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Lograr la legitimación del derecho por medio del laboratorio escolar

Frente a los numerosos desafíos del porvenir, el Derecho Educativo constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.



Lo que representa parafraseando las palabras del informe Delors: “Una Utopía necesaria”.

martes, 4 de marzo de 2014

El Derecho Educativo en el cambio institucional y vivencial.


La escuela de hoy esta compenetrada de un vivir puramente materialista.

Las normas que la sustentan tienen el mismo sentido de lo que creen sus protagonistas en general y dejan de al lado una visión distinta que reconozca un grado de espiritualidad y las emociones que se desarrollan en la comunidad educativa que la integra.

Es decir que se valora todo lo que provenga de la mente racional, está sumida en una sociedad que practica valores y creencia totalmente materialista, dejando de lado todo lo que sea inherente a la alma humana, por ejemplo enseñar a los alumnos a cuidar la naturaleza.

El educando de hoy vive y se desarrolla en esta sociedad. Crece en un desconocimiento de sí mismo.

El Sistema educativo e institucional vigente se nutre de una mirada superficial e incompleta, pues la sociedad que la compone, vive en esa misma realidad.

Esto se puede reformar en el futuro, si todos participamos en el espacio escolar, y modificamos las normas de convivencia que regulan la actividad de la escuela.

Si nos proponemos a participar diariamente en las escuelas y romper con las estructuras y mandatos sociales que nos impiden desarrollarnos como seres multidimensionales, que los somos, podremos introducir patrones de conductas diferentes en los acuerdos de convivencia, para lograr de esta manera una visión distinta a la que ahora nos está sumiendo en la apatía y la desesperanza.

Es el momento de cambiar una estructura institucional compenetrada en un modo de vivir puramente materialista y consumista. Por un paradigma que contemple lo espiritual y emocional en la sociedad educacional.

Muchos padres y docentes observan que se está produciendo un cambio en sus hijos y alumnos, sin embargo les cuesta salirse de lo tradicional y observar la vida desde otros paradigmas más evolucionados.

El modelo social vigente hoy, nos ha llevado a esperar todo de otros, a obedecer a otro, en definitiva a una sociedad débil espiritualmente, sin participación en las decisiones que nos comprenden, ni tampoco rica en valores que nutran nuestro Ser.

El Ser Humano debe reconocerse como un Ser Espiritual, para de esa forma poder corregir, encausar y educar a los alumnos en el espacio escolar.

El sistema escolar actual, está lleno de conceptos aprendidos de memoria, y de evaluaciones que persiguen el mismo objetivo, repetir de memoria cuestiones que entendemos es imprescindible para nuestro futuro, pero todo está vacío de esencia y sentimiento, dejando a la deriva al “Ser” que debemos formar en la escuela.

La nueva escuela debe estar sostenida -no en los que “sabemos”- sino en lo que emitimos como seres espirituales que somos.

Los educadores de hoy deben ser pioneros de una nueva educación, de una nueva mirada, de una concepción del hombre espiritual.


El derecho, la autoridad y el castigo.

Los nuevos tiempos hoy nos exigen a no aceptar más el autoritarismo. El derecho está concebido como un sistema autoritario que hay que rever y cambiar.

Está estructurado desde fuera del sujeto, basado en mandatos culturales y sociales, que nos fueron impuestos en forma arbitraria y cruenta a través del castigo.

Esto influye y transforma enormemente al ser humano, en su personalidad, animo, predisposición e incide en forma directa en la interrelación de los sujetos y en su convivencia.

Por eso es que las normas de convivencia escolar deben estar dispuestas para romper con ciertas estructuras sociales y culturales que nos conducen a la rebeldía y la violencia.

Debemos concebir normas de derecho escolar que coadyuven a una nueva educación; donde todos participen y den su consentimiento y donde el autoritarismo quede desechado definitivamente.

Los padres y educadores, como adultos, debemos enseñar con el ejemplo, no imponiendo nuestro punto de vista, sino ayudando al alumno a comprender que el contenido de lo normado es necesario en su aplicación para lograr el bien común.

No podemos enseñar a no ser agresivo y saber convivir, si el adulto –padre y/o educador- son agresivos en la escuela y en el hogar.

Los padres y educadores no pueden querer que el alumno no sea agresivo, si en su vida, en su forma de ser, se relacionan con violencia física o verbal y maltrato para sus semejantes. Tampoco pueden utilizar conductas que manipulen o condicionen a las personas.

Si el padre o educador no cambia en su forma de vida, no puede pretender que el alumno sea distinto y no refleje el accionar que percibe en el adulto que lo acompaña y le enseña.

Hasta ahora tenemos un derecho escolar construido con las indicaciones o imposiciones del afuera –del sujeto y de la escuela-; es decir obedecemos reglas de conducta determinadas por otros.

 El cambio que proponemos es  la construcción de normas de convivencia construida por la comunidad escolar, con la participación de todos, y basada en sus propias experiencias, con el objetivo de lograr la 
unidad y la concordia de todos, buscando siempre el bien común.

Si las normas nacen del “Ser” espiritual y de la conciencia comunitaria, se podrá lograr una convivencia escolar armónica, aceptando las reglas de conducta y haciéndose cargo de velar por su consolidación y respeto, sin necesidad de apelar al premio o castigo para su cumplimiento.

ara lograr esto, si por ejemplo la norma de convivencia dispusiera: “no tirar basura en el edificio escolar”, no basta con acatar dicho mandato, sino que debemos entre todo colaborar levantando la basura que alguien por descuido o negligencia haya dejado, sin buscar un culpable o el castigo, sino haciéndose cargo de ayudar con su accionar al mantenimiento de la limpieza y enseñando con el ejemplo al entorno.

Con la actitud desplegada en el ejemplo, no solamente no buscamos culpable, sino que evitamos juzgar al autor, manteniendo la armonía y convivencia en la escuela.

Debemos desacostumbrar al alumno de que cumpla con su deber, por el miedo al castigo y/o premiándolo con una nota de clasificación excelente; en cambio debemos educarlo para que en forma consiente respete la conducta prescripta, ante el convencimiento de que la misma, redundará en beneficio de su persona, de los que lo rodean y de toda la sociedad que integra.

La idea es que el cumplimiento provenga del adentro del sujeto, de darse cuenta que es lo mejor para todos, y producto de su participación, experimentando que pudo elegir y aceptar lo prescripto y no que la regla le fuera impuesta con autoritarismo, y basada en la obediencia por un beneficio o miedo al castigo.


En definitiva para poder lograr la autodisciplina y el acatamiento normativo sin premios ni castigos,  debemos educar la conciencia del sujeto, trabajando con la comunidad educativa, dándoles la oportunidad a todos de participar y de intercambiar punto de vista, hasta ponerse de acuerdo con vista al objetivo común, ofreciéndole la oportunidad de tomar decisiones y darles la posibilidad de poder ver y comprobar las consecuencias de sus actos.

domingo, 13 de octubre de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

EL DERECHO EDUCATIVO EN LA CONVIVENCIA

Un libro indispensable para comprender el momento actual.
Un libro que propone cambiar el paradigma social, en el día a día de la escuela.
Un libro que usa a las normas de convivencia para educar a la comunidad educativa.

Un libro indispensable para unir a los directivos, docentes, alumnos y padres en busca de un fin común afianzando los valores de la cultura de paz.


viernes, 27 de septiembre de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO COBRA IDENTIDAD ACADEMICA EN EL MUNDO

En el Congreso de Investigación Educativa realizado en México; el Doctor en Derecho Guillermo Pablo López Andrade  presento su trabajo, que luego convierte en tesis doctoral, sobre El Derecho Educativo –Paradigma de Defensoría Educativa- en dicho documento el eminente jurista sostiene que: “…coincidimos con las apreciaciones que sobre el Derecho Educativo, aportan al desarrollo de esta especialidad tanto el Dr. García Leiva, como el Dr. Soria Verdera, y si bien, podríamos diferir del primer autor citado, en el hecho de que en nuestra opinión, el derecho educativo sí representa una verdadera disciplina jurídica, me parece que no vale la pena detenerse a cuestionar en este momento si el derecho educativo es o no autónomo, puesto que lo relevante, es reafirmar su importancia y carácter estratégico en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.”.

El citado autor pone especial énfasis cuando entiende que: “…resulta indispensable formar especialistas en derecho educativo que se puedan desempeñar en los distintos ámbitos que éste involucra. Desde luego, se requieren abogados especialistas en derecho educativo que se desempeñen en la escuela, en el gobierno, en la judicatura, en los sindicatos de maestros, e incluso, en las organizaciones empresariales y agrupaciones de la sociedad civil.”

Concluye diciendo que “…en algunas naciones, se ha incluso desarrollado la figura del defensor educativo, y que ello ilustra la pertinencia de que estos roles se realicen por quienes verdaderamente cuentan con una formación exhaustiva en la ciencia jurídico-educativa.”

En el mencionado trabajo su autor hace un estudio pormenorizado del avance en todo el mundo del Derecho Educativo, como ciencia que se aplica y que necesita su especialización.

En definitiva tengo que destacar que me congratula felicitar y agradecer al mencionado jurista por sus apreciaciones y por contribuir fervientemente a la evolución y difusión del Derecho Educativo, con una propuesta relevante que reafirma la importancia y el carácter estratégico de esta materia en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.

Por lo expuesto es que recomiendo la lectura del documento presentado en el Congreso de Investigación Educativa y para ello a los fines de facilitar que se puedan reunir con tan excelente trabajo, he colocado el mismo en mi pagina Web, para que cada interesado lo pueda bajar sin inconvenientes.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO Y EL MALTRATO ESCOLAR

I.- Introducción:
El Derecho Educativo al desarrollar su plan para la convivencia escolar (PDECE) debe tener como ejes rectores del mismo realizar acuerdos de convivencia que prevengan la violencia en el entorno escolar, con la meta de preservar los intereses superiores de los niños, niños y adolescentes, la focalización en los derechos humanos y la promoción de la cultura de paz.
En numerosos documentos anteriores expresamos que la violencia no se puede combatir con la violencia que genera la sanción de las normas del derecho actual, sino que debemos rechazar todos los medios represivos y/o gratificante para lograr el acatamiento de los acuerdos de convivencia; debiendo trabajar en la concientización de la comunidad educativa para que se haga cargo de la responsabilidad de su cumplimiento.
El maltrato escolar, incluye al personal docente y administrativo, directivos de escuelas, padres, madres de familia y, en su caso, tutores, como posibles generadores de maltrato escolar y como parte de una comunidad educativa.
El maltrato entre escolares que permite enfocar la atención de un problema que se presenta en específico entre miembros de la comunidad educativa, conocido como bullying.
Se debe reconocer varios tipos de maltrato entre escolares: el psicoemocional; el físico directo; físico indirecto; relacionado con las pertenencias del estudiante; sexual; verbal y por medio de las tecnologías de la información y comunicación o cyberbullying, a través de la difusión de mensajes, fotos o videos en celulares, Internet, fotografías o videos.
Por lo tanto es necesario hoy incorporar como principales normas de convivencia, acuerdos que contemple la erradicación de la violencia en las escuelas, fenómeno que impacta directamente en el rendimiento escolar y salud física y psico-emocional de quienes están expuestos a ella.

II.- Antecedentes
La Convención sobre los Derechos del Nino, en su Articulo19, se refiere al maltrato infantil, como: “toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquiera otra persona que le tenga a su cargo”.

El Consejo Europeo, en 1981, define maltrato como “los actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico, afectivo y moral del niño o niña, ejecutados por los padres o cuidadores o personas adultas alrededor de él o ella”.

La existencia de creencias y prácticas culturales inapropiadas, pero consideradas normales y/o validas, permitirían la reproducción en el tiempo de conductas como el maltrato (ejemplo: el castigo como forma de aprendizaje).

Se tiende a confundir educación con la aplicación de conductas violentas, considerando que si no hay violencia, no se está educando ni estableciendo una adecuada disciplina.

Es muy importante aprender a educar en vez de castigar, identificar cuáles son las emociones que nos mueven hacia el castigo y, por lo tanto, a la aplicación de cualquier tipo de violencia.

La violencia no es una consecuencia inevitable de la condición humana. Nuestra meta debe ser crear entornos positivos, no violentos para y con los niños, niñas y adolescentes, en sus hogares, escuelas, instituciones y en la comunidad.

Protegerlos contra la violencia tiene un inmenso potencial para reducir todas las formas de violencia en la sociedad

Recuerden: En las situaciones de maltrato hay una persona que se siente acosada y maltratada por otro (u otros). El maltratador se hace el fuerte y obtiene poder ante los demás. A pesar de ello, una persona que actúa así -con desprecio y falta de respeto hacia otro- realmente no es valorada, respetada o admirada sino temida. Lo único que conseguirá será el miedo de los demás, no su respeto.


III.- Leyes sobre mal trato escolar
En los últimos tiempos están elaborándose numerosas leyes y proyectos de leyes tanto en los ámbitos nacionales como provinciales, sobre el maltrato escolar. Si bien estos dispositivos legales pueden servir como marco jurídico para las comunidades educativa, creemos más conveniente que se trabaje diariamente en los acuerdos y normas de convivencia como medida eficaz para poder combatir el mal trato escolar.
El objetivo de las leyes es garantizar el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica, como también orientar la educación hacia criterios que eviten la discriminación, fomenten la cultura de la paz y la ausencia de maltrato físico o psicológico, conocido con el término de "Bullying".
Se considera especialmente graves los hechos de violencia ya sea física o sicológica, que cometan adultos a alumnos miembros de la comunidad educativa.
La agresión puede ser por medios tecnológicos o cualquier otro medio, por tanto las normas deben  incluir al hostigamiento realizado por medios virtuales. Por ejemplo: el o los alumnos que insultan o amenazan reiteradamente por Facebook a un compañero, desde el computador de su casa o desde un ciber café, también realizan acoso escolar, aunque no se encuentren en el ámbito de la escuela.
Hoy ya no solo es la agresión y el acoso físico de frente, sino a través de las redes sociales y correos electrónicos, es decir, el acoso ya no solo es exclusivo de la escuela, ahora se da en la vida y hogar de los niños, niñas y jóvenes acosadores y víctimas, por lo que se ha extendido el daño que causa.
Si bien el maltrato escolar no es un fenómeno nuevo, recientemente, la tecnología y las redes sociales han multiplicado exponencialmente el alcance y el impacto de este problema. El acoso cibernético (o cyberbullying) se lleva a cabo en Internet y con teléfonos celulares y puede tener, como el acoso escolar, consecuencias negativas en la salud mental: el abuso de sustancias y el suicidio. 
Un niño que se siente intimidado y maltratado por sus compañeros de forma repetida y sostenida, expuesto a agresiones físicas, verbales o sociales, es un niño en riesgo. El bullying es inaceptable, afecta tanto al niño acosado, al acosador y al espectador. No es “cosa de chicos’ y desde ya que no es un juego. 

IV.- Recursos del Derecho Educativo para sensibilizar y concienciar contra los malos tratos en la escuela
Acciones:
Es conveniente comenzar a tratar el tema del bullying, acoso escolar o maltrato de forma positiva. Es decir, trataremos de favorecer los buenos tratos y las relaciones positivas entre todas las personas que conviven en la escuela.
Ayudemos a la comunidad educativa a participar y acordar normas de convivencia que logren poner de manifiesto su voluntad para erradicar todo mal trato escolar.

Medidas para aplicar en la escuela:
  • Formación del docente para el conocimiento, detección y actuación ante situaciones de acoso escolar.

·        Crear un grupo de docentes comprometido con la mejora de la convivencia

  • Reuniones con padres y tutores, charlas sobre el tema y sobre aspectos de la educación familiar relacionados.

Medidas para aplicar en el aula:

·       Acordar normas de aula sobre agresiones y amenazas: Ejemplos: “No intimidaremos a otros compañeros”, “Intentaremos ayudar a los que sufran alguna agresión”, “Nos esforzaremos en integrar al alumno que se aísla con facilidad”… Analizar situaciones: estudios de casos, role-playing o vídeos. Favorecer la empatía.
·       Prestar atención a las conductas positivas y reforzarlas: Valor del elogio.
·       Establecer las consecuencias que correspondan por el incumplimiento de las normas: reparaciones. Los mejores resultados se obtienen con elogios generosos.
·       Realizar "Asambleas de Clase" para el seguimiento de las normas.
·       Favorecer el aprendizaje cooperativo y el trabajo en grupo.
·       Crear un clima positivo: Organizar actividades colectivas de dinámicas de grupo, excursiones tutoriales, actividades festivas...
·       Realizar reuniones con las familias.
·       Crear la Comisión o el Observatorio de Convivencia del Aula: Constituida por el docente tutor y el Alumno Ayudante o Mediador del grupo (en el caso de que lo hubiese). Revisar el ambiente de convivencia y las relaciones sociales en el grupo-clase, analizar problemas y situaciones individuales...




Medidas individuales:
·       Hablar con la víctima: Importancia de comunicar su situación. Garantizar su protección y seguimiento del problema. Informarle de los pasos que se van a dar.
·       Hablar seriamente con el alumnado agresor: Actuar con rapidez. Mensajes claros. Hablar por separado con agresores, después reunir en grupo. Si la actitud del alumnado agresor no es positiva, implicar a la Comunidad Educativa. 
·       Hablar con los padres: ¿Qué pueden hacer los padres del alumno agresor? ¿Qué pueden hacer los padres de la víctima? 
·       Ayudar a la víctima a integrarse en el grupo. 
·       Trabajar con las familias del alumno agresor y víctima. 


V.- Orientaciones al docente sobre el maltrato escolar:

Debe sospechar que un alumno sufre maltrato cuando:

- Observó cambios de actitud: tristeza, depresión, falta de autoestima, aislamiento, poco comunicativo...
- No quiere mantener relaciones con compañeros, o éstas son escasas o nulas.
- Le desaparece material, libros... con frecuencia
- Se queja de ser insultado, burlado, agredido...
- Rehúye encontrarse por la calle con personas del entorno escolar.
- Recibe abucheos repetidos.
- Le roban objetos: ropa, mochilas, cuadernos, libros, etc.
- Se produce una sumisión incondicional a otros alumnos.
- Absentismo escolar.
- No participa en salidas del grupo en actividades extraescolares.
- Aparecen pintadas del nombre de un alumno en puertas y paredes.
- Muestra evidencias físicas de violencia y de difícil explicación.


Debe fijarse en:
- La relación en los pasillos.
- La relación en el patio.
- El momento de entrar y salir de la escuela.

Qué debe hacer:

- Intervenir sin dilación sobre los protagonistas y sus sentimientos: sobre la víctima, el agresor y los espectadores.
- Hacer conscientes a los involucrados desde el primer momento del daño y perjuicio que actos humillantes pueden causar en una persona.
- Comunicar los hechos a la comunidad educativa, en su caso, para que se canalicen a través de ella todas las medidas.
- Trabajar con la comunidad educativa, en su caso, los temas siguientes:
     • La violencia escolar, pasando al principio un cuestionario, realizar un test socio métrico. A los alumnos, anónimo, para que podamos conocer la actual y, en su caso, prevenir esta problemática.
    • Reacción ante las situaciones conflictivas.
    • Favorecer las relaciones positivas.
-- Derivar inmediatamente hacia el estamento que mejor pueda resolverlo, Jefatura de estudios o Departamento de orientación, para que tome las medidas oportunas.

Debe sospechar que un alumno está ejerciendo maltrato cuando:

- Mantiene comportamientos agresivos:
        . Ejerce maltrato
        . Realiza bromas pesadas
        . Manifiesta ira descontrolada por razones poco significativas
       .  Insulta y amenaza a sus compañeros.

- Ignora los derechos de los demás.
- Mantiene una intolerancia y actitudes prejuiciosas a las diferencias de los demás.
- Se muestra enfadado con frecuencia, impaciente y emplea tonos despreciativos en sus             valoraciones sobre los demás.
- Se siente con frecuencia insatisfecho, sin motivación para trabajar con los demás.
- Trata de imponer sus criterios utilizando la agresividad verbal o física.
- No controla sus reacciones.
- Tiene un historial previo de problemas de disciplina y de violencia.
- Pertenece a pandillas violentas.
- Tiene peleas con los compañeros y/o familiares.
- Destruye el material de los compañeros o de la escuela.
- Posee objetos que pueden ocasionar violencia.
- Realiza amenazas para hacerse daño así mismo o suicidarse.
- Suele ser fuerte físicamente.
- Posee escasas habilidades sociales.
- Tiene dificultades para seguir normas.
- Mantiene relaciones negativas con los adultos.
- Ofrece bajo rendimiento escolar.
- Nula capacidad autocrítica y alta autoestima en aspectos no escolares.

Qué puede hacer:

- Hablar directamente sobre lo que está pasando.
- No ocultar la información o la sospecha que se tiene y afrontar la situación.
- Informarle claramente y sin concesiones de que estas situaciones deben pararse y que es su deber reparar los daños y cambiar su actitud.
- Ponerte en contacto con el instituto, a través del tutor, departamento de orientación, Jefatura de Estudios, para conocer con detalle su actitud en relación con los compañeros.
- Indagar sobre su participación en grupos que actúan impunemente y comunicarle que debe romper ese tipo de vínculos, saliendo del grupo si es necesario.
- Ofrecerle tu ayuda para que pueda modificar la situación social en la que se encuentra.
- Hacerle ver que esas conductas son dañinas y peligrosas tanto para las víctimas como para él y que este problema nos preocupa tanto o más que el rendimiento académico y que nos sentimos en la obligación de atajarlo.
- Nuestra actitud debe de ser firme y decidida de rechazo hacia esos comportamientos, sin necesidad de incluir la amenaza ni la violencia.
- Dejarle claro que los pasos que damos son precisamente porque nos preocupa y porque nos sentimos obligados a hacerlo para mejorar su desarrollo personal.
- Hay que obligarle a reparar los daños.
- Una vez puestas las medidas, observar cuidadosamente los posibles cambios.


jueves, 25 de julio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO DEBE CAMBIAR PARA ADAPTARSE A LA CONVIVENCIA.

Del dialogo nace el consenso. La imposición es un monologo que solo tiene eficacia con la sanción (miedo al castigo).
               El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismo, y no para ser gobernados por los demás.
               El informe Delors nos indica que debemos “aprender a ser” para luego “aprender a convivir”.
               Teniendo en cuenta estas premisas, el Derecho Educativo debe cambiar para adaptarse y poder crear y modificar las normas de convivencia en la escuela.
               El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) aconseja que el derecho en la escuela, representado por las normas de convivencia, tenga las siguientes características:
               1) No debe ser impuesto por ningún tipo de mandato –social y/o cultural- sino que debe ser consensuado y aceptado por toda la comunidad educativa. Si tenemos en cuenta que se indicó que amaras a tu prójimo como a ti mismo, nos daremos cuenta de inmediato que debemos tener un absoluto respeto con nosotros mismos y nos entrega la tarea de amar a los otros de la misma manera, cuando logremos hacerlo resultará inconcebible el autoritarismo, la imposición y la menor falta de respeto en nuestras relaciones con los otros integrantes de la comunidad escolar.
               2) Debe ser una normativa abierta que se pueda cambiar en cualquier momento cuando las circunstancias así lo ameriten con el solo requisito de que todos los integrantes de la comunidad educativa la acepten y la crean conveniente para el bien de todos.
               3) Que cuando se cree una norma o se la modifique, que esta contemple las necesidades de cada uno de los participantes y siempre el regulador puesto en el bien común.
               4) Para formular las normas de cada escuela se debe desterrar por completo las verdades absolutas, estas existen desde los principios del tiempo, por ello siguen siendo determinantes de la interferencia en la convivencia. Las definiciones absolutas, verdades reveladas, dicotomías impuestas, no  nos permite la posibilidad del aprendizaje, del dialogo y de la armonía para la vida en convivencia.
               5) Como dice el informe Delors eduquemos a aprender a “Ser” y no a “tener” para que no se confundan convicciones que generan el consumo, dejando de lado al ser humano. Es decir que debemos construir normas de convivencia que valoricen a la persona humana y no a lo que esta posea como bien material.
               6) Debemos contemplar los intereses de los menores, que deben ser tratados y comprendidos como sujetos; y no como objeto de nuestros intereses.
               7) Debemos entender que somos seres únicos e incomparables. Hay que evitar toda competencia, no debemos compararnos con los otros, debemos tener la suficiente autoestima para poder crecer en convivencia, la competencia es desigual, frustrante y no nos permite nuestro desarrollo.
               8) Todo integrante de la comunidad educativa debe participar con libertad para elegir lo que considere más importante para sí y para toda la comunidad, sin admitir que otros o una mayoría decida por él; en una decisión ajena a su persona y su sentir.

DEBEMOS APRENDER A SER PARA PODER CONVIVIR
               Si queremos realizar normas de convivencia eficaces debemos prepararnos aprendiendo a ser para luego aprender a convivir. En lugar de perseguir alcanzar metas debemos conseguir crecer como comunidad escolar.
               No debemos buscar afuera los valores para incorporarlos a nuestro ser, porque no lo vamos a alcanzar. Los valores están en nosotros y su aprendizaje permite nuestro crecimiento personal y la interacción con el otro que es parte de nuestro ser.
               En nuestra sociedad actual se valora mucho mas el tener algo material que evolucionar como persona, es decir desarrollar nuestro propio ser.
               El contenido de las normas de convivencia deben trasmitir conocimientos y valores para que cada individuo la use como herramienta para desarrollarse y desplegar su potencialidad y no deben “adoctrinar”, sirviendo para que todos los integrantes de la comunidad responda de la misma manera, por el contrario debe formarse para ser responsable y responder por las elecciones realizadas con su participación, responsabilizándose por sus decisiones y asumiendo las consecuencias de las mismas.
               Debemos tener libertad para elegir en las normas escolares lo que consideramos importante practicar, aprender y/o saber. No debemos permitir que otros decidan dictando normas que son ajenas a nuestro ser y sentir.

LAS NORMAS DE CONVIVENCIA SON PRODUCTO DE LA PARTICIPACIÓN.
                              Los integrantes de la comunidad deben participar creando las normas ejercitando la libertad en la elección y consenso de los contenidos al momento de crear las normas de convivencia, para después observar en la práctica, los aspectos que se deben reformar para mejorar lo establecido.
               Todo aquel integrante de la comunidad escolar que no participe de la creación y consenso de las normas escolares, sea padre, alumno, docente, directivo etc.; deberán soportar que las mismas sean impuestas por terceros de la propia escuela o lo que es peor por individuos ajenos a la unidad educativa, como sucedió hasta ahora en las estructuras de la educación.
               La participación consiente en la formulación de los mandatos que contengan las normas de convivencia de conformidad con los valores que cada comunidad resuelva introducir, concluirá con la escuela autoritaria de hoy en día que impone mandatos sociales y culturales contenidas en “códigos” de convivencia elaborados por personas ajenas a la escuela y a la comunidad educativa. Hoy no dejan lugar para la participación, ya que solo se requiere el conocimiento y la adhesión a normas impuestas por el sistema jerárquico y no por la sociedad escolar.
               Estamos acostumbrados a vivir en forma automática y rutinaria, no admisible en estos tiempos de cambios rápidos y vertiginosos que hace que lo aprendido ayer no sirva para mañana, por lo que son necesarias normas abiertas, que puedan modificarse cuando surja la necesidad de adaptarlas, manteniendo un compromiso de participación y estudio de lo normado en forma continuada,  como modo de vida en la convivencia escolar comunitaria.
               Además de participar en forma continua la comunidad educativa debe seleccionar y elegir sus propios valores, lo que serán volcados a la letra de las normas a elaborar o reformar, con  total libertad para plasmar el estilo de vida que entre todos acuerden practicar.
               Muchos se preguntaran que hacer para que participen todos los integrantes de la comunidad educativa en la conformación de las normas de convivencia que regirán en el ámbito escolar; aconsejamos que para ello se usen los medios tecnológicos de uso social, como el internet, redes sociales, mail y/o mensajes por teléfono celulares, para conocer, consensuar y armonizar entre todos los integrantes de la comunidad, los contenidos de cada norma de convivencia que se vaya elaborando.
               Con el sistema propuesto, no habrá excusas para que padres con poco tiempo, participen y acuerden las normas de su escuela.
               El mundo hoy, con sus cambios vertiginosos, exige que las normas escolares sean revisadas permanentemente y modificadas mediante la vigencia de un sistema práctico y rápido, es decir un derecho abierto y flexible, que permita adaptar las normativas vigentes a los cambios que se producen en la sociedad y en la escuela.

ELIMINAR LAS NORMAS QUE SE NUTREN  EN LA VIOLENCIA REPRESORA
               Lo que hoy debemos trabajar en el laboratorio escolar, es en eliminar las sanciones para el incumplimiento de lo prescripto en las normas de convivencia, ya que el castigo obliga, al comprendido por el mandato de la norma, a someterse al cumplimiento de la regla por miedo (emoción negativa ¿Mal trato escolar?) a la consecuencia represiva y no por asumir la responsabilidad consciente de que acatan lo establecido por estar convencido de que contribuyen al bien común y a la paz social (valores positivos y altruistas).
               La comunidad educativa debe asumir la responsabilidad de sus decisiones plasmada en las normas de convivencia sin utilizar la dualidad del premio y castigo.
               Cuando participo en la conformación de las normas que nos rigen y acepto su contenido en forma consciente -no impuesta u obligado-  ejerciendo la libertad para conformarla y el consenso para acordarla, asumo en forma inmediata la consecuencia de su elección y de su cumplimiento.
               Es decir que cambiar el miedo al castigo o un premio para el cumplimiento de la norma, por la concienciación del valor de su cumplimiento, significa ser consciente de que lo prescripto en la misma, es lo mejor para mi persona y todos los otros integrantes de la comunidad escolar que intervinieron en su composición.
               En un momento en que las viejas estructuras y las antiguas tradiciones se están desintegrando, docentes y padres advierten a diario la pérdida de autoridad y ven que sus órdenes son menos respetadas, por lo que debemos basar el cumplimiento de lo normado en vivir conscientemente y comprometernos respetar lo acordado y normado como forma de vida.
               Debemos practicar y ser consciente que el respeto a las normas de convivencia no se fundamenta en la motivación emocional del premio o el castigo, sino en la responsabilidad de asumir las consecuencias de su acatamiento.
               La violación de las normas que libremente elegimos, debe llevarnos al arrepentimiento de haber obrado como lo hicimos y el deseo consiente de no repetirlo para que funcione este método propuesto que elimine el premio o el castigo como factor esencial para que se cumpla lo normado por la comunidad escolar.
               En el arrepentimiento del no cumplimiento a lo prescripto debe estar presente en nosotros la voluntad de transformarnos en personas responsables, de agradarnos y no defraudarnos.

               Hoy se entiende por responsabilidad hacer lo que se “debe” por un mandato externo; pero para el derecho que proponemos; ser responsable es hacerse cargo de las decisiones propias y asumir las consecuencias.

lunes, 10 de junio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO EN LA CAPACITACIÓN EMOCIONAL



Hasta ahora la escuela y el Derecho Educativo no utilizaron la inteligencia emocional como herramienta fundamental para cambiar el paradigma estructural que sigue vigente en nuestras escuelas y en la formación de los alumnos.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) propone usar la inteligencia emocional para lograr tener éxito en el cumplimiento de las normas de convivencia por parte de toda la comunidad educativa.

Entendemos que trabajar con las emociones en el ámbito escolar nos ayudará a la hora de hacer los acuerdos de convivencia, aprendiendo a relacionarnos y vivir mejor en comunidad.

La trama de las emociones y de los afectos se ha mantenido oculta en la escuela. Sin embargo, todos sabemos que es una parte fundamental de la vida de la institución y de cada uno de sus integrantes.

La escuela ha sido tradicionalmente el dominio de lo cognitivo. En la escuela se pregunta, casi obsesivamente: ¿tú qué sabes? No es tan frecuente escuchar esta pregunta: ¿tú qué sientes?

La convivencia se ha planteado exclusivamente como un modo de conseguir un clima o un ambiente propicio para el aprendizaje. Por eso se ha sobredimensionado la disciplina.

Es necesario, pues, ser conscientes del enorme potencial que tiene para cada individuo y para la institución escolar ese incalculable tesoro de los sentimientos y de las emociones.

Hay sentimientos hacia uno mismo, hacia los otros, hacia la escuela, hacia la sociedad. Hay sentimientos generados y desarrollados por la escuela. Hay sentimientos en la relación de todos los integrantes que están en ella.

Las teorías sobre la inteligencia emocional han abierto una brecha en la monolítica visión cognitiva de la inteligencia, del aprendizaje y de la institución escolar.

Daniel Coleman, en su libro “La inteligencia emocional” expresa que: “la alfabetización emocional amplia la visión que tenemos de la tarea que debe cumplir la escuela, convirtiéndola en un agente más concreto de la sociedad para asegurarse de que los niños aprendan estas lecciones esenciales para la vida”.

El autor citado concluye expresando que: “el optimo desarrollo de un programa de alfabetización emocional se da cuando comienza tempranamente, cuando es apropiado a cada edad, se lo sigue a lo largo de toda la etapa escolar y aúna los esfuerzos de la escuela con los de los padres y los de toda la comunidad”. Termina preguntándose “¿No deberíamos estar enseñando estas habilidades esenciales para la vida a todos los niños ahora más que nunca? Y si no es ahora ¿Cuándo?”.


Un cambio del derecho escolar necesario y urgente

La cultura de la escuela actual está asentada sobre rituales, normas, costumbres que están previamente fijadas o que son modificadas de forma habitualmente jerárquica.

El cambio de paradigma se estructura por la transformación de una norma basada en la coerción y la coacción; que es impuesta por el miedo a la sanción;  por otra normativa escolar cuyo cumplimiento se produce por la concientización de todos los sujetos intervinientes, sobre la necesidad de su cumplimiento para el objetivo del bien común.

La misión del Derecho Educativo y su plan de convivencia se centraliza en el objetivo de cambiar el paradigma del miedo en las normas escolares.

Cuando estamos con miedo se genera una violencia que puede ser dirigida hacia uno mismo o a otros.

Debemos aprender y enseñar que no necesitamos establecer el miedo (por la sanción) en las normas para su cumplimiento para disfrutar de una vida sin violencia.

Debemos ser conscientes que las fuentes del miedo provienen de un sistema normativo autoritario, sancionatorio y represivo, que debemos cambiar para erradicar la violencia que existe actualmente en la escuela y en la sociedad.

El miedo expulsa de tu vida, a la inteligencia, la bondad, la belleza y la verdad y al final llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Debemos aprender a que podemos descartar este tipo de normativa y reemplazarla por normas nuevas que nos ayude a convivir en paz y armonía.

Cuando tomemos consciencia de ello y logremos practicarlo, podremos gozar de la mejor convivencia escolar y social.

Aprender a ser

Es uno de los cuatros pilares que contiene el informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI (Delors 1996), aprender a ser, para poder vivir juntos y aprender a vivir con los demás.

Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Debemos recordar que la paz empieza por uno mismo, cuando nosotros hayamos logrado alcanzar la paz interior, podremos producir armonía a nuestro alrededor.

El miedo debe ser superado una y otra vez.

El principal valor a inculcar a cada uno de los integrantes de la comunidad educativa es el de honrar los compromisos que establezcan en los acuerdos de convivencia, paso fundamental para evitar la sanción y la pena como medio eficaz del cumplimiento de la norma.

Debemos prestar especial atención a los compromisos que establecemos en las normas de convivencia y cuando –por algún motivo- no podamos cumplirlo, honremos nuestra acuerdo haciéndonos cargo y restableciendo un nuevo compromiso.

En definitiva el Derecho Educativo debe propiciar que las normas de convivencia fomenten el compromiso para lograr la cooperación, la empatía, la conciencia social de su cumplimiento.


Aprender a convivir aprendiendo a ser

            Para lograr normas de convivencia cuyas características sean la de su acatamiento automático sin mediar ningún premio o sanción, debemos aprender a expresar nuestras emociones en forma no violenta.

            La paz empieza por uno mismo.

            Debemos dejar de al lado la tendencia de seguir a una sociedad cada vez más consumista y narcisista; creando una conciencia de esfuerzo y tolerancia y formar una unidad escolar que acompañe a sus integrantes a conocer, entender y aprovechar las emociones, capacitándose diariamente en lograrlo.

            Para lograrlo debemos entrenar a la comunidad educativa mediante cursos y talleres que lo capaciten en conocer las emociones negativas (enojo, miedo, tristeza,  odio, envidia etc.) alejándose de ellas para poder controlarlas y cambiarlas por emociones positivas de amor y paz.

            Ha llegado la hora de cambiar de paradigma moviéndonos del miedo (a la sanción) al amor incondicional para vivir mejor.

            El temor (al castigo) es la ausencia del amor.

            Albert Einstein expresaba que: “Todos tenemos dos elecciones: estar llenos de miedo o llenos de amor”.

            Las emociones como el amor, la compasión y la felicidad son habilidades que pueden ser aprendidas.

            Debemos adueñarnos de nuestras emociones positivas, antes de que las emociones negativas se adueñen de nosotros.
           
            La comprensión y la concientización de que en cada uno de nosotros existen semillas de violencia, de rencor, de envidia, y de odio que deben ser combatidas y expulsadas de nuestro interior, para poder trabajar con las semillas de perdón, de amor, de comprensión y de paz, que también existen en nuestro interior y que debemos cuidar y cultivar para lograr que sean las que den frutos en las normas de convivencia que realicemos como meta principal de la institución escolar.

            Es imprescindible enseñar a cada una de las personas integrantes de la comunidad escolar a buscar y encontrar dentro de él las barreras que han construido en contra del amor.

            Para ello podemos usar en la escuela una antigua leyenda Cheroque que transcribimos a continuación:


Dos lobos en el corazón

Un viejo indio decía a su nieto: "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."
 
El nieto preguntó: "Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón?"
 
EL abuelo contestó: Aquel lobo al cual alimentéis.

Hoy sabemos que una cantidad enorme de enfermedades (depresión, ansiedad, fobias) y un sin fin de conflictos (laborales, familiares, personales), no están causados por lo que nos ocurre, sino por el monologo que día tras día enviamos a nuestro interior. Si nuestros pensamientos y decisiones desbordan pesimismo y desesperanza, si no dejamos de criticar y evaluar a los demás y a nosotros mismos, y si solo percibimos defectos, errores, etc...

Entonces nos sentiremos terriblemente desgraciados. Nuestra manera de pensar y decidir provoca sentimientos y actitudes similares a quien nos rodea. Nuestro reto en la vida debe consistir en decidir qué actitud tomar para no enfermar, para relacionarnos con los demás, para vivir. Si decidimos vestirnos con pasión, alegría, optimismo, ilusión, no solo nos beneficiaremos, sino que todos aquellos que nos rodean se dejarán arrastrar por una vida más intensa y productiva.

La tragedia humana sin duda, es tener que elegir durante todos los días de la vida y tener que renunciar a todo aquello que no se elige. Siempre tenemos que enfrentarnos a dos alternativas igualmente interesantes a la hora de escoger. Pero podemos decidir cambiar nuestros valores, ser dueños de nuestro estado de ánimo a cada instante, y sobre todo: reflexionar sobre nuestra existencia. Pues dependiendo de nuestras decisiones y de nuestra actitud positiva: "así será nuestra vida"


Conclusión
            Si sembramos pensamientos destructivos, cosecharemos discordia y caos, si sembramos pensamientos de confianza y seguridad, podemos crear una nueva realidad en nuestras vidas.

            Cuando dejemos de confrontar con la realidad, podemos comenzar a transformarla.

            Por ello es que trabajar con nuestras emociones, entrenándolas para que las mismas logren dar un amor incondicional, hacia los otros integrantes de la comunidad escolar, volcando este contenido emocional en el espíritu normativo de la escuela, no tenemos dudas que se logrará conformar el Derecho Educativo que necesita imperiosamente nuestra sociedad.