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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



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lunes, 22 de julio de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO APOYA LA EDUCACIÓN EMOCIONAL Y ESPIRITUAL


La sociedad actual ha experimentado una gran evolución a lo largo del tiempo, y, como tal, la educación debería adaptarse a las necesidades de esta nueva realidad social, sin embargo, seguimos aprendiendo de la misma forma que aprendían nuestros mayores, a base de memorización de contenidos teóricos que olvidamos tiempo después de haberlos aprehendido.
   
                
La educación debe centrarse en el desarrollo integral de las personas, bregar por el crecimiento personal y social, acompañando el desarrollo de la capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada educando.

                
Hoy en día hay que establecer programas de educación emocional y espiritual en el aula de todos los días, como complemento a la formación integral.

               
La ejecución de estos programas debe darse en forma paralela y continuada con la actividad propuesta por el Derecho Educativo para el desarrollo de la convivencia (PDECE), para la formación de todos los miembros de la comunidad educativa.

                
Cada vez con mas frecuencia se habla de educación espiritual, de la creciente necesidad de educar las emociones desde las primeras etapas de la niñez.

                
Es necesario formar a los educandos en lo emocional, la empatía y la creatividad.

                
En la actualidad es necesario dirigir la educación a las características socioemocionales de los alumnos, hacia su centro de interés, obviando la necesidad de alcanzar un objetivo final común para todos.

                
Ahora es el momento en que las emociones deben ser educadas a favor de una buena convivencia.

                
Creemos desde el Derecho Educativo que hoy es urgente incorporar a la educación emocional y espiritual como algo inherente al aprendizaje académico.

                
En la escuela actual los efectos sobre variables socioafectiva (por ejemplo, la autoestima), son prácticamente nulas.

                
El Derecho Educativo aboga por el desarrollo integral de las personas, por su crecimiento personal y social, por la formación espiritual y por el desarrollo de la capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada individuo.

                
Con el avance de la tecnología, en la era del conocimiento, debemos acompañar a los educandos a conocer como acceder a esos conocimientos y a desarrollar un espíritu crítico, que lo haga reflexionar para llegar a ser unas personas integras, capaces de convivir en sociedad.



miércoles, 10 de julio de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO PACIFICA LA ESCUELA


Cuando hablamos de una nueva escuela debemos imaginarnos una escuela espiritual y emocionalmente distinta a la que conocemos, donde se vive todos los días sin juzgar a los demás, sin criticar; donde no sentimos la necesidad de tener razón, ni de decirle a nadie que está equivocado; donde te respeta a ti mismo y a los demás y todos ellos te respetan a ti.

Usemos al Derecho Educativo para crear una escuela distinta, destinada a convivir con paz y tranquilidad, con mucho amor incondicional hacia todos los integrantes de la comunidad educativa, un lugar donde no te apegas a nada, no temes ser rechazado y no sientes la necesidad de ser aceptado para estar feliz.

Aunque parezca algo utópico o ideal, se puede lograr, las condiciones para hacerlo es cambiar nuestro punto de vista, nuestra forma de ver las cosas y controlar las emociones toxicas.

Solo vivir en el amor incondicional te traerá paz interior y cambiará tu percepción de todas las cosas.
Abrirnos a los sentimientos positivos y aprender a trabajarlos a las emociones toxicas, es la clave para concretar una escuela distinta con relaciones interpersonales más auténticas.

Esta forma de escuela es posible y está en las manos de cada uno de los integrantes de la comunidad educativa poder lograrlo.

Hoy se conoce como educación integral aquella que ve al sujeto de manera total, teniendo en cuenta su pensar, su sentir y su hacer.

Una de las partes importantes para el niño escolar, es la construcción de su propia imagen, ya que es un hito fundamental de su evolución.

Nuestra sociedad de consumo intenta permanentemente que la escuela no cambie, que no maduremos, que siempre nos definamos a partir de la mirada de los otros, para así convencernos y vendernos sus productos constantemente.

En nuestra cultura los medios de comunicación masiva nos enseñan que debemos ser como los modelos expuestos por los medios audiovisuales, y, de este modo nos señala los productos que debemos consumir para lograrlo.

Asumamos que no somos los dueños de la verdad, y que el otro no está equivocado, sino que cada uno puede pensar, sentir y vivir de modo diferente, aceptándonos los unos a los otros, aprendiendo a integrarnos y convivir sin exclusiones.

No permitamos la masificación, enseñemos en la escuela que no somos idénticos a un modelo, formemos conciencia en los educandos de ser uno mismo y sentirnos felices con nuestra identidad, a sentirnos únicos, irreemplazables e irrepetibles, es decir perfectos.


EL DERECHO COMO INSTRUMENTO DEL CAMBIO SOCIAL

El Derecho Educativo es la llave para ayudar al cambio de aptitud en la comunidad escolar. Las normas de convivencia constituyen técnicas de motivación social, o sea instrumentos para inducir a los humanos a comportarse de determinada manera.

Los acuerdos tienen por objetivo la construcción de consensos por parte de la comunidad educativa.

El fin principal de crear acuerdos es el de reemplazar toda norma impuesta en forma autoritaria desde el exterior de la unidad escolar con obligación de acatarla sin haber participado en forma directa en su elaboración.

El Derecho Educativo traducido en acuerdos de convivencia construye puentes en las relaciones interpersonales de la comunidad escolar.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) aconseja que para lograr acuerdos de convivencia se debe trabajar en talleres que enseñen valores, y que el objetivo es el bien común y el respeto al libre albedrío.

El fin de las normas de convivencia no es la información de los integrantes de la comunidad educativa, sino la transformación personal de cada uno de ellos.

No es la instrucción por medio de lo dispuesto literalmente, sino la construcción de entendimientos interpersonales, el objetivo real de los acuerdos.

Todo esto debe completarse cuando al volver a sus casas, en familia, en la vida diaria, se pone en práctica lo aprendido en los acuerdos de convivencia aceptados.

El Derecho Educativo debe ser un instrumento para la unión de la comunidad escolar y no para el juzgamiento y la sanción.

Para evitar formular normas incorrectas el integrante de la comunidad educativa debe despojarse de razones e intereses personales o corporativos, usar la empatía y los valores previamente concertados, dejando de toda creencia, o todo contenido ideológico y dogmático.

En forma de síntesis debemos decir que para eliminar la violencia y pacificar las escuelas, debemos aprender a SER y a convivir teniendo presente que debemos educar a eliminar:

1)      La competencia.

2)      El conflicto.

3)      La confrontación.

4)      El juzgamiento.

5)      La Sanción.

6)      El individualismo, traducido en premio al mejor.

7)      El autoritarismo
.
8)      La manipulación por medio del premio o del castigo.

9)      No quejarse.

10)   No culpar.

11)   No amenazar.

12)   No perseguir
.
13)   No criticar.

14)   No sobornar.

15)   Eliminar las diferencias de todo tipo priorizando la inclusión.

En definitiva para terminar: pacificar la escuela significa acostumbrarnos a no permitir que nos controlen ni querer controlar a las personas que nos rodean, imponiendo puntos de vista, sino tomar conciencia de que las normas de convivencia que participamos y aceptamos, las hemos creado para lograr el bien común y son lo mejor para mí y para los demás.




domingo, 17 de marzo de 2019

LA ELABORARACION Y EVOLUCIÓN DEL DERECHO POR MEDIO DE LA ESCUELA


El cumplimiento de la norma, debe basarse siempre en la conciencia de todos aquellos a quienes comprende, que su acatamiento es indispensable para lograr el bien común, es decir que todos se someten a la disposición normativa porque saben que es lo mejor para todos en esos momentos y porque todos compartieron su elaboración y aceptaron su validez.


Si la comunidad educativa logra este punto de vista, capacitándose y participando en la elaboración y los acuerdos de convivencia, el derecho va a evolucionar a un punto distinto del actual, ya que, en el derecho vigente en la actualidad, la sanción es la ausencia de la concientización.

Capacitar en la evolución de la conciencia para lograr el cambio del derecho normativo en la escuela y por ende la proyección social, se logrará si cultivamos, al momento de crear o modificar los acuerdos y normas de convivencia, cualidades como:
• La apertura hacia el prójimo;
• La paciencia;
• La tolerancia;
• El valor de escuchar al otro;
• La cooperación;
• La aceptación de las diferencias.

La comunidad educativa debe concientizarse sobre la inutilidad del ejercicio de la violencia; deben aprender a defender sus derechos sin apelar al conflicto y a la confrontación y adquiriendo estos hábitos para toda la vida.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE), propone enseñar a los integrantes de la comunidad escolar a enfocar los desacuerdos de manera diferente, pensando en forma positiva y aprendiendo el control de las emociones.

Hoy hablamos mucho sobre la calidad de la enseñanza, sin advertir la existencia de una deficiencia diferente y más alarmante, el llamado por Daniel Coleman el “analfabetismo emocional”.

Y en tanto se formalizan estupendos esfuerzos para elevar los niveles académicos, esta nueva y conflictiva deficiencia escolar no está contemplada en los programas educacionales. Signos de esta deficiencia pueden ser observados diariamente traducidos en violencia.

Hay mecanismos que están anclados en el ser humano, porque nos han servidos para sobrevivir millones de años; pero que hoy debemos trabajar diariamente en las escuelas para lograr enseñar a liberarse de prácticas como el deseo, el ansia de dominio y el miedo, todas ellas emociones negativas que generan discordia y confrontaciones entre los seres humanos.

Krishnamurthi decía que tal como están las cosas en el mundo, con sus divisiones partidarias, religiosas y sociales, más la presión mundana llena de ignorancia, pasado y miedo, tener hijos y criarlos de acuerdo a las condiciones habituales en el mundo, el sistema escolar, a la información hueca exigida, era crearlos para el matadero, para que fueran pasto de las armas y los odios de uno u otro bando, de los fundamentos dogmáticos e ideológicos y de las exigencias absurdas.

En definitiva, no podemos educar para el conflicto y la confrontación, siguiendo con la enseñanza diaria de que elijan un bando y otro, un equipo u otro, un grupo, un partido, un dogma, una creencia que produzca el rompimiento de la unidad y la paz.

Considero que la formación de la humanidad en la unidad, es la herramienta necesaria para lograr que desaparezcan plagas sociales, como la violencia actual; la única manera de poder mejorar la convivencia, logrando por siempre la armonía y la paz.

Del libro "El Derecho Educativo en la convivencia" Pag.. 65-66

miércoles, 13 de febrero de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO Y LA EDUCACIÓN DEL “SER”


En primer lugar tenemos que dejar atrás el concepto de que la educación solo se entrega en la escuela, como habita geográfico, y en segundo lugar que la enseñanza consiste en la trasmisión de conocimientos a los educandos.

                Tenemos que ver que la educación está en todas partes, a cualquier edad, y se adquiere por experiencia propia fundamentalmente.

                La educación comienza en la familia, desde el momento del nacimiento se empieza a aprender y experimentar.

                Es la familia, la que por mandato natural, debe construir los primeros escalones de nuestro “SER”.

                El primer escollo que debemos superar es el tremendo deterioro que hoy sufre el ambiente familiar en su gran mayoría; por este motivo lo que pensamos en educar debemos poner manos a la obra para construir un sustituto de la primera educación, antes de ir a la escuela.

                Debemos ocuparnos de todos esos niños desvalidos y sin educación, que se encuentran abandonados o con sus progenitores sin posibilidad de darle educación, por dificultades económicas o ignorancia de sus padres.

                Para rescatar a esos niños debemos concientizarnos como sociedad que todos hemos venido a servir y que por ello entre todos tenemos que constituir una familia alrededor de esos niños para cubrir sus necesidades educativas y naturales.

                Como sociedad debemos entender que la educación es el primer derecho humano, y que para que se cumpla ese derecho, tenemos el deber y la responsabilidad de probar los medios adecuados para que esos niños reciban educación.

                Ya hemos manifestado anteriormente que el derecho a la educación, no es –como se creía anteriormente- que el niño vaya a la escuela, sino que el concepto se viene ampliando, porque no basta que asista a un lugar físico, sino que debemos asistir al menor en todo lo que necesita para poder recibir educación, como ropa, comida, elementos didácticos etc.

                También hemos dicho que la educación no es de los políticos, ni del sistema estatal; es una responsabilidad de toda la sociedad.

                De lo que se trata ahora es de ampliar ese concepto de educación, ahora también será necesario constituirnos como una gran familia para apoyar a todos los niños que necesiten por abandono, que se le pueda educar desde el nacimiento en la construcción del “SER”.

                El hombre de hoy debe ser educado construyendo su “SER” desde que nace, no podemos dar la espalda e ignorarlo egoístamente, porque de esa manera no cumplimos con el principal derecho humano  y nunca podremos superarnos como sociedad.

                Es decir que educar hoy es constituir una gran familia que ayude a que todos los niños sean educados desde su nacimiento, en forma espiritual para lograr la evolución de su “SER”.


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martes, 8 de enero de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO Y LOS SISTEMAS DE CREENCIAS


Debemos reafirmar la importancia y carácter estratégico del Derecho Educativo en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.

                               Tenemos que convencernos que nuestro mundo exterior, o mundo físico, es el reflejo de todas las creencias que tenemos incorporadas en nuestro subconsciente y que han sido impregnadas durante nuestra vida por múltiples factores.

                               Porque esas creencias las incorporamos por haber escuchado los conceptos de nuestros mayores, de la familia, de la escuela, de la sociedad, de los amigos, porque lo dicen los medios de comunicación etc. etc.

                               Hoy hay que tener presente que no debemos creer nada de lo que nos dicen sin haberlo experimentado, tampoco creas lo que te estoy expresando sin haberlo antes experimentado.

                               Piensa que hasta ahora hemos aceptado todas las calamidades del mundo como propias y las hemos adoptado como parte de nuestra realidad, sin reflexionar y darnos cuenta, que nuestro mundo exterior, es el reflejo de todas las creencias que tenemos alojadas en nuestro interior.

                               Los sistemas de creencias no son nuestros, fueron impuestos, pero creemos, que son nuestros y la realidad es que nos fueron introducidos durante nuestra vida, por los factores ya expresados anteriormente.

                               Actuamos de acuerdo a esos sistemas de creencias en forma automática, sin analizarlos.

                               Debemos darnos cuenta como padres, como docentes que estamos llenos de sistemas de creencias y los defendemos como si fueran nuestros, sin recapacitar.

                               También es necesario darnos cuenta que lo que denominamos “tener razón”, es tan solo un sistema de creencia que cuando dejemos de creerlo, lo eliminemos, colapsa, se termina.

                               Cuando lo experimentamos nos damos cuenta que lo que llamamos realidad es un espejismo, donde las formas están por encima del fondo, donde tener la razón es más importante que ser feliz, donde el “deber ser” (que nutre a la norma) es más importante que el SER uno mismo.

                               De una vez por toda nos debemos dar cuenta que lo que llamamos “normas de derecho” están sustentadas en el sistema que sostiene la “razón”; que es tan solo un sistema de creencias impuestas a través del miedo a la “sanción”.

                               Como padres, como docentes debemos despertar y comprender que las escuelas de hoy siguen sumidas a sistemas de creencias que fueron impuestos por terceros y por el sistema de creencias de esos terceros y que se lo estamos trasmitiendo minuto a minuto a nuestros niños por medio de la sociedad y de la escuela.

                               El fundamento de lo que estamos trasmitiendo con tanto énfasis a nuestros niños y jóvenes en las escuelas, representan tan solo el espejo de un sistema de creencias basado en lo que llamamos “razón” e impuesto a través del la obediencia ciega que nos obliga un sistema creado y sostenido por creencias.

                               Lo creamos o no, está todo establecido en un determinado sistema de creencia, que compartamos o no, nos obliga a ser obedientes, a someternos por miedo a la sanción y esa conducta se la transferimos a nuestros educandos.

                               Estamos en un momento de cambio, dejando atrás las viejas creencias, que nos impusieron por generaciones, haciéndonos creer que los niños no saben, que no hay que escucharlos, que los adultos tienen “la razón”, que la mujer es el sexo débil; por ello el hombre tiene que mandar y la mujer obedecer, que el que no tranza no avanza, que la media verdad es toda la verdad, etc., etc.

                               Una visión del mundo que nos llevó a ver la vida en blanco y negro y que nos dividió en buenos y malos, en premio y castigo.

                               Es un mundo basado en la mente y no en el espíritu que fuerza criterios, opiniones, convicciones, paradigmas, pautas de comportamiento y conductas con base a un sistema de creencias.

                               La escuela, junto a la sociedad y a los medios de comunicación nos va impregnando de creencias y nos va llevando a una forma de ver el mundo de acuerdo a esas creencias.

                               En nuestra vida cotidiana, cuando observamos lo que nos rodea o nos observamos a nosotros mismo, no estamos viendo lo que nos rodea o viéndonos a nosotros mismo, sino que lo estamos mirando a través de los lentes que pusieron en nosotros los sistemas de creencias, lo que vemos siempre estará dado por nuestra forma de creer, e interpretamos las cosas de conformidad con ello.

                               Cuando observamos por primera vez a una persona comenzamos a juzgarla de conformidad con nuestros sistemas de creencias, por su vestido, por su corte de pelo, por su forma de actuar etc., nuestra opinión siempre estará dada por la forma que nos enseñaron a creer.

                               Ha llegado el momento de comprender y de cambiar, no podemos seguir sustentando en las escuelas y trasmitiendo todo el tiempo los sistemas de creencias impuestas por intereses mezquinos que nos llegan por medio de dogmas, doctrinas, mitos, etc.; que nos obliga a creer que no somos seres humanos y que nos convirtió en consumidores racionales, en esclavos modernos.

                              Que nos “educaron” para aceptar las medias verdades del sistema de la doble moral y aceptar la mentira oficial y los miedos y las culpas, consintiendo la corrupción como forma de poder.

                                Todo lo que uno cree es lo que crea como realidad.

                               Si queremos cambiar la realidad, no nos quejemos, no dejemos a los “otros” que lo hagan; la forma de hacerlo es cambiar nuestros sistemas de creencias.

                               Las personas son como son, no por lo que dicen sino por lo que hacen. No es ver para creer, sino creer para ver.

                               CUANDO CAMBIEMOS LA FORMA DE VER LAS COSAS, LAS COSAS CAMBIARAN DE FORMA.



lunes, 5 de noviembre de 2018

EL DERECHO EDUCATIVO Y LA EDUCACIÓN DEL “SER”


En primer lugar tenemos que dejar atrás el concepto de que la educación solo se entrega en la escuela, como habita geográfico, y en segundo lugar que la enseñanza consiste en la trasmisión de conocimientos a los educandos.
               
Tenemos que ver que la educación está en todas partes, a cualquier edad, y se adquiere por experiencia propia fundamentalmente.
               
La educación comienza en la familia, desde el momento del nacimiento se empieza a aprender y experimentar.
                
Es la familia, la que por mandato natural, debe construir los primeros escalones de nuestro “SER”.
                
El primer escollo que debemos superar es el tremendo deterioro que hoy sufre el ambiente familiar en su gran mayoría; por este motivo lo que pensamos en educar debemos poner manos a la obra para construir un sustituto de la primera educación, antes de ir a la escuela.
                
Debemos ocuparnos de todos esos niños desvalidos y sin educación, que se encuentran abandonados o con sus progenitores sin posibilidad de darle educación, por dificultades económicas o ignorancia de sus padres.
               
Para rescatar a esos niños debemos concientizarnos como sociedad que todos hemos venido a servir y que por ello entre todos tenemos que constituir una familia alrededor de esos niños para cubrir sus necesidades educativas y naturales.
               
Como sociedad debemos entender que la educación es el primer derecho humano, y que para que se cumpla ese derecho, tenemos el deber y la responsabilidad de probar los medios adecuados para que esos niños reciban educación.
                
Ya hemos manifestado anteriormente que el derecho a la educación, no es –como se creía anteriormente- que el niño vaya a la escuela, sino que el concepto se viene ampliando, porque no basta que asista a un lugar físico, sino que debemos asistir al menor en todo lo que necesita para poder recibir educación, como ropa, comida, elementos didácticos etc.
                
También hemos dicho que la educación no es de los políticos, ni del sistema estatal; es una responsabilidad de toda la sociedad.
                
De lo que se trata ahora es de ampliar ese concepto de educación, ahora también será necesario constituirnos como una gran familia para apoyar a todos los niños que necesiten por abandono, que se le pueda educar desde el nacimiento en la construcción del “SER”.
                
El hombre de hoy debe ser educado construyendo su “SER” desde que nace, no podemos dar la espalda e ignorarlo egoístamente, porque de esa manera no cumplimos con el principal derecho humano  y nunca podremos superarnos como sociedad.
                
Es decir que educar hoy es constituir una gran familia que ayude a que todos los niños sean educados desde su nacimiento, en forma espiritual para lograr la evolución de su “SER”.



               

miércoles, 11 de julio de 2018

EL DERECHO EDUCATIVO EN UNA SOCIEDAD POSTMODERNA


Esta aceptado que nos encontramos ante un nuevo tipo de sociedad, que demanda una nueva educación y un nuevo derecho, porque nos enfrentamos a un nuevo hombre, distinto al del siglo XX, no solo en su estilo de vida, en su sistema de organización, sino también en su forma de pensar y de concebir el mundo.

                Por esto es necesario que la Red Internacional de Investigación en Derecho Educativo (RIIDE) se fije como objetivo establecer un marco de trabajo para la investigación que este enfocado en la educación y el derecho postmoderno.

                Hoy hay que tener en cuenta que existen nuevas creencias, que se relacionan estrechamente con actitudes, valores, opiniones, sentimientos y orientaciones que conforman nuevas concepciones de la vida y del mundo.

                Se dice que una actitud es un conjunto de creencias, que conforma a los valores como creencias centrales, incorporando dimensiones evolutivas como afectivas.

El estudio de opiniones es un camino para alcanzar el conocimiento de las creencias, que se organizan jerárquicamente desde la más simple hasta formar un sistema de creencias.

En este estudio que proponemos, interesa el contenido de los sistemas de creencias, para comprender la mentalidad postmoderna, que organiza un sistema conceptual donde se estructura y conforma los diferentes aspectos del mundo contemporáneo.

Un sistema de creencia social abarca dimensiones significativas para el contenido del Derecho Educativo, ya que la educación es un sistema básico de transmisión de la cultura social y el derecho es un elemento fundamental de las relaciones sociales y personales.

La dimensión del Derecho Educativo incluye todas aquellas creencias y actitudes relacionadas con la concepción de la naturaleza, de la ciencia y de las relaciones que se concibe con la visión del mundo y de las cosas. También las creencias sobre las relaciones personales, la interrelación con los demás y el cuidado de esas relaciones para no herir los sentimientos.

Es de tal importancia el estudio e investigación de esta dimensión del Derecho Educativo, porque incluye las valorizaciones de las relaciones primarias, de la familia, el concepto de pareja, la mayor o menor confianza que tenemos hacia lo demás, hacia la sociedad etc.; temas de vital importancia en la sociedad moderna.

Es decir que el Derecho Educativo va a contener en su desarrollo creencias políticas, culturales y sociales organizadas en una determinada visión general del mundo.

Hay que tener en cuenta, que la historia de la civilización es la historia de las creencias originarias o adoptadas por individuos influyentes; cuando la creencia es repetida se extiende y adquiere la categoría de conocimiento; cada religión, cada filosofía o cada movimiento político y social tiene su inicio en una creencia.

Lo que queremos comunitariamente, la voluntad social lo perfila paulatinamente como un estilo de vida que nace de una creencia, hasta transformarse en una ideología, filosofía o religión; como también en hábitos y orientaciones cotidianas.

La dimensión social del sistema de creencias se orienta en la comunidad actual, hacia los sentimientos propios más que hacia los ajenos, hacia una relación egocéntrica y defensiva; unas relaciones orientadas –desde la educación y el derecho- al materialismo consumista, tener, retener y acumular.

Por lo manifestado es que considero que el Derecho Educativo postmoderno debe estudiar e investigar los sistemas de creencias; porque son una manera de vivir la fe y por lo tanto las escuelas deben dedicarse a formar a los alumnos en promover la solidaridad y fraternidad universal, libre de distinciones de etnias, religión, género o nacionalidad, ofreciendo de esta forma al ser humano las herramientas necesarias para lograr su evolución, para construir un mundo más solidario, fraternal y tolerante.




lunes, 11 de junio de 2018

EL DERECHO EDUCATIVO Y LOS PARADIGMAS DE LAS NORMAS DE CONVIVENCIA


Pautas necesarias para lograr que la comunidad educativa desarrolle una actividad democrática al momento de crear o modificar las normas de convivencia.

Dejar de a lado el derecho individual y transfórmalo en un derecho comunitario, colaborativo, humano y social al dictar las normas de convivencia.

Las normas para su validez deberán contener un objetivo de bien común, y ser aceptada por todos los integrantes de la comunidad escolar.

La aplicación de la norma basada en la coacción por el miedo, se debe transformar en normas que contengan sanciones formativas y su cumplimiento se debe lograr mediante la concientización de que el acatamiento de lo establecido es beneficioso para el bien común.

La construcción de las normas se cimenta en valores de respeto por el otro, de solidaridad y cooperación y se logra mediante un proceso basado en la tolerancia y la coordinación sistemática de punto de vista diferentes.

El régimen disciplinario estructurado en base del castigo se transforma en un proceso de aceptación por medio de la concientización del infractor y la definitiva integración al objetivo de bien común de la comunidad escolar.

Las condiciones que se requiere, de todos los integrantes de la comunidad educativa, para lograr normas de convivencia distintas a las actuales y que sirvan para construir una sociedad en paz y armonía son las siguientes:
a)      La unidad de toda la comunidad escolar;
b)      La extirpación de la razón;
c)       La abolición de la violencia para resolver los problemas;
d)      Compartir con estricta igualdad;
e)      Evitar la discriminación, la crítica y el juzgamiento:
f)       Considerar al otro como a ti mismo;
g)      Preservar el medio ambiente;
h)      Erradicar el apego material;
i)        No sentirse superior;
j)        Tener una participación activa y continua.

a).- LA UNIDAD

La participación y la unidad de toda la comunidad educativa en aras del bien común, es la base de la propuesta, ya que la unidad es la naturaleza esencial de todas las cosas.

Para ello todos los integrantes de la comunidad escolar deben participar y hacerse responsable de sus acciones y de su conducta; concientizados que para convivir debemos escuchar al otro y entender que lo que es bueno para el otro, es bueno para nosotros y por tanto lo que no es bueno para otro, tampoco lo es para nosotros.

Todos los integrantes de la comunidad educativa deben tener presente que lo que hacemos a otro nos lo hacemos a nosotros mismo; y  que lo que dejamos de hacer por otro, lo dejamos de hacer por nosotros mismo.

Por tanto hay que erradicar definitivamente es concepto humano de hacer cosas para molestarnos los unos a los otros.

b).- LA “SIN RAZON”

Como segunda sugerencia para llevar adelante un plan de normas de convivencia escolar, es abolir la necesidad imperiosa y obsesiva de “tener razón”.

Esta creencia de que nuestro punto de vista y nuestras creencias son las única verdad del universo y que debo de cualquier manera imponerlo a los demás, a traído la mayoría de los conflictos y violencia desatada en nuestra historia universal.

Es por esto que la base de la convivencia está en la suprema tolerancia de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad escolar para saber convivir con criterios diferentes, con culturas diferentes y con formas diferenciadas de opiniones subjetivas; teniendo como premisa el valor del acuerdo basado en el bien común de la comunidad educativa.

c).- LA NO VIOLENCIA

En este punto la formación educativa es fundamental, ya que si adoptamos la cultura de la Paz en nuestra comunidad, podemos cambiar la vida de cada uno de nosotros y transformar la sociedad.

Si pudiéramos reflexionar sobre la inutilidad del uso de la violencia para dirimir nuestras disputa, nunca utilizaríamos la fuerza o la violencia para resolver nuestras diferencias; si contemplaríamos al otro, no como un adversario, sino como una persona humana idéntica a nosotros, nunca los atacaríamos, porque comprenderíamos que estaríamos haciéndonos daños a nosotros mismo, y que tarde o temprano sentiríamos el efecto de lo que estamos haciéndole al otro en nosotros mismo.

En definitiva, esta conducta de amor al prójimo debe surgir de la naturaleza profunda del ser humano y basar la interrelación comunitaria en la bondad y el amor, erradicando del núcleo social, todo atisbo de violencia, reemplazándola con la solidaridad, la cooperación, la honestidad, la honradez y demás valores de la cultura de Paz.

d).- COMPARTIR POR IGUAL

Debe ser una premisa para la comunidad educativa el fomentar la cooperación entre sus integrantes, los que deben compartir por igual todos sus logros, deberían asegurarse que ninguno de sus integrantes tenga carencias y si existieran, deben concurrir en solidaridad para erradicarlas.

Deben formarse en la conciencia de que para vivir en comunidad se debe compartir, que no hay que abandonar al otro, para construir únicamente la propia felicidad personal, y que hay que considerar al prójimo como alguien tan, o más importante, que uno mismo.

La esencia de las normas de convivencia debe estar dirigida al bien común y no al bien propio, contemplando el derecho y las aspiraciones de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa.
               
e).- LA DISCRIMINACION Y EL JUZGAMIENTO

En busca de lograr una comunidad altamente evolucionada, debemos formar a sus integrantes en el respeto de las diferencias multiculturales y la no discriminación, debemos ser todos tolerantes y escuchar al otro, sin juzgarlo y sin aislarlo, reconociendo lo diverso y propio de cada integrante de la comunidad y tolerando y respetando sus diferencias individuales y culturales producto de sus creencias y evolución consciencial.

Se formará a cada integrante de la comunidad en ser honestos y responsables de sus acciones y solo buscar el bien común, y en cómo lograr una interrelación sin juzgamiento, sin críticas ni condenas.

f).- EL RESPETO POR EL OTRO

La base de la formación y consolidación de las normas de convivencia escolares estará dada por la “empatía”, esto quiere decir que debemos conocer los sentimientos del otro, sentir lo que el otro integrante de la comunidad educativa siente y en todo momento responder con amor a la aflicción del otro sujeto que comparte nuestras acciones.

g).- PRESERVAR EL MEDIO AMBIENTE

El medio ambiente es de vital importancia para los pueblos. En consecuencia, el ser humano tiene que aprender y practicar conductas para conservar ese medio, para aprovecharlo sin destruirlo.

Debe conocer cómo mejorar su potencialidad como fuente de recursos, sin crear un daño irreparable.

La educación ambiental es un puente natural para construir normas de convivencia que permita vivenciar día a día el proceso de cuidado del planeta.

El tema ecológico representa un gran potencial para favorecer el vínculo entre la escuela y la sociedad. No sólo por tratarse de un tema de creciente importancia en la vida contemporánea, sino para promover compromisos para participar en el cambio social, mediante el desarrollo de competencias para la acción responsable, utilizando las normas de convivencia como el eje motor para conseguir la concientización de la Comunidad Educativa.
           
Es preciso la escuela nos ayude, por medio de la creación de normas de convivencia, a repensar nuestros hábitos y costumbres cotidianos, tanto en lo individual como en lo colectivo, para remodelar nuestras actitudes y comportamientos en tanto sujetos individuales como organizacionales e institucionales.

h).- ERRADICAR EL APEGO MATERIAL

La base psicológica de todo sufrimiento y duelo es el apego material a las cosas y/o las personas.

El apego y la dependencia se producen porque nos sentimos incompletos; por lo tanto buscamos objetos, personas, relaciones, lugares y conceptos para satisfacer las necesidades internas.

Como la utilizamos inconscientemente para satisfacer una necesidad interna, llegamos a identificarla como propio.

Todas las cosas o personas a las que nos apegamos y sin las cuales estamos convencidos de que no podemos ser felices, son nuestro motivo de angustia que no nos deja ser felices.

Experimentamos la pérdida del objeto o persona como una pérdida de una parte importante de nosotros mismo.

En algún momento descubrimos que aquello a lo que nos aferramos es perecedero. Entonces tenemos que aprender a soltar y dejar atrás, esas falsas creencias que nos producen angustia y no ayuda para la convivencia.

i).- NO AFIRMAR SER SUPERIOR

La idea de que somos “mejores” en cualquier forma que otro, es lo que nos ha permitido justificar nuestras acciones de quitarle a otro lo que es suyo o no darle a otro lo que es nuestro.

Hemos compartido todo tipo de atrocidades contra la humanidad con el razonamiento de que tenemos el derecho de hacerlo, por nuestra raza, religión o nacionalidad “superior”.

Cuando otros usan la violencia contra nosotros, nos sentimos víctimas, pero cuando usamos la violencia contra otros, lo justificamos afirmando que nuestra razón es superior.

Debemos en definitiva, dejar de creer que nuestra razón es superior y aceptar al otro empáticamente.

j).- TENER UNA PARTICIPACION ACTIVA Y CONTINUA

Debemos lograr que el desempeño de la comunidad educativa y su misión de crear  normas de convivencia escolar se basen la participación activa y constante de todos, y se desarrollen en acuerdos, que permitan una comunidad altamente evolucionada.

Esto se lograría con pequeños pasos día a día, que transite una senda de unidad, reuniéndose en cada escuela para consensuar las nuevas formas de “Ser”, sus posibilidades, sus  desafíos para forjar un camino, que permita que la humanidad viva junta en armonía sobre nuestro planeta.