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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



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lunes, 22 de julio de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO APOYA LA EDUCACIÓN EMOCIONAL Y ESPIRITUAL


La sociedad actual ha experimentado una gran evolución a lo largo del tiempo, y, como tal, la educación debería adaptarse a las necesidades de esta nueva realidad social, sin embargo, seguimos aprendiendo de la misma forma que aprendían nuestros mayores, a base de memorización de contenidos teóricos que olvidamos tiempo después de haberlos aprehendido.
   
                
La educación debe centrarse en el desarrollo integral de las personas, bregar por el crecimiento personal y social, acompañando el desarrollo de la capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada educando.

                
Hoy en día hay que establecer programas de educación emocional y espiritual en el aula de todos los días, como complemento a la formación integral.

               
La ejecución de estos programas debe darse en forma paralela y continuada con la actividad propuesta por el Derecho Educativo para el desarrollo de la convivencia (PDECE), para la formación de todos los miembros de la comunidad educativa.

                
Cada vez con mas frecuencia se habla de educación espiritual, de la creciente necesidad de educar las emociones desde las primeras etapas de la niñez.

                
Es necesario formar a los educandos en lo emocional, la empatía y la creatividad.

                
En la actualidad es necesario dirigir la educación a las características socioemocionales de los alumnos, hacia su centro de interés, obviando la necesidad de alcanzar un objetivo final común para todos.

                
Ahora es el momento en que las emociones deben ser educadas a favor de una buena convivencia.

                
Creemos desde el Derecho Educativo que hoy es urgente incorporar a la educación emocional y espiritual como algo inherente al aprendizaje académico.

                
En la escuela actual los efectos sobre variables socioafectiva (por ejemplo, la autoestima), son prácticamente nulas.

                
El Derecho Educativo aboga por el desarrollo integral de las personas, por su crecimiento personal y social, por la formación espiritual y por el desarrollo de la capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada individuo.

                
Con el avance de la tecnología, en la era del conocimiento, debemos acompañar a los educandos a conocer como acceder a esos conocimientos y a desarrollar un espíritu crítico, que lo haga reflexionar para llegar a ser unas personas integras, capaces de convivir en sociedad.



domingo, 17 de marzo de 2019

LA ELABORARACION Y EVOLUCIÓN DEL DERECHO POR MEDIO DE LA ESCUELA


El cumplimiento de la norma, debe basarse siempre en la conciencia de todos aquellos a quienes comprende, que su acatamiento es indispensable para lograr el bien común, es decir que todos se someten a la disposición normativa porque saben que es lo mejor para todos en esos momentos y porque todos compartieron su elaboración y aceptaron su validez.


Si la comunidad educativa logra este punto de vista, capacitándose y participando en la elaboración y los acuerdos de convivencia, el derecho va a evolucionar a un punto distinto del actual, ya que, en el derecho vigente en la actualidad, la sanción es la ausencia de la concientización.

Capacitar en la evolución de la conciencia para lograr el cambio del derecho normativo en la escuela y por ende la proyección social, se logrará si cultivamos, al momento de crear o modificar los acuerdos y normas de convivencia, cualidades como:
• La apertura hacia el prójimo;
• La paciencia;
• La tolerancia;
• El valor de escuchar al otro;
• La cooperación;
• La aceptación de las diferencias.

La comunidad educativa debe concientizarse sobre la inutilidad del ejercicio de la violencia; deben aprender a defender sus derechos sin apelar al conflicto y a la confrontación y adquiriendo estos hábitos para toda la vida.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE), propone enseñar a los integrantes de la comunidad escolar a enfocar los desacuerdos de manera diferente, pensando en forma positiva y aprendiendo el control de las emociones.

Hoy hablamos mucho sobre la calidad de la enseñanza, sin advertir la existencia de una deficiencia diferente y más alarmante, el llamado por Daniel Coleman el “analfabetismo emocional”.

Y en tanto se formalizan estupendos esfuerzos para elevar los niveles académicos, esta nueva y conflictiva deficiencia escolar no está contemplada en los programas educacionales. Signos de esta deficiencia pueden ser observados diariamente traducidos en violencia.

Hay mecanismos que están anclados en el ser humano, porque nos han servidos para sobrevivir millones de años; pero que hoy debemos trabajar diariamente en las escuelas para lograr enseñar a liberarse de prácticas como el deseo, el ansia de dominio y el miedo, todas ellas emociones negativas que generan discordia y confrontaciones entre los seres humanos.

Krishnamurthi decía que tal como están las cosas en el mundo, con sus divisiones partidarias, religiosas y sociales, más la presión mundana llena de ignorancia, pasado y miedo, tener hijos y criarlos de acuerdo a las condiciones habituales en el mundo, el sistema escolar, a la información hueca exigida, era crearlos para el matadero, para que fueran pasto de las armas y los odios de uno u otro bando, de los fundamentos dogmáticos e ideológicos y de las exigencias absurdas.

En definitiva, no podemos educar para el conflicto y la confrontación, siguiendo con la enseñanza diaria de que elijan un bando y otro, un equipo u otro, un grupo, un partido, un dogma, una creencia que produzca el rompimiento de la unidad y la paz.

Considero que la formación de la humanidad en la unidad, es la herramienta necesaria para lograr que desaparezcan plagas sociales, como la violencia actual; la única manera de poder mejorar la convivencia, logrando por siempre la armonía y la paz.

Del libro "El Derecho Educativo en la convivencia" Pag.. 65-66

jueves, 17 de mayo de 2018

PROGRAMA DE DERECHO EDUCATIVO PARA LA FORMACION ESCOLAR


A continuación quedan registrados los temas que el Derecho Educativo debe tener en cuenta al momento de realizar en las escuelas la formación en convivencia de los alumnos.
1
)      Las normas deben ser participativas, esto significa que debe intervenir todo la comunidad educativa en su realización.

2)      Para eliminar la sanción, debe haber una aceptación de la responsabilidad de su cumplimiento.
3)      Deben esta todos concientizados que el objetivo principal es el bien común.

4)      El derecho en la escuela debe ser inclusivo e integrador.

5)      Las normas deben velar por el respeto irrestricto a la dignidad e intimidad de las personas y la aceptación de las diferencias.

6)      Deben contener el reconocimiento de los valores, creencias e identidades culturales de todos los interviniente en la norma, sin ninguna discriminación.

7)      Deben aceptarse las diferencias.

8)      La sanción debe tener un sentido formativo si está contenido en la norma.

9)      Se debe buscar siempre una convivencia pacífica libre de violencia física y psicológica.

10)   En todo momento debe fomentar la cultura de paz.

11)   Crear vínculos pluralistas, basado en el reconocimiento y el respeto mutuo, que impulsen al dialogo y la integración en lo diverso.
12)   Conocer, aceptar y respetar las emociones.

13)   Trabajar el conflicto positivo.

14)   Cultivar el desapego.

15)   Aprender aceptar.

16)   Cambiar el autoritarismo por la autoridad basada en concientización del acatamiento.

17)   Organizarse en forma comunitaria inculcando la acción colaborativa, educando en la cooperación, la inclusión, la comprensión y valorización de la diversidad.

18)   La norma debe superar su tendencia a la separación, fomentando la búsqueda de la unión interpersonal. (La unión interpersonal es un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás).

En forma complementaria es necesario decir que la labor escolar debe ayudar al derecho con la práctica diaria de las normas de convivencia en una forma desestructurada, es decir concretar normas que sean flexibles y abiertas para que se puedan cambiar cuando se comprueba que no sirven para su fin, que es alcanzar el bien común.

Para ello se aconseja:

-Eliminar los sistemas de creencias de la comunidad educativa.

-Eliminar la confrontación, la competencia y la lucha en las escuelas.

-Respeto incondicional al libre albedrio.

En definitiva el derecho escolar debe servir como aporte para el cambio de paradigma en la sociedad, la formación en la participación ciudadana y como contribución a la educación del “Ser”.

domingo, 28 de enero de 2018

CONVIVENCIA ESCOLAR Y FORMACIÓN CIUDADANA


Entendemos por convivencia escolar la interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional, respetando las normas que de común acuerdo aprueban y que tiene incidencia significativa en el desarrollo jurídico, ético, socio-afectivo e intelectual de la comunidad educativa. 

Esta concepción no se limita a la relación entre las personas, sino que incluye las formas de interacción entre los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los miembros y actores educativos sin excepción.

La calidad de la convivencia, así entendida, en la escuela, es un antecedente decisivo que contribuirá a configurar la calidad de la convivencia ciudadana, en tanto la comunidad educativa constituye un espacio privilegiado de convivencia interpersonal, jurídica, social y organizacional que servirá de modelo y que dará sentido a los estilos de relación- entre los niños, niñas y jóvenes, futuros ciudadanos del país. Por ello, una de las formas de avanzar en la construcción de una democracia sana y sustentable, es reconocer la importancia del Derecho Educativo en el ámbito de la convivencia.

En el marco de transformaciones de nuestra sociedad, se demanda a la escuela  poner énfasis en la convivencia escolar democrática, entendida como una oportunidad para construir nuevas formas de relación inspiradas en los valores de autonomía, diálogo, respeto y solidaridad. Es decir, si pensamos en una escuela que brinda a sus alumnos y alumnas, a sus docentes y no docentes, oportunidades para expresarse, participar, decidir y ejercer responsablemente su libertad, dictando la normativa de derecho que los rija; dispondremos de una plataforma de formación de extraordinaria potencialidad, que estará apoyando a los estudiantes en su búsqueda de identidad e integración social, en la definición de sus proyectos de vida, en el logro creciente de su autonomía y en el desarrollo de actitudes jurídicas, a través del ejercicio del Derecho Educativo.

La convivencia consiste en gran medida en compartir. Y a compartir se aprende: a compartir derechos y deberes, tiempos y espacios, logros y dificultades, proyectos y sueños. El aprendizaje de valores y habilidades sociales, así como las buenas prácticas de convivencia basada en el respeto mutuo de lo reglado, son la base del futuro ciudadano en una cultura de país animada por la construcción de proyectos jurídicos comunes. Y ese aprendizaje tiene lugar importante en la experiencia escolar. Hay espacios especialmente privilegiados, como el del Consejo de Curso, en que se espera que los alumnos y alumnas desarrollen hábitos de debate respetuoso; de utilización del diálogo para resolver discrepancias; de búsqueda de consensos y de asignación de responsabilidades para realizar proyectos normativos; de confluencia de conductas, esfuerzos y eficiencia en pro del bien común.

Hay que tener presente la influencia que ejerce en la calidad de la convivencia y en la formación jurídica, la metodología utilizada en clases por los docentes: ella puede contribuir en forma decisiva al respeto de lo normado, a la estimulación del pensamiento crítico, a destacar la importancia que tiene la fundamentación de las posturas personales y el respeto por las posiciones diferentes, a ejercer prácticas de autoevaluación, a desarrollar capacidades de análisis y a la utilización de un lenguaje correcto y preciso para expresar un pensamiento, y tantas otras competencias que favorecen la dignidad de las interrelaciones.

Cabe destacar la incidencia que tiene el Derecho Educativo en la calidad del clima escolar. El desarrollo cognitivo se ve ciertamente favorecido por la práctica de los valores de respeto, tolerancia y colaboración, así como por la calidad de las habilidades sociales de alumnos, ex alumnos, padres, docentes, no docentes, administrativos y, en general, de todos los miembros de la comunidad educativa. Los ambientes en que están presentes la agresión, la intolerancia y la violencia, se ven cargados de distractores emocionales que interfieren significativamente en los procesos de aprendizaje y en el desarrollo de habilidades y destrezas.

La protección del clima escolar requiere de una reflexión sobre la importancia del derecho en las relaciones humanas y en la organización de la escuela. La estructura jerárquica tiene una función ordenadora para la acción, y se fundamenta en los valores asignados a la experiencia, al conocimiento y competencias que confieren autoridad y que se relacionan con la responsabilidad normativa asignada a los diferentes roles. Los estudiantes crecen en una comunidad así estructurada, y en ella aprenden a valorar la jerarquía y a relacionarse con ella, comprendiendo la importancia que ella tiene para la eficacia de la gestión y para la definición y realización del bien común. Un clima escolar de paz se ve fortalecido cuando las normas, validadas por la comunidad escolar, son cumplidas; cuando las autoridades son respetadas y cuando las discrepancias, inquietudes o reclamos son formulados con respeto a través de los canales de participación formales que establece la organización de la comunidad.

La experiencia nos permite afirmar que la calidad de la normativa de convivencia favorece la calidad de los aprendizajes. Es así que el gran objetivo de lograr una buena calidad de convivencia va a incidir significativamente en la calidad de vida personal y común de los estudiantes, va a ser un factor de primera importancia en la formación jurídica para la ciudadanía y va a favorecer las instancias de aprendizaje cognitivo, mejorando logros y resultados.

Hay que destacar, por otra parte, que la calidad de los aprendizajes cognitivos, así como el desarrollo de la creatividad y de la capacidad de gestión, son factores que a su vez otorgan un nivel enriquecido y mejorado a la formación del espíritu jurídico: en efecto, ésta no constituye solamente un aprendizaje de prácticas de formas de participación, derechos respetados, calidad afectiva de las relaciones, solución de conflictos. Estas prácticas de la vida en común —para que constituyan una verdadera cultura cívica— deben ser alimentadas por conocimientos, comprensión de argumentos, competencias lingüísticas, interpretación de los hechos y derechos, capacidad de análisis y de formulación de conclusiones propias. Los aprendizajes, en todas sus dimensiones: cognitiva, ética y socio afectivo, son la base de la formación ciudadana.



lunes, 15 de enero de 2018

EL DERECHO EDUCATIVO EN LOS DERECHOS HUMANOS

El Derecho Educativo en  los derechos humanos no son simplemente unos enunciados teóricos o de principios, sino valores que cada ser humano tiene que encarnar muy profundamente, por ello tampoco deben ser motivo de clases o enseñanzas a la manera tradicional, sino vivencias que acompañen minuto a minuto la vida del docente, la de sus alumnos y alumnas y la de toda la escuela o institución educativa.

El Derecho Educativo en los derechos humanos deberá estar en la vida, en cada momento, como el aire que se respira, por ello, antes que solo se conozcan deben referirse o estar presentes en todas las dimensiones de la vida de la institución escolar y de las personas que en ella conviven.
La persona no nace completa: se hace progresivamente en un ciclo de vida que además de cumplir con las grandes etapas similares para todos los seres vivos, va configurando en cada caso particular a un ser singular, único e irrepetible.

La condición humana está, pues, marcada desde su inicio por una dinámica que le otorga potestades que nadie debe (ni puede) negarle -son los derechos inherentes a su naturaleza- pero le plantea obligaciones, límites, ante los otros seres humanos con quienes convive.

Soy libre pero mi libertad no me permite recortar la libertad de nadie. Para que respeten mi libertad, debo respetar la de los otros y otras. Algo más: en la medida que se cometan actos contra la libertad de alguien, directa o indirectamente, yo soy afectado en mi condición de persona a un riesgo similar.
Los derechos humanos establecen así, para las personas, una relación con los demás que se funda en valores más amplios que los individuales y que están en la raíz misma del afán por la convivencia pacífica, equilibrada y justa entre todos los seres, las naciones y los estados.

La violencia entre las personas es, en principio, la negación extrema de esta situación de armonía y orden a la que los seres humanos aspiran. Representa una contradicción con los valores más preciados: como la libertad, la solidaridad y el bien común que conducen a un plano social en el que cada persona se desarrolla con dignidad.

Una norma educativa centrada en los derechos humanos, por lo mismo, es algo más que una norma de convivencia. Supone un contexto y una vivencia plena que debe estar presente en la vida escolar como debería estarlo en la sociedad en su conjunto.

El propósito de  la aplicación del Derecho Educativo y de los derechos humanos se amplía, por consiguiente, a un fin educativo que compromete la totalidad de la vida en la escuela. Más que dar normas escolares sobre derechos humanos, se trata de educar para que el alumno y la alumna los aprecien, los valoren y los vivan. Por eso se habla de una actitud educativa centrada en los derechos humanos que impregne la vida escolar en todos sus aspectos.

La escuela es un lugar en donde se reconoce la posibilidad de crear espacios de convivencia social en los que la identidad personal, la relación entre unos y unas, otros y otras y los mecanismos de disciplina y autoridad, se basen en principios de respeto, de paz, de convivencia, de participación plena en valores compartidos.

El Derecho Educativo es un instrumento de humanización -y por lo tanto de liberación-, de modo que se constituye en uno de los derechos indispensables para que el ser humano cumpla su destino y su realización plena. Por eso, el Derecho Educativo es un capítulo dramático dentro de la historia de la humanidad, porque hubo tiempos en los cuales no se reconocía ese derecho a todos y todas.

El reconocimiento del acceso al conocimiento y la formación como un Derecho Educativo inalienable de toda persona humana, es decir, la universalidad de la educación, demoró muchos siglos en las diversas sociedades que, precisamente, otorgaban este derecho sólo a quienes se consideraba pertenecían a las élites privilegiadas.


La educación popular, en la historia de América Latina ofrece tantos casos singulares, hizo posible quebrar un orden injusto de acceso al conocimiento y a la cultura y popular, que todos los seres humanos por el hecho de serlo, deberían tener acceso a ellos. Esto permite su desarrollo personal y su integración, en pleno derecho de igualdad, con los otros componentes del conjunto social.

martes, 8 de diciembre de 2015

RED ARGENTINA DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO (RAIDE)

En mi condición de REPRESENTANTE EN LA REPUBLICA ARGENTINA DE LA RED INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO, ASOCIACIÓN CIVIL, y de conformidad a las facultades otorgadas por la organización para que en su nombre y representación realice los fines sociales de dicha institución y fundar la delegación de la Red en la República Argentina: he resuelto la fundación de la RED ARGENTINA DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO (RAIDE), que se conformará como delegación de la RED INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO, ASOCIACIÓN CIVIL; y realizará las siguientes acciones: 1).-Creación de la RED DE COMUNICACIÓN PERMANENTE PARA EL DESARROLLO, EL CONOCIMIENTO Y LA INVESTIGACIÓN DEL DERECHO EDUCATIVO. 2).-Consolidación y fortalecimiento del INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN, FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN DOCENTE Y DE LA COMUNIDAD EDUCACIONAL EN DERECHO EDUCATIVO; con sede en el CENTRO DE DERECHO EDUCATIVO sito en Calle Rojas 547 de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. 3).-Conformación de una RED DE ESCUELAS DE DERECHO EDUCATIVO en todo el territorio de la República Argentina, implementadas como Organismos autónomos capaces de generar acciones y propuestas para el desarrollar actividades concretas de formación, capacitación y estudio del Derecho Educativo. 4).-Formalización de CONVENIOS de colaboración y vinculación para la incorporación en forma gradual de asignaturas sobre DERECHO EDUCATIVO, en los distintos planes de estudios de las carreras de formación docente. 5).-Servicios de CONSULTORIA Y ASESORIA PERMANENTE EN DERECHO EDUCATIVO y servicios profesionales especializados para elaboración de marcos normativos de convivencia y formación ciudadana en los establecimientos educativos de todos los niveles de enseñanza. 6).-Organización de FOROS PERMANENTES DE DERECHO EDUCATIVO y Talleres de formación en derechos humanos y valores de una cultura de paz en el entorno escolar. 7).-Trabajos tendientes a la estructuración del PRIMER CONGRESO NACIONAL DE DERECHO EDUCATIVO.

sábado, 11 de julio de 2015

EL DERECHO EDUCATIVO DEBE CAMBIAR LA NATURALEZA DE LAS NORMAS

El Derecho hasta hoy fue concebido para la manipulación de la sociedad y lo realiza por medio de la intimidación y de la amenaza explícita o implícita en el contenido de sus normas. Se ha convertido a las normas en el principal recurso y/o herramienta con que los poderes mundiales gobiernan a la población del planeta.
                El derecho que nos rige hasta ahora se ha basado en la amenaza de la sanción para su cumplimiento, toda norma lleva incita la coacción para su acatamiento; y si buscamos el significado de coacción en el diccionario jurídico, este nos define a la misma como: “Fuerza o violencia que se hace a una persona para obligarla a decir o ejecutar algo”. Es decir que la persona cumple lo rescripto en la norma por MIEDO a la sanción y no por convencimiento de la necesidad de su cumplimiento.
                La Real Academia Española define en su diccionario que el miedo es “una perturbación angustiante del estado del ánimo ante una situación de riesgo o daño, sea este real o imaginario”. La amenaza de castigo en las normas activa en el ser humano una serie de mecanismos que se manifestaran en el cuerpo como una reacción de estrés.
                Advertimos de ese modo que el MALTRATO se encuentra enmascarado en los usos del derecho, si bien muchos usos sociales están siendo dejados de lado o reemplazados por otros, aun siguen vigentes en las normas que son utilizadas para regir a la sociedad y a la escuela.
                Las violencias más difundidas socialmente hasta ahora son la de género y el abuso infantil, dejando de lado la VIOLENCIA DE LAS NORMAS Y SU MANIPULACIÓN.
                No existe posibilidad alguna de ignorar que la manipulación es una de las maneras más perversa de MALTRATO. Una sociedad en la que la manipulación es moneda corriente entre los individuos que la integran expresa una conducta social anacrónica y brutal.
                Es decir que si seguimos ignorando la violencia que nos entrega las normas basadas en la coacción estamos ejerciendo maltrato y violencia que engendra más violencia alejándonos de los valores que pregona la cultura de paz. También con este procedimiento provocamos la emociones toxica que emanan del miedo, como la ira, los celos etc.
                Entendemos que la única manera de escapar de la asechanza del miedo y las manipulaciones que se ejercen por medio de las normas actuales, es formar a la comunidad educativa para que formalice disposiciones de convivencia cuyo contenido se basen en la emoción del amor y en todas las emociones que emanan de él.
                Cuando las normas –como sucede comúnmente- son impuestas por terceros, sin la participación de todos, no existe hacia el ser humano el  debido respeto y se presta para la manipulación por intermedio de la coacción, al no darte participación en su concreción, da por hecho que no eres lo suficientemente capaz o inteligente para su realización, tratando por este medio controlarte y quitarte tu libre albedrío.
                En cambio cuando los integrantes de la comunidad educativa participan en la concreción de la norma se pondrán de acuerdo y buscaran satisfacer el objetivo común, sin tratar de controlarse los unos a los otros. Es decir que la norma que se realiza con la intervención de todos los integrantes de la comunidad, sin egoísmos y consiente del objetivo común, los hace responsable a todos del cumplimiento de lo normado.
                Por contrario lo realizado por terceros con la amenaza de la sanción como miedo para su acatamiento provocará el intento de evitar la responsabilidad de su cumplimiento.
                Es por eso que en la nueva escuela las normas de convivencia tienen que hacerse con la participación de todos los integrantes de la comunidad educativa, sintiéndose protagonistas, y pensando siempre que todos y cada uno son lo suficientemente capaces para hacer lo mejor para la escuela y la sociedad.

EL Derecho Educativo debe formar en el amor.
               
  La naturaleza del Derecho Educativo es el amor.Al hablar de amor, nos referimos al amor incondicional, que existe cuando no hay posesión, cuando no hay condena, cuando no se realizan las ambiciones personales.
                Como expresamos en documentos anteriores las normas que sustenta la escuela actual tienen el mismo sentido de las creencias de sus protagonistas. Los actores educativos en la actualidad valoran todo lo que proviene de la mente racional, acorde con una sociedad sumida en la práctica de valores y creencias totalmente materialistas.
                Hoy la escuela y la sociedad necesitan formarse en el conocimiento y la práctica de hábitos y emociones que desarrollen en el alma humana la cultura del amor y el rechazo del miedo como herramienta de manipulación por parte de la norma para lograr su cumplimiento.
                Si reflexionamos que cuando cumplimos un mandato normativo por miedo a la amenaza de la sanción que contiene la misma, lo hacemos por evitar un castigo y no por estar colaborando con el bien común.
                Siempre hemos convivido con normas autoritarias que basadas en el miedo creaba nuestras obligaciones diarias; por eso ahora proponemos crear en la escuela normas basadas en el amor, cuyo cumplimiento se fundamentará en la concientización de la responsabilidad de todos para cumplirlas y ayudar a cumplirlas.
                Una norma de convivencia basada en el amor no tiene expectativas, en cambio la que se basa en el miedo está llena de expectativas, acatamos el mandato normativo porque suponemos que tenemos que hacerlo y esperamos que los demás hagan lo mismo, y si no se cumple nos sentimos victimas, culpamos a los demás por no satisfacer las expectativas.
                Cuando las normas de convivencia se basa en el amor, no tiene expectativas, hacemos lo prescripto porque tenemos la conciencia de que su cumplimiento es útil para nosotros y para toda la comunidad ya que se basa en el bien común.

                Cuando cumplimos las normas por miedo a que no sancionen, estamos atentos a escaparnos de nuestra obligación sin tener conciencia de la bondad de su cumplimiento y solo sentimos resistencia a hacerlo. En cambio la norma basada en el amor, no tiene resistencia, ya que lo hacemos por el bien de la comunidad.

martes, 4 de marzo de 2014

El Derecho Educativo en el cambio institucional y vivencial.


La escuela de hoy esta compenetrada de un vivir puramente materialista.

Las normas que la sustentan tienen el mismo sentido de lo que creen sus protagonistas en general y dejan de al lado una visión distinta que reconozca un grado de espiritualidad y las emociones que se desarrollan en la comunidad educativa que la integra.

Es decir que se valora todo lo que provenga de la mente racional, está sumida en una sociedad que practica valores y creencia totalmente materialista, dejando de lado todo lo que sea inherente a la alma humana, por ejemplo enseñar a los alumnos a cuidar la naturaleza.

El educando de hoy vive y se desarrolla en esta sociedad. Crece en un desconocimiento de sí mismo.

El Sistema educativo e institucional vigente se nutre de una mirada superficial e incompleta, pues la sociedad que la compone, vive en esa misma realidad.

Esto se puede reformar en el futuro, si todos participamos en el espacio escolar, y modificamos las normas de convivencia que regulan la actividad de la escuela.

Si nos proponemos a participar diariamente en las escuelas y romper con las estructuras y mandatos sociales que nos impiden desarrollarnos como seres multidimensionales, que los somos, podremos introducir patrones de conductas diferentes en los acuerdos de convivencia, para lograr de esta manera una visión distinta a la que ahora nos está sumiendo en la apatía y la desesperanza.

Es el momento de cambiar una estructura institucional compenetrada en un modo de vivir puramente materialista y consumista. Por un paradigma que contemple lo espiritual y emocional en la sociedad educacional.

Muchos padres y docentes observan que se está produciendo un cambio en sus hijos y alumnos, sin embargo les cuesta salirse de lo tradicional y observar la vida desde otros paradigmas más evolucionados.

El modelo social vigente hoy, nos ha llevado a esperar todo de otros, a obedecer a otro, en definitiva a una sociedad débil espiritualmente, sin participación en las decisiones que nos comprenden, ni tampoco rica en valores que nutran nuestro Ser.

El Ser Humano debe reconocerse como un Ser Espiritual, para de esa forma poder corregir, encausar y educar a los alumnos en el espacio escolar.

El sistema escolar actual, está lleno de conceptos aprendidos de memoria, y de evaluaciones que persiguen el mismo objetivo, repetir de memoria cuestiones que entendemos es imprescindible para nuestro futuro, pero todo está vacío de esencia y sentimiento, dejando a la deriva al “Ser” que debemos formar en la escuela.

La nueva escuela debe estar sostenida -no en los que “sabemos”- sino en lo que emitimos como seres espirituales que somos.

Los educadores de hoy deben ser pioneros de una nueva educación, de una nueva mirada, de una concepción del hombre espiritual.


El derecho, la autoridad y el castigo.

Los nuevos tiempos hoy nos exigen a no aceptar más el autoritarismo. El derecho está concebido como un sistema autoritario que hay que rever y cambiar.

Está estructurado desde fuera del sujeto, basado en mandatos culturales y sociales, que nos fueron impuestos en forma arbitraria y cruenta a través del castigo.

Esto influye y transforma enormemente al ser humano, en su personalidad, animo, predisposición e incide en forma directa en la interrelación de los sujetos y en su convivencia.

Por eso es que las normas de convivencia escolar deben estar dispuestas para romper con ciertas estructuras sociales y culturales que nos conducen a la rebeldía y la violencia.

Debemos concebir normas de derecho escolar que coadyuven a una nueva educación; donde todos participen y den su consentimiento y donde el autoritarismo quede desechado definitivamente.

Los padres y educadores, como adultos, debemos enseñar con el ejemplo, no imponiendo nuestro punto de vista, sino ayudando al alumno a comprender que el contenido de lo normado es necesario en su aplicación para lograr el bien común.

No podemos enseñar a no ser agresivo y saber convivir, si el adulto –padre y/o educador- son agresivos en la escuela y en el hogar.

Los padres y educadores no pueden querer que el alumno no sea agresivo, si en su vida, en su forma de ser, se relacionan con violencia física o verbal y maltrato para sus semejantes. Tampoco pueden utilizar conductas que manipulen o condicionen a las personas.

Si el padre o educador no cambia en su forma de vida, no puede pretender que el alumno sea distinto y no refleje el accionar que percibe en el adulto que lo acompaña y le enseña.

Hasta ahora tenemos un derecho escolar construido con las indicaciones o imposiciones del afuera –del sujeto y de la escuela-; es decir obedecemos reglas de conducta determinadas por otros.

 El cambio que proponemos es  la construcción de normas de convivencia construida por la comunidad escolar, con la participación de todos, y basada en sus propias experiencias, con el objetivo de lograr la 
unidad y la concordia de todos, buscando siempre el bien común.

Si las normas nacen del “Ser” espiritual y de la conciencia comunitaria, se podrá lograr una convivencia escolar armónica, aceptando las reglas de conducta y haciéndose cargo de velar por su consolidación y respeto, sin necesidad de apelar al premio o castigo para su cumplimiento.

ara lograr esto, si por ejemplo la norma de convivencia dispusiera: “no tirar basura en el edificio escolar”, no basta con acatar dicho mandato, sino que debemos entre todo colaborar levantando la basura que alguien por descuido o negligencia haya dejado, sin buscar un culpable o el castigo, sino haciéndose cargo de ayudar con su accionar al mantenimiento de la limpieza y enseñando con el ejemplo al entorno.

Con la actitud desplegada en el ejemplo, no solamente no buscamos culpable, sino que evitamos juzgar al autor, manteniendo la armonía y convivencia en la escuela.

Debemos desacostumbrar al alumno de que cumpla con su deber, por el miedo al castigo y/o premiándolo con una nota de clasificación excelente; en cambio debemos educarlo para que en forma consiente respete la conducta prescripta, ante el convencimiento de que la misma, redundará en beneficio de su persona, de los que lo rodean y de toda la sociedad que integra.

La idea es que el cumplimiento provenga del adentro del sujeto, de darse cuenta que es lo mejor para todos, y producto de su participación, experimentando que pudo elegir y aceptar lo prescripto y no que la regla le fuera impuesta con autoritarismo, y basada en la obediencia por un beneficio o miedo al castigo.


En definitiva para poder lograr la autodisciplina y el acatamiento normativo sin premios ni castigos,  debemos educar la conciencia del sujeto, trabajando con la comunidad educativa, dándoles la oportunidad a todos de participar y de intercambiar punto de vista, hasta ponerse de acuerdo con vista al objetivo común, ofreciéndole la oportunidad de tomar decisiones y darles la posibilidad de poder ver y comprobar las consecuencias de sus actos.

jueves, 25 de julio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO DEBE CAMBIAR PARA ADAPTARSE A LA CONVIVENCIA.

Del dialogo nace el consenso. La imposición es un monologo que solo tiene eficacia con la sanción (miedo al castigo).
               El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismo, y no para ser gobernados por los demás.
               El informe Delors nos indica que debemos “aprender a ser” para luego “aprender a convivir”.
               Teniendo en cuenta estas premisas, el Derecho Educativo debe cambiar para adaptarse y poder crear y modificar las normas de convivencia en la escuela.
               El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) aconseja que el derecho en la escuela, representado por las normas de convivencia, tenga las siguientes características:
               1) No debe ser impuesto por ningún tipo de mandato –social y/o cultural- sino que debe ser consensuado y aceptado por toda la comunidad educativa. Si tenemos en cuenta que se indicó que amaras a tu prójimo como a ti mismo, nos daremos cuenta de inmediato que debemos tener un absoluto respeto con nosotros mismos y nos entrega la tarea de amar a los otros de la misma manera, cuando logremos hacerlo resultará inconcebible el autoritarismo, la imposición y la menor falta de respeto en nuestras relaciones con los otros integrantes de la comunidad escolar.
               2) Debe ser una normativa abierta que se pueda cambiar en cualquier momento cuando las circunstancias así lo ameriten con el solo requisito de que todos los integrantes de la comunidad educativa la acepten y la crean conveniente para el bien de todos.
               3) Que cuando se cree una norma o se la modifique, que esta contemple las necesidades de cada uno de los participantes y siempre el regulador puesto en el bien común.
               4) Para formular las normas de cada escuela se debe desterrar por completo las verdades absolutas, estas existen desde los principios del tiempo, por ello siguen siendo determinantes de la interferencia en la convivencia. Las definiciones absolutas, verdades reveladas, dicotomías impuestas, no  nos permite la posibilidad del aprendizaje, del dialogo y de la armonía para la vida en convivencia.
               5) Como dice el informe Delors eduquemos a aprender a “Ser” y no a “tener” para que no se confundan convicciones que generan el consumo, dejando de lado al ser humano. Es decir que debemos construir normas de convivencia que valoricen a la persona humana y no a lo que esta posea como bien material.
               6) Debemos contemplar los intereses de los menores, que deben ser tratados y comprendidos como sujetos; y no como objeto de nuestros intereses.
               7) Debemos entender que somos seres únicos e incomparables. Hay que evitar toda competencia, no debemos compararnos con los otros, debemos tener la suficiente autoestima para poder crecer en convivencia, la competencia es desigual, frustrante y no nos permite nuestro desarrollo.
               8) Todo integrante de la comunidad educativa debe participar con libertad para elegir lo que considere más importante para sí y para toda la comunidad, sin admitir que otros o una mayoría decida por él; en una decisión ajena a su persona y su sentir.

DEBEMOS APRENDER A SER PARA PODER CONVIVIR
               Si queremos realizar normas de convivencia eficaces debemos prepararnos aprendiendo a ser para luego aprender a convivir. En lugar de perseguir alcanzar metas debemos conseguir crecer como comunidad escolar.
               No debemos buscar afuera los valores para incorporarlos a nuestro ser, porque no lo vamos a alcanzar. Los valores están en nosotros y su aprendizaje permite nuestro crecimiento personal y la interacción con el otro que es parte de nuestro ser.
               En nuestra sociedad actual se valora mucho mas el tener algo material que evolucionar como persona, es decir desarrollar nuestro propio ser.
               El contenido de las normas de convivencia deben trasmitir conocimientos y valores para que cada individuo la use como herramienta para desarrollarse y desplegar su potencialidad y no deben “adoctrinar”, sirviendo para que todos los integrantes de la comunidad responda de la misma manera, por el contrario debe formarse para ser responsable y responder por las elecciones realizadas con su participación, responsabilizándose por sus decisiones y asumiendo las consecuencias de las mismas.
               Debemos tener libertad para elegir en las normas escolares lo que consideramos importante practicar, aprender y/o saber. No debemos permitir que otros decidan dictando normas que son ajenas a nuestro ser y sentir.

LAS NORMAS DE CONVIVENCIA SON PRODUCTO DE LA PARTICIPACIÓN.
                              Los integrantes de la comunidad deben participar creando las normas ejercitando la libertad en la elección y consenso de los contenidos al momento de crear las normas de convivencia, para después observar en la práctica, los aspectos que se deben reformar para mejorar lo establecido.
               Todo aquel integrante de la comunidad escolar que no participe de la creación y consenso de las normas escolares, sea padre, alumno, docente, directivo etc.; deberán soportar que las mismas sean impuestas por terceros de la propia escuela o lo que es peor por individuos ajenos a la unidad educativa, como sucedió hasta ahora en las estructuras de la educación.
               La participación consiente en la formulación de los mandatos que contengan las normas de convivencia de conformidad con los valores que cada comunidad resuelva introducir, concluirá con la escuela autoritaria de hoy en día que impone mandatos sociales y culturales contenidas en “códigos” de convivencia elaborados por personas ajenas a la escuela y a la comunidad educativa. Hoy no dejan lugar para la participación, ya que solo se requiere el conocimiento y la adhesión a normas impuestas por el sistema jerárquico y no por la sociedad escolar.
               Estamos acostumbrados a vivir en forma automática y rutinaria, no admisible en estos tiempos de cambios rápidos y vertiginosos que hace que lo aprendido ayer no sirva para mañana, por lo que son necesarias normas abiertas, que puedan modificarse cuando surja la necesidad de adaptarlas, manteniendo un compromiso de participación y estudio de lo normado en forma continuada,  como modo de vida en la convivencia escolar comunitaria.
               Además de participar en forma continua la comunidad educativa debe seleccionar y elegir sus propios valores, lo que serán volcados a la letra de las normas a elaborar o reformar, con  total libertad para plasmar el estilo de vida que entre todos acuerden practicar.
               Muchos se preguntaran que hacer para que participen todos los integrantes de la comunidad educativa en la conformación de las normas de convivencia que regirán en el ámbito escolar; aconsejamos que para ello se usen los medios tecnológicos de uso social, como el internet, redes sociales, mail y/o mensajes por teléfono celulares, para conocer, consensuar y armonizar entre todos los integrantes de la comunidad, los contenidos de cada norma de convivencia que se vaya elaborando.
               Con el sistema propuesto, no habrá excusas para que padres con poco tiempo, participen y acuerden las normas de su escuela.
               El mundo hoy, con sus cambios vertiginosos, exige que las normas escolares sean revisadas permanentemente y modificadas mediante la vigencia de un sistema práctico y rápido, es decir un derecho abierto y flexible, que permita adaptar las normativas vigentes a los cambios que se producen en la sociedad y en la escuela.

ELIMINAR LAS NORMAS QUE SE NUTREN  EN LA VIOLENCIA REPRESORA
               Lo que hoy debemos trabajar en el laboratorio escolar, es en eliminar las sanciones para el incumplimiento de lo prescripto en las normas de convivencia, ya que el castigo obliga, al comprendido por el mandato de la norma, a someterse al cumplimiento de la regla por miedo (emoción negativa ¿Mal trato escolar?) a la consecuencia represiva y no por asumir la responsabilidad consciente de que acatan lo establecido por estar convencido de que contribuyen al bien común y a la paz social (valores positivos y altruistas).
               La comunidad educativa debe asumir la responsabilidad de sus decisiones plasmada en las normas de convivencia sin utilizar la dualidad del premio y castigo.
               Cuando participo en la conformación de las normas que nos rigen y acepto su contenido en forma consciente -no impuesta u obligado-  ejerciendo la libertad para conformarla y el consenso para acordarla, asumo en forma inmediata la consecuencia de su elección y de su cumplimiento.
               Es decir que cambiar el miedo al castigo o un premio para el cumplimiento de la norma, por la concienciación del valor de su cumplimiento, significa ser consciente de que lo prescripto en la misma, es lo mejor para mi persona y todos los otros integrantes de la comunidad escolar que intervinieron en su composición.
               En un momento en que las viejas estructuras y las antiguas tradiciones se están desintegrando, docentes y padres advierten a diario la pérdida de autoridad y ven que sus órdenes son menos respetadas, por lo que debemos basar el cumplimiento de lo normado en vivir conscientemente y comprometernos respetar lo acordado y normado como forma de vida.
               Debemos practicar y ser consciente que el respeto a las normas de convivencia no se fundamenta en la motivación emocional del premio o el castigo, sino en la responsabilidad de asumir las consecuencias de su acatamiento.
               La violación de las normas que libremente elegimos, debe llevarnos al arrepentimiento de haber obrado como lo hicimos y el deseo consiente de no repetirlo para que funcione este método propuesto que elimine el premio o el castigo como factor esencial para que se cumpla lo normado por la comunidad escolar.
               En el arrepentimiento del no cumplimiento a lo prescripto debe estar presente en nosotros la voluntad de transformarnos en personas responsables, de agradarnos y no defraudarnos.

               Hoy se entiende por responsabilidad hacer lo que se “debe” por un mandato externo; pero para el derecho que proponemos; ser responsable es hacerse cargo de las decisiones propias y asumir las consecuencias.