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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



martes, 10 de abril de 2018

EL DERECHO EDUCATIVO Y EL CAMBIO SOCIAL

Los tiempos actuales, en los que la sociedad cambia vertiginosamente, es posible vislumbrar algunos rasgos que previsiblemente caracterizarán la sociedad y la educación en los próximos años.

Tal vez la característica más común en todos los países sea sus desigualdades. Por ello, no es sencillo realizar propuestas generalizables. Lo que para unos es posible alcanzarlo pronto, para otros es todavía una quimera.

Posiblemente la afirmación más segura sobre los próximos años es la que se refiere a la velocidad de los cambios. Las sociedades del futuro van a tener características muy diferentes a la actual. En muy pocos años, se van a producir transformaciones que en otras épocas históricas exigieron casi siglos.

Hay una alta probabilidad de que se intensifiquen los rasgos que aparecen en la actualidad: ausencia de autonomía de los países para adoptar decisiones propias, incremento imparable de la información y de las comunicaciones, competitividad económica, mayor movilidad y exigencia en el mundo laboral, nuevas formas de organización familiar y de establecer las relaciones interpersonales.

El nuevo orden mundial está regido por un mercado sin fronteras en donde los acontecimientos relevantes de cualquier lugar del planeta influyen en la totalidad.

El acceso a Internet se ha convertido ya en una poderosa causa de desigualdad. Aquellas personas con mayores recursos y que pueden acceder con facilidad a Internet tienen mayores posibilidades de recibir información, de ampliar su cultura y de estar más preparados para adaptarse a la nueva sociedad del conocimiento.

Por el contrario, aquellas personas con menores recursos y formación tendrán muchas más dificultades para acceder a las redes informáticas y se verán desplazadas y marginadas en la sociedad mundial. Una nueva barrera se alza entre los que más y menos tienen y aleja a los unos de los otros.

La globalización y las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información ofrecen grandes posibilidades pero también encierra enormes riesgos especialmente para los países y sectores sociales más desfavorecidos.

El riesgo mayor en los años futuros es que las diferencias entre los países ricos y pobres y entre los sectores sociales con mayores y menores ingresos de cada país se incrementen.

Todos estos cambios están produciendo una profunda presión sobre los sistemas educativos y están modificando lo que significa la calidad de la enseñanza, la igualdad, el funcionamiento de las escuelas, sus relaciones con otras instituciones y actores y el papel de los docentes en una sociedad de la información y del conocimiento.

Cada vez hay un mayor convencimiento de que la educación es la mejor garantía para el progreso de los ciudadanos y de los pueblos.

No es que baje el nivel educativo,  sino que incorporarse a la sociedad actual de forma activa exige conocimientos más amplios y complejos.

El primer gran reto al que se enfrenta el Derecho Educativo es conseguir ayudar a las personas en el proceso de aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser, de acuerdo con los cuatro pilares de la educación establecidos en el informe Delors a la UNESCO.

Una tarea tanto más difícil cuanto más saberes, procedimientos y valores hay que tener para incorporarse de forma activa y responsable a las normas de la sociedad actual. Pero lo que cambia no son solamente los saberes que hay que adquirir ni los métodos para enseñarlos. Lo que se está transformando al mismo tiempo es la responsabilidad de las escuelas y de los docentes.

Las diferentes funciones que debe desarrollar el sistema educativo en una sociedad en profunda transformación generan múltiples dilemas y contradicciones. Las formas tradicionales de enseñar ya no sirven porque la sociedad y los alumnos han cambiado.

Se han ampliado los lugares para aprender, los sistemas para acceder a la información, las posibilidades de intercambio y de comunicación y los alumnos escolarizados, pero los objetivos educativos, la forma de organizar la enseñanza y las condiciones de los docentes se mantienen prácticamente inalterables.

El mundo está en estado de emergencia educativa. Todos los países han descubierto la ley de Revans, que dice: "Una persona, una institución o una sociedad deben aprender al menos a la misma velocidad con que cambia su entorno". Nuestro entorno cambia aceleradamente, lo que exige a todos un tenaz esfuerzo para no quedar marginados. Con razón se habla de que hemos entrado en la "sociedad del aprendizaje". Incluso sistemas educativos tan buenos como el finlandés están en periodo de reforma.

Las dos filosofías educativas se han vuelto más rígidas, tal vez porque se han caricaturizado mutuamente de la siguiente manera:

Modelo neoliberal: individualista, privatizador, antepone la calidad a la equidad, desconfía del Estado y pone la libertad de enseñanza por encima del derecho a la educación. Insiste en que la educación moral debe ser decidida en exclusiva por los padres, confía en evaluaciones y reválidas, hace depender toda mejora del esfuerzo personal y piensa que la única forma de mejorar la educación es fomentando la competencia y sometiendo la escuela a la dinámica de la oferta y demanda propia del mercado. Es partidario, en general, del cheque escolar como modo de financiación. Piensa que la educación debe ser no confesional, pero que los padres tienen derecho a la educación religiosa. Tiene una visión catastrofista del actual sistema educativo.

Modelo socialista: comunitario, defensa excluyente de la escuela pública, antepone la equidad a la calidad, y el derecho a la educación a la libertad de enseñanza. Confía en el Estado como garante de la educación, cree que una educación cívica universal debe estar garantizada por el Estado, desconfía de las evaluaciones y reválidas, piensa que la cultura del esfuerzo olvida la influencia socioeconómica en los resultados y considera que el mercado es un enemigo de la equidad educativa. Piensa que la escuela pública debe ser laica. Opina que la escuela ha progresado en la etapa democrática.

El Derecho Educativo debe generar el convencimiento de que la educación tiene que ser considerada en estos momentos una cuestión de la máxima prioridad, que debe suponer un enorme esfuerzo colectivo para superar atrasos y desigualdades históricas y que no puede quedar sometida a los vaivenes de la coyuntura política y económica.

El Derecho Educativo debe basarse, fundamentalmente, en un acuerdo sobre los objetivos básicos que, con un planteamiento equilibrado, pueden ser respaldados por todos.

La gestión de este gran acuerdo en favor de la educación no es una tarea sencilla. Exige preparar las condiciones previas, generar un clima de confianza mutua, evitar que haya vencedores y vencidos y dialogar con tranquilidad sobre su contenido, ya que este enfrentamiento es anacrónico y falso porque niega la posibilidad de integrar ambas concepciones.


El Derecho Educativo ante este cambio social demanda un sistema educativo potente, eficaz, justo que puede atender a todas esas expectativas. Ahora tenemos la ocasión de desmontar los prejuicios acumulados durante siglos y poner las bases para un consenso que no esté basado en la amalgama sino en la superación.