Vistas de página en total

LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad en las escuelas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad en las escuelas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO Y EL MALTRATO ESCOLAR

I.- Introducción:
El Derecho Educativo al desarrollar su plan para la convivencia escolar (PDECE) debe tener como ejes rectores del mismo realizar acuerdos de convivencia que prevengan la violencia en el entorno escolar, con la meta de preservar los intereses superiores de los niños, niños y adolescentes, la focalización en los derechos humanos y la promoción de la cultura de paz.
En numerosos documentos anteriores expresamos que la violencia no se puede combatir con la violencia que genera la sanción de las normas del derecho actual, sino que debemos rechazar todos los medios represivos y/o gratificante para lograr el acatamiento de los acuerdos de convivencia; debiendo trabajar en la concientización de la comunidad educativa para que se haga cargo de la responsabilidad de su cumplimiento.
El maltrato escolar, incluye al personal docente y administrativo, directivos de escuelas, padres, madres de familia y, en su caso, tutores, como posibles generadores de maltrato escolar y como parte de una comunidad educativa.
El maltrato entre escolares que permite enfocar la atención de un problema que se presenta en específico entre miembros de la comunidad educativa, conocido como bullying.
Se debe reconocer varios tipos de maltrato entre escolares: el psicoemocional; el físico directo; físico indirecto; relacionado con las pertenencias del estudiante; sexual; verbal y por medio de las tecnologías de la información y comunicación o cyberbullying, a través de la difusión de mensajes, fotos o videos en celulares, Internet, fotografías o videos.
Por lo tanto es necesario hoy incorporar como principales normas de convivencia, acuerdos que contemple la erradicación de la violencia en las escuelas, fenómeno que impacta directamente en el rendimiento escolar y salud física y psico-emocional de quienes están expuestos a ella.

II.- Antecedentes
La Convención sobre los Derechos del Nino, en su Articulo19, se refiere al maltrato infantil, como: “toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquiera otra persona que le tenga a su cargo”.

El Consejo Europeo, en 1981, define maltrato como “los actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico, afectivo y moral del niño o niña, ejecutados por los padres o cuidadores o personas adultas alrededor de él o ella”.

La existencia de creencias y prácticas culturales inapropiadas, pero consideradas normales y/o validas, permitirían la reproducción en el tiempo de conductas como el maltrato (ejemplo: el castigo como forma de aprendizaje).

Se tiende a confundir educación con la aplicación de conductas violentas, considerando que si no hay violencia, no se está educando ni estableciendo una adecuada disciplina.

Es muy importante aprender a educar en vez de castigar, identificar cuáles son las emociones que nos mueven hacia el castigo y, por lo tanto, a la aplicación de cualquier tipo de violencia.

La violencia no es una consecuencia inevitable de la condición humana. Nuestra meta debe ser crear entornos positivos, no violentos para y con los niños, niñas y adolescentes, en sus hogares, escuelas, instituciones y en la comunidad.

Protegerlos contra la violencia tiene un inmenso potencial para reducir todas las formas de violencia en la sociedad

Recuerden: En las situaciones de maltrato hay una persona que se siente acosada y maltratada por otro (u otros). El maltratador se hace el fuerte y obtiene poder ante los demás. A pesar de ello, una persona que actúa así -con desprecio y falta de respeto hacia otro- realmente no es valorada, respetada o admirada sino temida. Lo único que conseguirá será el miedo de los demás, no su respeto.


III.- Leyes sobre mal trato escolar
En los últimos tiempos están elaborándose numerosas leyes y proyectos de leyes tanto en los ámbitos nacionales como provinciales, sobre el maltrato escolar. Si bien estos dispositivos legales pueden servir como marco jurídico para las comunidades educativa, creemos más conveniente que se trabaje diariamente en los acuerdos y normas de convivencia como medida eficaz para poder combatir el mal trato escolar.
El objetivo de las leyes es garantizar el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica, como también orientar la educación hacia criterios que eviten la discriminación, fomenten la cultura de la paz y la ausencia de maltrato físico o psicológico, conocido con el término de "Bullying".
Se considera especialmente graves los hechos de violencia ya sea física o sicológica, que cometan adultos a alumnos miembros de la comunidad educativa.
La agresión puede ser por medios tecnológicos o cualquier otro medio, por tanto las normas deben  incluir al hostigamiento realizado por medios virtuales. Por ejemplo: el o los alumnos que insultan o amenazan reiteradamente por Facebook a un compañero, desde el computador de su casa o desde un ciber café, también realizan acoso escolar, aunque no se encuentren en el ámbito de la escuela.
Hoy ya no solo es la agresión y el acoso físico de frente, sino a través de las redes sociales y correos electrónicos, es decir, el acoso ya no solo es exclusivo de la escuela, ahora se da en la vida y hogar de los niños, niñas y jóvenes acosadores y víctimas, por lo que se ha extendido el daño que causa.
Si bien el maltrato escolar no es un fenómeno nuevo, recientemente, la tecnología y las redes sociales han multiplicado exponencialmente el alcance y el impacto de este problema. El acoso cibernético (o cyberbullying) se lleva a cabo en Internet y con teléfonos celulares y puede tener, como el acoso escolar, consecuencias negativas en la salud mental: el abuso de sustancias y el suicidio. 
Un niño que se siente intimidado y maltratado por sus compañeros de forma repetida y sostenida, expuesto a agresiones físicas, verbales o sociales, es un niño en riesgo. El bullying es inaceptable, afecta tanto al niño acosado, al acosador y al espectador. No es “cosa de chicos’ y desde ya que no es un juego. 

IV.- Recursos del Derecho Educativo para sensibilizar y concienciar contra los malos tratos en la escuela
Acciones:
Es conveniente comenzar a tratar el tema del bullying, acoso escolar o maltrato de forma positiva. Es decir, trataremos de favorecer los buenos tratos y las relaciones positivas entre todas las personas que conviven en la escuela.
Ayudemos a la comunidad educativa a participar y acordar normas de convivencia que logren poner de manifiesto su voluntad para erradicar todo mal trato escolar.

Medidas para aplicar en la escuela:
  • Formación del docente para el conocimiento, detección y actuación ante situaciones de acoso escolar.

·        Crear un grupo de docentes comprometido con la mejora de la convivencia

  • Reuniones con padres y tutores, charlas sobre el tema y sobre aspectos de la educación familiar relacionados.

Medidas para aplicar en el aula:

·       Acordar normas de aula sobre agresiones y amenazas: Ejemplos: “No intimidaremos a otros compañeros”, “Intentaremos ayudar a los que sufran alguna agresión”, “Nos esforzaremos en integrar al alumno que se aísla con facilidad”… Analizar situaciones: estudios de casos, role-playing o vídeos. Favorecer la empatía.
·       Prestar atención a las conductas positivas y reforzarlas: Valor del elogio.
·       Establecer las consecuencias que correspondan por el incumplimiento de las normas: reparaciones. Los mejores resultados se obtienen con elogios generosos.
·       Realizar "Asambleas de Clase" para el seguimiento de las normas.
·       Favorecer el aprendizaje cooperativo y el trabajo en grupo.
·       Crear un clima positivo: Organizar actividades colectivas de dinámicas de grupo, excursiones tutoriales, actividades festivas...
·       Realizar reuniones con las familias.
·       Crear la Comisión o el Observatorio de Convivencia del Aula: Constituida por el docente tutor y el Alumno Ayudante o Mediador del grupo (en el caso de que lo hubiese). Revisar el ambiente de convivencia y las relaciones sociales en el grupo-clase, analizar problemas y situaciones individuales...




Medidas individuales:
·       Hablar con la víctima: Importancia de comunicar su situación. Garantizar su protección y seguimiento del problema. Informarle de los pasos que se van a dar.
·       Hablar seriamente con el alumnado agresor: Actuar con rapidez. Mensajes claros. Hablar por separado con agresores, después reunir en grupo. Si la actitud del alumnado agresor no es positiva, implicar a la Comunidad Educativa. 
·       Hablar con los padres: ¿Qué pueden hacer los padres del alumno agresor? ¿Qué pueden hacer los padres de la víctima? 
·       Ayudar a la víctima a integrarse en el grupo. 
·       Trabajar con las familias del alumno agresor y víctima. 


V.- Orientaciones al docente sobre el maltrato escolar:

Debe sospechar que un alumno sufre maltrato cuando:

- Observó cambios de actitud: tristeza, depresión, falta de autoestima, aislamiento, poco comunicativo...
- No quiere mantener relaciones con compañeros, o éstas son escasas o nulas.
- Le desaparece material, libros... con frecuencia
- Se queja de ser insultado, burlado, agredido...
- Rehúye encontrarse por la calle con personas del entorno escolar.
- Recibe abucheos repetidos.
- Le roban objetos: ropa, mochilas, cuadernos, libros, etc.
- Se produce una sumisión incondicional a otros alumnos.
- Absentismo escolar.
- No participa en salidas del grupo en actividades extraescolares.
- Aparecen pintadas del nombre de un alumno en puertas y paredes.
- Muestra evidencias físicas de violencia y de difícil explicación.


Debe fijarse en:
- La relación en los pasillos.
- La relación en el patio.
- El momento de entrar y salir de la escuela.

Qué debe hacer:

- Intervenir sin dilación sobre los protagonistas y sus sentimientos: sobre la víctima, el agresor y los espectadores.
- Hacer conscientes a los involucrados desde el primer momento del daño y perjuicio que actos humillantes pueden causar en una persona.
- Comunicar los hechos a la comunidad educativa, en su caso, para que se canalicen a través de ella todas las medidas.
- Trabajar con la comunidad educativa, en su caso, los temas siguientes:
     • La violencia escolar, pasando al principio un cuestionario, realizar un test socio métrico. A los alumnos, anónimo, para que podamos conocer la actual y, en su caso, prevenir esta problemática.
    • Reacción ante las situaciones conflictivas.
    • Favorecer las relaciones positivas.
-- Derivar inmediatamente hacia el estamento que mejor pueda resolverlo, Jefatura de estudios o Departamento de orientación, para que tome las medidas oportunas.

Debe sospechar que un alumno está ejerciendo maltrato cuando:

- Mantiene comportamientos agresivos:
        . Ejerce maltrato
        . Realiza bromas pesadas
        . Manifiesta ira descontrolada por razones poco significativas
       .  Insulta y amenaza a sus compañeros.

- Ignora los derechos de los demás.
- Mantiene una intolerancia y actitudes prejuiciosas a las diferencias de los demás.
- Se muestra enfadado con frecuencia, impaciente y emplea tonos despreciativos en sus             valoraciones sobre los demás.
- Se siente con frecuencia insatisfecho, sin motivación para trabajar con los demás.
- Trata de imponer sus criterios utilizando la agresividad verbal o física.
- No controla sus reacciones.
- Tiene un historial previo de problemas de disciplina y de violencia.
- Pertenece a pandillas violentas.
- Tiene peleas con los compañeros y/o familiares.
- Destruye el material de los compañeros o de la escuela.
- Posee objetos que pueden ocasionar violencia.
- Realiza amenazas para hacerse daño así mismo o suicidarse.
- Suele ser fuerte físicamente.
- Posee escasas habilidades sociales.
- Tiene dificultades para seguir normas.
- Mantiene relaciones negativas con los adultos.
- Ofrece bajo rendimiento escolar.
- Nula capacidad autocrítica y alta autoestima en aspectos no escolares.

Qué puede hacer:

- Hablar directamente sobre lo que está pasando.
- No ocultar la información o la sospecha que se tiene y afrontar la situación.
- Informarle claramente y sin concesiones de que estas situaciones deben pararse y que es su deber reparar los daños y cambiar su actitud.
- Ponerte en contacto con el instituto, a través del tutor, departamento de orientación, Jefatura de Estudios, para conocer con detalle su actitud en relación con los compañeros.
- Indagar sobre su participación en grupos que actúan impunemente y comunicarle que debe romper ese tipo de vínculos, saliendo del grupo si es necesario.
- Ofrecerle tu ayuda para que pueda modificar la situación social en la que se encuentra.
- Hacerle ver que esas conductas son dañinas y peligrosas tanto para las víctimas como para él y que este problema nos preocupa tanto o más que el rendimiento académico y que nos sentimos en la obligación de atajarlo.
- Nuestra actitud debe de ser firme y decidida de rechazo hacia esos comportamientos, sin necesidad de incluir la amenaza ni la violencia.
- Dejarle claro que los pasos que damos son precisamente porque nos preocupa y porque nos sentimos obligados a hacerlo para mejorar su desarrollo personal.
- Hay que obligarle a reparar los daños.
- Una vez puestas las medidas, observar cuidadosamente los posibles cambios.


lunes, 10 de junio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO EN LA CAPACITACIÓN EMOCIONAL



Hasta ahora la escuela y el Derecho Educativo no utilizaron la inteligencia emocional como herramienta fundamental para cambiar el paradigma estructural que sigue vigente en nuestras escuelas y en la formación de los alumnos.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) propone usar la inteligencia emocional para lograr tener éxito en el cumplimiento de las normas de convivencia por parte de toda la comunidad educativa.

Entendemos que trabajar con las emociones en el ámbito escolar nos ayudará a la hora de hacer los acuerdos de convivencia, aprendiendo a relacionarnos y vivir mejor en comunidad.

La trama de las emociones y de los afectos se ha mantenido oculta en la escuela. Sin embargo, todos sabemos que es una parte fundamental de la vida de la institución y de cada uno de sus integrantes.

La escuela ha sido tradicionalmente el dominio de lo cognitivo. En la escuela se pregunta, casi obsesivamente: ¿tú qué sabes? No es tan frecuente escuchar esta pregunta: ¿tú qué sientes?

La convivencia se ha planteado exclusivamente como un modo de conseguir un clima o un ambiente propicio para el aprendizaje. Por eso se ha sobredimensionado la disciplina.

Es necesario, pues, ser conscientes del enorme potencial que tiene para cada individuo y para la institución escolar ese incalculable tesoro de los sentimientos y de las emociones.

Hay sentimientos hacia uno mismo, hacia los otros, hacia la escuela, hacia la sociedad. Hay sentimientos generados y desarrollados por la escuela. Hay sentimientos en la relación de todos los integrantes que están en ella.

Las teorías sobre la inteligencia emocional han abierto una brecha en la monolítica visión cognitiva de la inteligencia, del aprendizaje y de la institución escolar.

Daniel Coleman, en su libro “La inteligencia emocional” expresa que: “la alfabetización emocional amplia la visión que tenemos de la tarea que debe cumplir la escuela, convirtiéndola en un agente más concreto de la sociedad para asegurarse de que los niños aprendan estas lecciones esenciales para la vida”.

El autor citado concluye expresando que: “el optimo desarrollo de un programa de alfabetización emocional se da cuando comienza tempranamente, cuando es apropiado a cada edad, se lo sigue a lo largo de toda la etapa escolar y aúna los esfuerzos de la escuela con los de los padres y los de toda la comunidad”. Termina preguntándose “¿No deberíamos estar enseñando estas habilidades esenciales para la vida a todos los niños ahora más que nunca? Y si no es ahora ¿Cuándo?”.


Un cambio del derecho escolar necesario y urgente

La cultura de la escuela actual está asentada sobre rituales, normas, costumbres que están previamente fijadas o que son modificadas de forma habitualmente jerárquica.

El cambio de paradigma se estructura por la transformación de una norma basada en la coerción y la coacción; que es impuesta por el miedo a la sanción;  por otra normativa escolar cuyo cumplimiento se produce por la concientización de todos los sujetos intervinientes, sobre la necesidad de su cumplimiento para el objetivo del bien común.

La misión del Derecho Educativo y su plan de convivencia se centraliza en el objetivo de cambiar el paradigma del miedo en las normas escolares.

Cuando estamos con miedo se genera una violencia que puede ser dirigida hacia uno mismo o a otros.

Debemos aprender y enseñar que no necesitamos establecer el miedo (por la sanción) en las normas para su cumplimiento para disfrutar de una vida sin violencia.

Debemos ser conscientes que las fuentes del miedo provienen de un sistema normativo autoritario, sancionatorio y represivo, que debemos cambiar para erradicar la violencia que existe actualmente en la escuela y en la sociedad.

El miedo expulsa de tu vida, a la inteligencia, la bondad, la belleza y la verdad y al final llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Debemos aprender a que podemos descartar este tipo de normativa y reemplazarla por normas nuevas que nos ayude a convivir en paz y armonía.

Cuando tomemos consciencia de ello y logremos practicarlo, podremos gozar de la mejor convivencia escolar y social.

Aprender a ser

Es uno de los cuatros pilares que contiene el informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI (Delors 1996), aprender a ser, para poder vivir juntos y aprender a vivir con los demás.

Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Debemos recordar que la paz empieza por uno mismo, cuando nosotros hayamos logrado alcanzar la paz interior, podremos producir armonía a nuestro alrededor.

El miedo debe ser superado una y otra vez.

El principal valor a inculcar a cada uno de los integrantes de la comunidad educativa es el de honrar los compromisos que establezcan en los acuerdos de convivencia, paso fundamental para evitar la sanción y la pena como medio eficaz del cumplimiento de la norma.

Debemos prestar especial atención a los compromisos que establecemos en las normas de convivencia y cuando –por algún motivo- no podamos cumplirlo, honremos nuestra acuerdo haciéndonos cargo y restableciendo un nuevo compromiso.

En definitiva el Derecho Educativo debe propiciar que las normas de convivencia fomenten el compromiso para lograr la cooperación, la empatía, la conciencia social de su cumplimiento.


Aprender a convivir aprendiendo a ser

            Para lograr normas de convivencia cuyas características sean la de su acatamiento automático sin mediar ningún premio o sanción, debemos aprender a expresar nuestras emociones en forma no violenta.

            La paz empieza por uno mismo.

            Debemos dejar de al lado la tendencia de seguir a una sociedad cada vez más consumista y narcisista; creando una conciencia de esfuerzo y tolerancia y formar una unidad escolar que acompañe a sus integrantes a conocer, entender y aprovechar las emociones, capacitándose diariamente en lograrlo.

            Para lograrlo debemos entrenar a la comunidad educativa mediante cursos y talleres que lo capaciten en conocer las emociones negativas (enojo, miedo, tristeza,  odio, envidia etc.) alejándose de ellas para poder controlarlas y cambiarlas por emociones positivas de amor y paz.

            Ha llegado la hora de cambiar de paradigma moviéndonos del miedo (a la sanción) al amor incondicional para vivir mejor.

            El temor (al castigo) es la ausencia del amor.

            Albert Einstein expresaba que: “Todos tenemos dos elecciones: estar llenos de miedo o llenos de amor”.

            Las emociones como el amor, la compasión y la felicidad son habilidades que pueden ser aprendidas.

            Debemos adueñarnos de nuestras emociones positivas, antes de que las emociones negativas se adueñen de nosotros.
           
            La comprensión y la concientización de que en cada uno de nosotros existen semillas de violencia, de rencor, de envidia, y de odio que deben ser combatidas y expulsadas de nuestro interior, para poder trabajar con las semillas de perdón, de amor, de comprensión y de paz, que también existen en nuestro interior y que debemos cuidar y cultivar para lograr que sean las que den frutos en las normas de convivencia que realicemos como meta principal de la institución escolar.

            Es imprescindible enseñar a cada una de las personas integrantes de la comunidad escolar a buscar y encontrar dentro de él las barreras que han construido en contra del amor.

            Para ello podemos usar en la escuela una antigua leyenda Cheroque que transcribimos a continuación:


Dos lobos en el corazón

Un viejo indio decía a su nieto: "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."
 
El nieto preguntó: "Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón?"
 
EL abuelo contestó: Aquel lobo al cual alimentéis.

Hoy sabemos que una cantidad enorme de enfermedades (depresión, ansiedad, fobias) y un sin fin de conflictos (laborales, familiares, personales), no están causados por lo que nos ocurre, sino por el monologo que día tras día enviamos a nuestro interior. Si nuestros pensamientos y decisiones desbordan pesimismo y desesperanza, si no dejamos de criticar y evaluar a los demás y a nosotros mismos, y si solo percibimos defectos, errores, etc...

Entonces nos sentiremos terriblemente desgraciados. Nuestra manera de pensar y decidir provoca sentimientos y actitudes similares a quien nos rodea. Nuestro reto en la vida debe consistir en decidir qué actitud tomar para no enfermar, para relacionarnos con los demás, para vivir. Si decidimos vestirnos con pasión, alegría, optimismo, ilusión, no solo nos beneficiaremos, sino que todos aquellos que nos rodean se dejarán arrastrar por una vida más intensa y productiva.

La tragedia humana sin duda, es tener que elegir durante todos los días de la vida y tener que renunciar a todo aquello que no se elige. Siempre tenemos que enfrentarnos a dos alternativas igualmente interesantes a la hora de escoger. Pero podemos decidir cambiar nuestros valores, ser dueños de nuestro estado de ánimo a cada instante, y sobre todo: reflexionar sobre nuestra existencia. Pues dependiendo de nuestras decisiones y de nuestra actitud positiva: "así será nuestra vida"


Conclusión
            Si sembramos pensamientos destructivos, cosecharemos discordia y caos, si sembramos pensamientos de confianza y seguridad, podemos crear una nueva realidad en nuestras vidas.

            Cuando dejemos de confrontar con la realidad, podemos comenzar a transformarla.

            Por ello es que trabajar con nuestras emociones, entrenándolas para que las mismas logren dar un amor incondicional, hacia los otros integrantes de la comunidad escolar, volcando este contenido emocional en el espíritu normativo de la escuela, no tenemos dudas que se logrará conformar el Derecho Educativo que necesita imperiosamente nuestra sociedad.

jueves, 28 de julio de 2011

Presentación de los cursos de Derecho Educativo

El Derecho Educativo estudia fundamentalmente la norma educacional, su integración en el sistema y su incumbencia desde el punto de vista propio del derecho, los principios que contiene y la doctrina que le dio origen.
En el campo de la educación y el derecho, se advierte que los nuevos paradigmas educativos incorporan la problemática jurídica.
La legislación que comprende el Derecho Educativo, está conformada por normas constitucionales, leyes, decretos, resoluciones administrativas, nacionales y provinciales, conjuntamente con cartas orgánicas y ordenanzas municipales, que componen una estructura jurídica en torno a la educación
La protección de la educación por medio del derecho debe surgir como un imperante histórico para los organismos internacionales, y también para los Estados nacionales y los grupos y organizaciones no gubernamentales, los que tienen como deber impostergable la difusión del Derecho Educativo y exigir que se den las condiciones básicas para su implementación, realización y protección.
Hablar de Derecho Educativo no es situar la cuestión en el plano de la mera reivindicación, sino, antes bien, tener en cuenta, en el ámbito concreto de la familia, la escuela y toda la sociedad, la necesidad de educación tal como se manifiesta en todos los seres humanos.
Si el derecho puede coadyuvar a un cambio, la enseñanza debe estar enderezada a preparar docentes a tal fin. El punto es que enseñar y como enseñarlo.
La importancia del Derecho Educativo en la enseñanza será dotar al docente de la capacidad de análisis de los textos legales, doctrinales y de jurisprudencia para munirlos de más habilidades y destrezas para la enseñanza de las normas a sus alumnos. También reconocer importantes problemas teóricos y prácticos, ligados a la naturaleza intrínseca de las tareas del aula, y las extrínsecas vinculadas a la comunidad educativa.
La enseñanza de lo jurídico en la formación del docente ha consistido hasta ahora en el estudio de un conjunto coherentes de normas positivas que se aíslan de la realidad, dejando de lado toda repercusión social y los fines y valores que la orientan, consideran que el único derecho es el establecido por el Estado a través de las fuentes formales y se transforma en una teoría jurídica del estado.
El Derecho Educativo garantiza las condiciones para el estudio de los fenómenos jurídicos multidimensionales. Estos fenómenos jurídicos pueden esta compuestos por normas, comportamientos, relaciones o situaciones concretas y forman parte de él objetos y hechos, observables y empíricos, de la vida social, que surgen de los diferentes tipos de conductas, situaciones e interrelaciones jurídicas interpersonales e institucionales.
El Derecho Educativo desde el modelo jurídico multidimensional propone sustentar las normas de convivencia escolar en un núcleo de principios y valores de la cultura de paz sobre los que existe un consenso internacional generalizado, que deben permanecer al margen de cualquier discusión.
Una de las características principales de las normas educativa es que las mismas se oponen a toda imposición efectuada por la fuerza y se fundan en principios y valores que garantizan un unidad dúctil, al mismo tiempo que forman parte esencial de la convivencia escolar.
Otras de las características de estas normas son el de crear condiciones favorables para la justicia y para la protección de los valores no negociables y los derechos humanos, garantizando la seguridad jurídica en la escuela.
POR TODO LO EXPRESADO LA RECOMENDACIÓN ES ESTUDIAR Y DIFUNDIR EL DERECHO EDUCATIVO EN TODO EL UNIVERSO, COMENSANDO POR REALIZAR LOS CURSOS DE DERECHO EDUCATIVO QUE SE PUEDEN INSCRIBIR EN LA SIGUIENTE DIRECCION WEB:
http://www.mailxmail.com/curso-introduccion-analisis-derecho-educativo-1-3