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jueves, 22 de septiembre de 2011

Derecho Educativo: La empatía condimento esencial para los acuerdos d...

Derecho Educativo: La empatía condimento esencial para los acuerdos d...: La empatía es de vital importancia para la actividad de la Comunidad Educativa en busca de lograr un consenso para la realización de las nor...

La empatía condimento esencial para los acuerdos de convivencia

La empatía es de vital importancia para la actividad de la Comunidad Educativa en busca de lograr un consenso para la realización de las normas de convivencia en la escuela. Se la define como "la capacidad o proceso de penetrar profundamente, a través de la imaginación, dentro de los sentimientos y motivos del otro" En un sentido menos académico, implica ponerse "en los zapatos, o en la piel del otro", de manera de entender realmente sus penas, sus temores, o más positivamente hablando, sus alegrías. La empatía es fundamental en la comunicación humana. La palabra comunicación deriva de COMÚN, lo que tenemos en común. Por lo tanto, empatía es la capacidad de ver cada vez más aspectos positivos del otro, tener más aspectos en común. Eso depende de uno mismo. Empatía es la capacidad de poder experimentar la realidad subjetiva de otro individuo sin perder la perspectiva de tu propio marco de la realidad, con la finalidad de poder guiar al otro a que pueda experimentar sus sentimientos de una forma completa e inmediata. Es la capacidad que tiene el ser humano para conectarse a otra persona y responder adecuadamente a las necesidades del otro, a compartir sus sentimientos, e ideas de tal manera que logra que el otro se sienta muy bien con él; es la capacidad de escuchar al otro, sin emitir juicios ni consejos. ES ponerse en el lugar del otro sin perder la propia identidad. El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones. La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal, ella permite un entendimiento sólido entre las personas, en consecuencia, la empatía es fundamental para crear normas de convivencia que atiendan el objetivo común y el bien de todos. Uno de los elementos clave que forma la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal. La empatía es el rasgo fundamental de las relaciones interpersonales que se realizan en la escuela entre directivos, docentes, padres, alumnos y todo integrante de la comunidad educativa, para lograr exitosas normas de convivencia. Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre las personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad; en logro de normas de convivencia que prioricen el bien común. No es raro que se crea comprender al otro sólo en base a lo que notamos superficialmente. Pero lo peor puede venir al confrontar su posición con la nuestra y no “ver” más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente “evidente”. A través de la lectura de las necesidades de los otros integrantes de la comunidad educativa, podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones comunitarias en la escuela. Mahatma Gandhi sostenía lo siguiente “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”; en coherencia con ello, él decidió no proceder con violencia en su propósito por lograr la independencia de su país, y contra todo pronóstico la “resistencia pacífica” que propulsó fue el arma decisiva en la consecución de la ansiada liberación de su patria, la India. Debemos darnos cuenta que existen sutiles “armas” que podemos usar en beneficio propio y de los demás, que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones provechosas en aras de nuestro crecimiento como seres humanos en el ámbito escolar y social. Finalmente, no es exagerado sostener que las bases de las normas de convivencia escolar deben hallarse en la empatía como elemento esencial.

viernes, 9 de septiembre de 2011

EL PROYECTO DE DERECHO EDUCATIVO EN LAS NORMAS DE CONVIVENCIA

La formación de normas, hábitos y valores se produce en el ámbito de la escuela, más que aisladamente en cada aula y disciplina. Superar —entonces— que quede relegada a unas horas de clase semanales, desconectada de lo que se hace y se vive en las demás clases y pasillos-recreo, conduce —en efecto— a la acción conjunta de toda la escuela. En este sentido es tarea prioritaria, con motivo de la construcción del Proyecto de Convivencia, más allá de un documento burocrático para responder a requerimientos administrativos, establecer vías, consensos y ulteriores compromisos para asumir un proyecto global de educación en actitudes y valores. Esto supone hacer de la escuela un proyecto, como acción educativa común en permanente revisión, más que un “proyecto para la escuela”, como documento.

Es preciso partir de unas normas, tras un largo proceso —ya de por sí educativo—, para establecer un consenso acerca de su deseabilidad en la comunidad educativa, y hacerlas respetar, de tal modo que su realización —y posterior corrección— permita ir generando los hábitos deseados. Los miembros que componen la comunidad escolar de un centro, normalmente, tienen diversas concepciones y metas educativas, o —en cualquier caso— éstas no son entendidas de la misma manera. Esto requiere un largo proceso inductivo para ir generando y clarificando los valores que van a conformar la vida de la institución escolar, que no es sólo ponerse de acuerdo en valores abstractos, sino en lo que se entiende por ellos, y —sobre todo— cómo se van a llevar a cabo en normas y acciones específicas.

Proponemos que, más que hablar sobre valores en abstracto, se identifiquen problemáticas concretas que anuncian falta de los valores oportunos. Los docentes pueden estar de acuerdo, con mayor facilidad en cuáles son las conductas y los hábitos o falta de los mismos que configuran un clima de aprendizaje complejo, aunque en principio entienda que estas manifestaciones se deben sólo o especialmente a fenómenos externos. A partir del acuerdo en lo que cabría trabajar para la mejora y analizadas las causas, es posible dentro del proceso determinar la necesaria corresponsabilidad entre los sectores educativos.

Los propios valores, normas y hábitos más que estar dados como algo bien elaborado, son construidos cooperativamente en el propio proceso de elaboración y planificación de la acción docente, mediante el diálogo, debate y deliberación. También aquí el propio proceso tiene que ser expresión de la democracia escolar, construyendo progresivamente un espíritu de colaboración en la escuela, entre los profesores en primer lugar (abandonando parte del tradicional individualismo), de los alumnos y de la propia familia. Al final los valores, hábitos y normas acordados deben llegar a vivirse en la escuela y cada clase, para lo que debe haber sido relevante el consenso y compromiso alcanzado en el propio proceso.

La autorrevisión es el marco para reflexionar, discutir, deliberar y decidir consensuadamente qué conviene hacer, cómo van las cosas y qué habría que corregir. Aunque esta dimensión de proceso debe avocar a acuerdos prácticos (dimensión de contenido), es muy importante —para asegurar su posterior traducción práctica— el análisis, discusión, diálogo, confrontación de perspectivas y acuerdos finales. Ello convierte al programa de acción en un medio de formación del docente en la escuela, al reflexionar sobre la propia práctica; y en una garantía, fruto del acuerdo y compromiso, de ser llevado a la enseñanza del aula. A su vez, el proceso debe ser una ocasión propicia para implicar colegiadamente a los directivos, docentes, no docentes, alumnos y familias en conformar el marco de normas y valores con que queremos dotarnos.

viernes, 26 de agosto de 2011

La Cultura de Paz

El Derecho Educativo mediante su Plan –PDECE- para la convivencia en un marco de la Cultura de Paz y No-violencia, inspirado en las múltiples experiencias de práctica e investigación de una educación y cultura de Paz desarrolladas por personas y grupos a lo largo de toda la historia de la humanidad, y también en los valores fundacionales de las Naciones Unidas y de UNESCO, reafirma su voluntad de contribuir aún más en el logro, para las generaciones actuales y las venideras, de una sociedad más justa y tolerante; propiciar la creación de normas de convivencia pacíficas para con ella y para con los otros pueblos con los que convive; y colaborar con todos aquellos que han decidido adherirse y participar en la construcción de un programa que respete las vidas y la dignidad de cada persona sin discriminación ni prejuicios; rechace la violencia en todas sus formas; cultive la generosidad a fin de terminar con las exclusiones y las injusticias; defienda el diálogo, preserve el planeta promoviendo un consumo responsable y un equilibrio de los recursos naturales; y, ayude a la plena participación de todos y todas bajos los principios democráticos.
No cabe duda que el Derecho Educativo cumple un importante papel hacia el pleno desarrollo de la Cultura de Paz y No-violencia, caracterizada por las normas de convivencia y la participación de la Comunidad Educativa, sostenida por los principios de libertad, justicia social, democracia, tolerancia y solidaridad, que rechaza la violencia, se dedica a prevenir los conflictos en sus raíces y busca soluciones positivas y alternativas a los grandes desafíos del mundo moderno. Normas de convivencia que se reflejan y se inspiran en el conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida que fomentan y permiten el ejercicio del derecho a la paz de los individuos, los grupos y las naciones.
La comunidad escolar constituye un ámbito donde, se deben regular las acciones de todos los miembros de la comunidad educativa, para resolver los conflictos en forma pacífica, por medio del diálogo, la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua.

La Cultura de Paz es un concepto mucho más amplio que la simple ausencia de violencia.
Los estudios de la comunidad científica internacional sostienen que la violencia es evitable pues no es innata en el ser humano y debe ser combatida en sus causas económicas, sociales y culturales, permitiendo avances considerables en la comprensión de sus diversas formas al asociarla con la insatisfacción de las necesidades humanas.
Por otro lado, la formación de una ciudadanía capaz de afrontar creativa y positivamente los desafíos del mundo contemporáneo, como la globalización de la economía, o los graves desequilibrios estructurales que sufren las sociedades actuales, constituye una finalidad primordial de las actuales políticas educativas en todo el mundo.
La necesidad de construir un Derecho Educativo para la Paz, proceso siempre permanente, desde un paradigma que oriente la forma de comprender el mundo y las relaciones que se dan en el seno de nuestras sociedades, vencer los desafíos del siglo XXI y superar la violencia por medio de la implementación y difusión de la Cultura de Paz, es el objetivo.


II.-MARCO TEÓRICO DE LA CULTURA DE PAZ EN EL PDECE
En todas las épocas y culturas encontramos amplios y valiosos antecedentes de la Cultura de Paz que constituyen un cúmulo de experiencias, hallazgos, prácticas y modelos que han ido conformando una verdadera y significativa Historia de la Paz.
En la actualidad, la Cultura de Paz constituye el esfuerzo de los organismos internacionales, especialmente de UNESCO, durante más de cincuenta años, para dar cumplimiento a su mandato; y está respaldada, en todos los ámbitos sociales, por un conjunto de experiencias, investigaciones, acciones e instrumentos legales que requieren ser articulados desde una visión holística e integradora , con la participación responsable y coordinada de todos los agentes y de todas las instituciones sociales, que han ido definiéndola sobre la base de tres conceptos interactivos:

— Paz positiva
— Desarrollo humano sostenible
— Democracia participativa

III.- LA CULTURA DE PAZ: antecedentes y definición:
La Cultura de Paz, definida inicialmente en 1989 en el Congreso Internacional de Yamoussoukro y adoptada como Programa de la UNESCO en 1995, pronto se convertiría en un movimiento mundial con la implicación directa de amplios sectores de la sociedad en todos los continentes lo que motivó que Naciones Unidas proclamara el año 2000 como Año Internacional de la Cultura de la Paz, y decidiera la proclamación del Decenio Internacional de la promoción de una Cultura de Paz y No-violencia en beneficio de los niños y niñas del mundo (2001-2010).
El “Manifiesto 2000” redactado por un grupo de premios Nobel, en el que invitaron a todo el mundo a su firma comprometiéndose a respetarlos en la vida diaria, contiene resumidos, en un lenguaje sencillo, los seis principios clave que definen y determinan la Cultura de Paz:

— Respetar la vida
— Rechazar la violencia
— Compartir con los demás
— Escuchar para entender
— Conservar el Planeta
— Redescubrir la Solidaridad

IV.-JUSTIFICACIÓN
El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) orientado para la Cultura de Paz y No-violencia, se inspira y se justifica por las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución Argentina reconoce de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Tratados constitucionalizados en 1994, pactos, convenios y otros instrumentos internacionales ratificados por nuestro país.
También se justifica en materia educativa por la Ley de Educación Nacional Nº 26.206; y por aquellas otras leyes, decretos y normas legales basadas en los principios democráticos de convivencia que articulan nuestro sistema educativo, así como por los mismos principios que definen la Cultura de Paz.

— Cultura de paz a través de la educación
— Desarrollo económico y social sostenible
— Respeto de todos los derechos humanos
— Igualdad entre hombres y mujeres
— Participación democrática
— Comprensión, tolerancia y solidaridad
— Comunicación participativa y libre circulación de información y conocimientos
— Paz y seguridad internacionales

La Cultura de paz es, en definitiva, una cultura de la armonía social fundada en los principios de libertad, justicia y democracia, de tolerancia y solidaridad que rechaza la violencia; procura prevenir las causas de los conflictos en sus raíces y dar solución a los problemas mediante el diálogo y la negociación; y garantiza a todos el pleno ejercicio de todos los derechos y los medios para participar plenamente en el desarrollo de su sociedad.
En síntesis, es la cultura fundada en el respeto al derecho humano a la paz.

jueves, 28 de julio de 2011

Presentación de los cursos de Derecho Educativo

El Derecho Educativo estudia fundamentalmente la norma educacional, su integración en el sistema y su incumbencia desde el punto de vista propio del derecho, los principios que contiene y la doctrina que le dio origen.
En el campo de la educación y el derecho, se advierte que los nuevos paradigmas educativos incorporan la problemática jurídica.
La legislación que comprende el Derecho Educativo, está conformada por normas constitucionales, leyes, decretos, resoluciones administrativas, nacionales y provinciales, conjuntamente con cartas orgánicas y ordenanzas municipales, que componen una estructura jurídica en torno a la educación
La protección de la educación por medio del derecho debe surgir como un imperante histórico para los organismos internacionales, y también para los Estados nacionales y los grupos y organizaciones no gubernamentales, los que tienen como deber impostergable la difusión del Derecho Educativo y exigir que se den las condiciones básicas para su implementación, realización y protección.
Hablar de Derecho Educativo no es situar la cuestión en el plano de la mera reivindicación, sino, antes bien, tener en cuenta, en el ámbito concreto de la familia, la escuela y toda la sociedad, la necesidad de educación tal como se manifiesta en todos los seres humanos.
Si el derecho puede coadyuvar a un cambio, la enseñanza debe estar enderezada a preparar docentes a tal fin. El punto es que enseñar y como enseñarlo.
La importancia del Derecho Educativo en la enseñanza será dotar al docente de la capacidad de análisis de los textos legales, doctrinales y de jurisprudencia para munirlos de más habilidades y destrezas para la enseñanza de las normas a sus alumnos. También reconocer importantes problemas teóricos y prácticos, ligados a la naturaleza intrínseca de las tareas del aula, y las extrínsecas vinculadas a la comunidad educativa.
La enseñanza de lo jurídico en la formación del docente ha consistido hasta ahora en el estudio de un conjunto coherentes de normas positivas que se aíslan de la realidad, dejando de lado toda repercusión social y los fines y valores que la orientan, consideran que el único derecho es el establecido por el Estado a través de las fuentes formales y se transforma en una teoría jurídica del estado.
El Derecho Educativo garantiza las condiciones para el estudio de los fenómenos jurídicos multidimensionales. Estos fenómenos jurídicos pueden esta compuestos por normas, comportamientos, relaciones o situaciones concretas y forman parte de él objetos y hechos, observables y empíricos, de la vida social, que surgen de los diferentes tipos de conductas, situaciones e interrelaciones jurídicas interpersonales e institucionales.
El Derecho Educativo desde el modelo jurídico multidimensional propone sustentar las normas de convivencia escolar en un núcleo de principios y valores de la cultura de paz sobre los que existe un consenso internacional generalizado, que deben permanecer al margen de cualquier discusión.
Una de las características principales de las normas educativa es que las mismas se oponen a toda imposición efectuada por la fuerza y se fundan en principios y valores que garantizan un unidad dúctil, al mismo tiempo que forman parte esencial de la convivencia escolar.
Otras de las características de estas normas son el de crear condiciones favorables para la justicia y para la protección de los valores no negociables y los derechos humanos, garantizando la seguridad jurídica en la escuela.
POR TODO LO EXPRESADO LA RECOMENDACIÓN ES ESTUDIAR Y DIFUNDIR EL DERECHO EDUCATIVO EN TODO EL UNIVERSO, COMENSANDO POR REALIZAR LOS CURSOS DE DERECHO EDUCATIVO QUE SE PUEDEN INSCRIBIR EN LA SIGUIENTE DIRECCION WEB:
http://www.mailxmail.com/curso-introduccion-analisis-derecho-educativo-1-3

sábado, 5 de febrero de 2011

EL DERECHO EDUCATIVO Y LOS NUEVOS ACUERDOS DE CONVIVENCIA

PARA UNA SOCIEDAD ALTAMENTE EVOLUCIONADA.

I.-INTRODUCCIÓN
Como lo he afirmado en documentos anteriores, es necesario lograr la legitimación del derecho por medio del laboratorio escolar.
La premisa sería dejar de lado el derecho individual para transformarlo en un derecho humano y social.
Para ello debemos lograr que la norma basada en la validez formal tras sortear un proceso para su sanción y promulgación, se transforme y conceptualice en una norma cuyo requisito de validez será formalizado por su aceptación y concientización de acatamiento realizado por todos y cada uno de los integrantes de la comunidad escolar.
El cambio de paradigma se estructura por la transformación de una norma basada en la coerción y la coacción; que es impuesta por el miedo a la sanción; por otra normativa escolar cuyo cumplimiento se produce por la concientización de todos los sujetos intervinientes, sobre la necesidad de su cumplimiento para el objetivo del bien común.
Para lograr este fin la construcción de las normas deben cimentarse en valores de respeto por el otro, de solidaridad y cooperación y se logrará mediante un proceso escolar basado en inculcar a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa la tolerancia y la aceptación de puntos de vistas diferentes.
Al mismo tiempo el régimen disciplinario; estructurado en base del castigo y expulsión del sistema escolar; deberá transformarse en un proceso de aceptación e integración del infractor, por medio de la concientización del mismo en los valores de convivencia, cuyo fin es el bien común de la sociedad escolar.
En definitiva la legitimación del derecho en el laboratorio escolar se producirá por el cambio radical de una norma que cerrada e impuesta por la mayoría triunfante, basada en el miedo a la sanción, por una nueva norma abierta a la comunidad y lograda mediante acuerdos producto de la participación de todos y aceptada por todos, en base a valores definidos por la comunidad como prioritarios para el logro del bien común y la convivencia en paz.

II.-PAUTAS PARA LOGRAR LOS ACUERDOS

El logro de este fin estará basado en los siguientes puntos:
a) La unidad de toda la comunidad educativa.
b) La extirpación de la razón.
c) La abolición de la violencia para resolver los problemas.
d) Compartir con estricta igualdad.
e) Evitar la discriminación y el juzgamiento.
f) Considerar al otro como a ti mismo.
g) Preservar el medio ambiente.
h) Erradicar el sentido de apego material.
i) Practicar la igualdad entre todos los integrantes de la comunidad educativa.
j) Tener una participación activa y constante.

III.- LA UNIDAD.
La participación y la unidad de toda la comunidad educativa en aras del bien común, es la base de la propuesta para lograr los acuerdos de convivencia, ya que la unidad es la naturaleza esencial de todas las cosas.
Para ello todos los integrantes de la comunidad educativa deben participar y hacerse responsables de sus acciones y de su conducta, concientizados que para convivir debemos escuchar al otro, y entender que lo que es bueno para el otro, es bueno para nosotros y por tanto lo que no es bueno para otro, tampoco lo es para nosotros. Todos los integrantes de la comunidad deben tener presente que lo que hacemos a otro nos lo hacemos a nosotros mismos; y que lo que dejamos de hacer por otro, lo dejamos de hacer por nosotros mismos.
Por tanto, hay que erradicar definitivamente ese concepto humano de hacer cosas para molestarnos lo unos a los otros.



IV.- LA “SIN RAZÓN”
Como segunda sugerencia para llevar adelante un plan de convivencia escolar exitoso, es abolir definitivamente la necesidad imperiosa y obsesiva de querer “tener la razón”.
Esta forma de pensar de que nuestro punto de vista y nuestras creencias son la única verdad del universo y que debo de cualquier manera imponérselo a los otros, a traído la mayoría de los conflictos y violencia desatada en nuestra historia universal.
Por eso, la base de la convivencia estará en la suprema tolerancia de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa, para saber convivir con criterios distintos, con culturas diferentes y con formas diferenciadas de opiniones subjetivas, teniendo como premisa el valor del acuerdo basado en el bien común de la sociedad escolar.

V.- LA NO VIOLENCIA
En este punto la formación educativa es fundamental, ya que si adoptamos la cultura de paz en nuestra comunidad, podemos cambiar la vida de cada uno de sus integrantes y transformar la sociedad local y universal.
Si pudiéramos hacer reflexionar sobre la inutilidad del uso de la violencia para dirimir nuestras disputas, nunca utilizaríamos la fuerza o la violencia para resolver las diferencias; si contempláramos al otro, no como un adversario, sino como una persona humana idéntica a nosotros, nunca nos atacaríamos, heriríamos, porque comprenderíamos que estaríamos haciendo esto a nosotros mismos, y que tarde o temprano sentiríamos el efecto de lo que estamos haciéndole al otro en nosotros mismo.
En definitiva esta conducta de amor al prójimo debe surgir de la naturaleza profunda del ser humano y basar la interrelación comunitaria en la bondad y el amor, erradicando del seno comunitario todo atisbo de violencia y reemplazarla con la solidaridad, la cooperación, la empatía, la honestidad, la honradez, etc., todos valores de la cultura de paz.

VI.- COMPARTIR POR IGUAL
Debe ser una premisa para la comunidad educativa el fomentar la cooperación entre sus integrantes, los que deben compartir por igual todos sus logros, deberían asegurarse que ninguno de sus integrantes tenga carencias y si existieran deben concurrir en solidaridad para erradicarlas.
Deben formarse en la conciencia de que para vivir en comunidad se debe compartir, que no hay que abandonar al otro y construir únicamente la propia felicidad personal.
Hay que considerar al prójimo como alguien tan o más importante que uno mismo.
La esencia de las normas de convivencias acordadas deben estar dirigida al bien común y no al bien propio, contemplando el derecho y las aspiraciones de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa.

VII.- LA DISCRIMINACIÓN Y EL JUZGAMIENTO
En busca de lograr una comunidad altamente evolucionada, debemos formar a sus integrantes en el respeto de las diferencias multiculturales y la no discriminación.
Debemos ser todos tolerantes y escuchar al otro sujeto de la comunidad educativa, sin juzgarlo y sin aislarlo, reconociendo lo diverso y propio de cada integrante y tolerando con respeto sus diferencias individuales y culturales.
Se concientizará a cada sujeto integrante de la comunidad en ser honestos y responsables de sus acciones y solo buscar el bien para todos y formarlos en cómo lograr una interrelación sin juzgamiento ni condenas.


VIII.- EL RESPETO POR EL OTRO
La base de la formación y consolidación de las normas de convivencia acordadas en la escuela, estará dada por la “empatía”, esto quiere decir que debemos conocer los sentimientos del otro, sentir lo que el otro integrante de la comunidad educativa siente y en todo momento responder con amor a la aflicción del otro sujeto que comparte nuestras acciones y anhelos.




IX.- CULTIVAR EL AMOR EN LA ESCUELA
Se debe concientizar a la comunidad escolar que el amor no es una repuesta sino una decisión, no es una reacción, es una acción, no tomarlo como una declaración de cómo es la otra persona y lo que ha hecho, sino de quien somos nosotros y lo que escogemos hacer.
Todos deben estar capacitados para ser capaces de amar a todos en libertad, de la forma que todos considerasen apropiada en cada momento, tomando en cuenta la conciencia, la honestidad, y la responsabilidad. El amor les debe dar todo a todos sin requerir retorno.

X.- PROTEGER NUESTRO MEDIO AMBIENTE
Debemos tener la conciencia de que los acuerdos de convivencia deben estar basados en proteger y cuidar nuestra ecología, conservando y no destruyendo nuestros recursos naturales, debemos concientizar que dichos recursos no pueden ser propiedad de nadie y que solo pertenecen a la humanidad.
Tenemos que bregar para que cuidemos sabiamente los productos de la tierra y que estos estén disponibles justamente para todos.


XI.- NO AFIRMAR SER SUPERIOR
La idea de que somos “mejores” en cualquier forma que otros, es lo que nos ha permitido justificar nuestras acciones de quitarle a otro lo que es suyo o no darle a otro lo que es nuestro.
Hemos compartido todo tipo de atrocidades contra la humanidad con el razonamiento de que tenemos el derecho de hacerlo por nuestra raza, religión o nacionalidad “superior”.
Cuando otros usan la violencia contra nosotros, nos sentimos víctimas, pero cuando usamos la violencia contra otros, lo justificamos afirmando que nuestra razón es superior.
Debemos por lo tanto dejar de creer que nuestra razón es superior y aceptar al otro empáticamente.

XII.- CONCLUSIÓN
El Derecho Educativo en definitiva debe bregar para que el desempeño de la comunidad educativa y su misión de crear normas de convivencia escolar, se basen en acuerdos evolutivos hacia una nueva comunidad altamente evolucionada.
Esto se lograría con pequeños pasos día a día, que transite una senda de unidad, reuniéndose en cada escuela para consensuar las nuevas formas de ser, sus posibilidades y sus desafíos para forjar un camino, para que la humanidad viva junta en armonía sobre nuestro planeta.