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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



miércoles, 29 de mayo de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO Y UNA ESCUELA DEMOCRATICA PARA CATAMARCA (ARGENTINA)



Para construir una escuela democrática en la provincia de Catamarca; República Argentina;  se analiza en este documento: la conformación de los Consejos Escolares Consultivos; la propuesta de ejecución de las normas de convivencia escolar y la implementación de las Leyes Provinciales Nº  5.189 y  Nº 5.194 en las Unidades Educativas de toda la provincia de Catamarca.
La aplicación y puesta en marcha de las Leyes Provinciales 5.189 Creación del programa provincial de prevención de la violencia escolar y 5.194 Creación del programa de prevención y atención del maltrato infantil, y de lo dispuesto en sus textos normativos, coadyuvará a la concreción  de una escuela democrática,  donde los conflictos son resueltos en estrecha colaboración con todos los miembros de la comunidad educativa, de una manera constructiva y sin violencia, preparando al personal y alumnos para la prevención  y la resolución de los problemas que se presentan a diario.
La comunidad educativa debe estar preparada para garantizar que todos sus miembros conozcan las normas de convivencia elaboradas y que les otorgue derechos y responsabilidades.
Para el logro de estos objetivos se hace necesario realizar talleres reflexivos con los padres, docentes y no docentes,  sobre los mecanismos de control y resolución de conflictos en la educación (articulo 8 inciso “d”) de la Ley 5.194 y Articulo 3º de la Ley 5.189.
Al implementar ambas leyes se deben dirigir las acciones principales al objetivo de que todo caso de violencia sea investigado y tratado con la mayor prontitud posible y  que sea examinado en profundidad, ya que sean alumnos o cualquier otro miembro que integre  la comunidad educativa, los implicados en el hecho.
De  conformidad a lo establecido en ambas normas se crean programas tendientes a la prevención de la violencia escolar y del maltrato infantil  en la totalidad de los servicios educativos de los distintos niveles y modalidades del sistema educativo provincial.
Se entiende por prevención toda acción social o educativa dirigida a la consecución de los objetivos fijados por ambas normas en su articulado.
En el caso de la Ley 5.194, además de la prevención se pretende la detección y atención del mal trato infantil en el ámbito de las instituciones  escolares.   
A los fines de poner en marcha el plan de acción que se determinan en ambas  leyes es necesario ejecutar los siguientes pasos:
·        Creación en forma inmediata del Comité contemplado en el artículo 4to. De la Ley 5.194 y el Consejo Consultivo permanente establecido en el artículo 5º de la Ley 5.189, ambos organismos serán rectores de las acciones y estrategias que se desarrollen para lograr los objetivos fijados en ambas normas.
·        Urgente articulación de los programas existentes en el ámbito provincial y nacional sobre el desarrollo de la convivencia escolar, formación ciudadana, consejos escolares, formación en valores, cultura de paz, etc.
·        Sensibilizar y concientizar a alumnos, padres, docentes, directivos, supervisores y en general a todos los estamentos que conforman el concepto de Comunidad Educativa (Articulo 2º Inc. “b”) de la Ley 5.189.

Para lograr este objetivo “concientización “es necesario implementar las siguientes acciones:
ü Realizar talleres reflexivos con los padres, docentes y no docentes, sobre convivencia, valores de la cultura de paz; resolución de los conflictos por medio de la mediación y el consenso; la problemática del mal trato infantil, y la acción para detectarla y prevenirla.
ü Formar y capacitar docentes, directivos y supervisores mediante cursos, seminarios, talleres y jornadas de reflexión en políticas, estrategias y técnicas tendientes a prevenir y eliminar la violencia escolar y el mal trato infantil.
ü Promover medidas de índoles técnicas-pedagógicas-didácticas; administrativas y culturales, que faciliten la eliminación de la violencia escolar en sus múltiples expresiones y proporcionen información y herramientas al educando para identificar el posible mal trato hacia su persona.
ü Detectar y trabajar en forma concreta sobre las conductas que distorsionan  la convivencia en la escuela y analizar sus problemáticas mediante encuestas y talleres realizados con ese fin.
ü Crear en cada comunidad educativa un centro de atención a las víctimas y apoyo a denuncias de casos de maltrato infantil, promoviendo el trabajo conjunto de la familia y de la escuela en la tarea de prevención.
ü Realización de eventos y actividades para educar a toda la comunidad educativa en valores de la cultura de paz (programar charlas, conferencias, seminarios, cine-debates, teatro, etc.).Con ello se logra también la formación ciudadana democrática, por medio de la participación en el ámbito escolar; y al involucrar a todos los sujetos  de la comunidad educativa en distintas actividades programadas.
ü Revisión y reforma de las normas de convivencia vigente y/o creación de nuevas normas con la participación de todos los sectores  e integrantes de la Comunidad Educativa. El objetivo es plantear líneas de reflexión y análisis partiendo de los problemas de la práctica cotidiana y concluir en nuevas propuestas de normas alternativas.
ü Concientizar a todos los integrantes de la comunidad educativa que la construcción de las normas de convivencia y valores que la sustentan, se logran solamente en un marco de diversidad , aceptación y respeto mutuo entre todos y cada uno de los sujetos involucrados ; y sostenidas sobre acciones reciprocas y no sobre acciones coactivas y competitivas.

A los efectos de lograr la participación de los padres y comunidad educativa en la concreción y puesta en marcha de los Consejos Escolares Consultivos y la formación ciudadana aconsejo:
ü Se conforme en cada escuela, asociaciones de padres y asociaciones de cada sector de la comunidad educativa, para que procedan a elegir sus autoridades y representantes en las distintas actividades a desarrollar en el ámbito escolar.
ü Para ello es necesario se contemple la creación en cada uno de los establecimientos de una Comisión de orientación encargada de llevar adelante las acciones del plan propuesto en las leyes.
ü Por último todo centro educativo forma parte de la comunidad local, por lo que la cooperación y el intercambio de información  con otras entidades locales  políticas-culturales, sobre la implementación de ambas leyes, serán  esenciales para la prevención y resolución de la violencia escolar y el Maltrato Infantil.
NOTA: Los textos completos de las Leyes Provinciales Nº 5.189 y 5.194; se encuentran en la zona de descarga de la pagina Web: www.derechoeducativo.mex....Derecho Educativo


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lunes, 29 de abril de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO DEBE EDUCAR A TODO EL HOMBRE




Educarlo en toda su realidad y  en todas sus dimensiones

  1. Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo.
  2.  El Derecho Educativo tiene la misión de permitir a todos sin excepción hacer fructificar todos sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal.
  3.  El Derecho Educativo debe acompañar ofreciendo otro camino a la evolución del hombre y de la sociedad, que los pueda sacar de tanta infelicidad, causada por la guerra, la criminalidad y el subdesarrollo.
  4.  Todo se puede logras si se revaloriza los aspectos éticos y culturales de la educación, y para ello  debemos dar a cada uno los medios para comprender al otro en su particularidad y comprender el mundo en su curso caótico hacia una cierta unidad.
  5.  Pero hace falta además empezar por comprenderse a sí mismo en esta suerte de viaje interior jalonado por el conocimiento, la meditación y el ejercicio de la autocrítica. Aprender a ser.
  6.  El Derecho debe acompañar –por medio de las normas de convivencia- una estrategia de reforma, que preserve los elementos esenciales de una educación básica que enseñe a vivir mejor mediante el conocimiento, la experimentación y la formación de una cultura personal, al mismo tiempo que enseñe a superar la dicotomía entre lo espiritual y lo material.
  7.  El mundo, frecuentemente sin sentirlo o expresarlo, tiene sed de ideales y de valores, siendo tarea de la educación suscitar en cada persona, según sus tradiciones, sus convicciones y con pleno respeto al pluralismo; lograr que cada ser humano eleve sus pensamientos y su espíritu hasta conseguir la superación de sí mismo.
  8. Que el ser humano tiene dimensión espiritual, además de la psicológica, lo han reconocido todas las antropologías de la historia de la humanidad, excepto un grupito bien pequeño de antropologías puramente materialistas, que solo creen en la materia y no aceptan la existencia de lo espiritual.
  9. Nuestro sistema educativo reconoce que somos seres humanos integrados como seres con dimensión biológico-corporal y con dimensión psicológica, pero no reconoce nuestra dimensión espiritual, prescinde de ella, educa solamente las dimensiones biológico-corporal y psicológica, amputándole sin justificación alguna la dimensión espiritual.
  10. Es decir que hoy nuestra educación, carece de estructura que permita considerar y educar todas las dimensiones del ser humano.
  11. A nivel científico, quienes estudian la evolución del cerebro humano, llegaron a la conclusión de que lo que caracteriza y distancia al ser humano de otros mamíferos es precisamente haber alcanzado su dimensión espiritual.
  12. No bastan el ojo de los sentidos y el ojo de la razón para llegar a la realidad, necesitamos abrir el ojo del espíritu.
  13. Son muchas las corrientes o movimientos que destacan la dimensión espiritual del ser humano. En la nutrida corriente de la psicología humanista, por ejemplo, tenemos que citar a los promotores de la psicología transpersonal, entre los que contamos con figuras tan relevantes como Assagnoli o Grof o a profesionales más conocidos como Viktor Frank o más populares como Daniel Goleman, que se ha hecho famoso por sus propuestas sobre la inteligencia emocional.
  14. No confundamos las cosas. Al hablar de la dimensión espiritual no estamos hablando de la vivencia religiosa. Lo espiritual se tiene y se puede vivenciar con o sin fe religiosa. Educar esta dimensión es obligación constitucional de cualquier Estado sea o no laico.
  15. Nos ocupamos en el sistema educativo del cuerpo y su biología, de las actividades más importantes de nuestra psicología, ¿por qué dejamos a un lado y no trabajamos la dimensión espiritual de todos nuestros educandos?
  16. Si la historia, nuestras culturas y las ciencias interpretadas por los mejores científicos afirman que el ser humano es un ser también espiritual, ¿por qué el Derecho Educativo, que regula la educación formal, prescinde de esta dimensión y no existe proyecto alguno de normativa para promover su formación y desarrollo?
  17. Es por esto que el Derecho Educativo debe trabajar en las escuelas para lograr normas de convivencia, que contengan el conocimiento de la ciencia, la técnica, al mismo tiempo que el conocimiento espiritual, esto le permitirá a cada uno, actuar como miembro de la escuela, de una familia y de la sociedad.
  18. Este documento es un aporte más a la evolución del Derecho Educativo como eje central de la escuela nueva; proponiendo que para cambiar los paradigmas de la conducta del hombre en la actual sociedad, sea necesario incorporar a su educación permanente la fase espiritual. 
  19. Creemos firmemente que el desarrollo espiritual logrará, mediante la utilización del derecho en las normas de convivencia escolar, formar una nueva visión del derecho en la sociedad, que se base en la concientización del bien común como eje de su cumplimiento, erradicando definitivamente el castigo o el premio,  para lograr su acatamiento, ya que su obediencia se producirá por medio de la certeza de que la norma, realizada por todos de común acuerdo, sirva para el desarrollo personal y el bien social. 
  20. www.derechoeducativo.mex.... 

martes, 5 de junio de 2012

EL DERECHO EDUCATIVO, LA ESCUELA Y LAS EMOCIONES


1.-Introduccion
            Las emociones y los afectos se han mantenido ocultos en la escuela. Las emociones no se quedan a la puerta cuando se llega a ella. Entran con cada persona. Y dentro de la institución se generan y cultivan otras emociones nuevas.
            La hegemonía de la dimensión intelectual ha dejado atrofiada la parcela afectiva. Se han silenciado las emociones, se ha tratado de confinarlas a la esfera privada, se les ha controlado y castigado. Especialmente en los hombres. Y se han ridiculizado en las mujeres.

            A pesar de que se planteaba el desarrollo integral de los individuos como el fin fundamental de la escuela, se suele dejar al margen la preocupación por la educación espiritual.

            Sin una relación positiva con los otros es fácil utilizar el conocimiento adquirido contra ellos. Si se utiliza el saber para oprimir, humillar, explotar, matar, engañar a los demás, el saber se transforma en un arma mortal para todos.

            No se ha considerado una meta la consecución de la felicidad. La pretensión de la escuela es el desarrollo de un curriculum integrado por un conjunto de conocimientos teóricos y de habilidades prácticas. Es decir no se ha planteado intencionalmente la educación de los afectos en sí misma.

            La convivencia se ha planteado exclusivamente como un modo de conseguir un clima o un ambiente propicio para el aprendizaje. Por eso se ha sobredimensionado la disciplina.

            Es una torpeza vivir de espaldas, indiferentes y despectivos, ante riquezas tan deslumbrantes como los sentimientos y emociones de todos los miembros de la comunidad educativa.

            La pretensión de la escuela es el desarrollo de un curriculum integrado por un conjunto de conocimientos teóricos y de habilidades prácticas. El esquema es claro y sencillo: todos tienen que aprender lo mismo, todos han de aprenderlo de la misma forma y en el mismo tiempo, a todos se les ha de preguntar de la misma manera si lo han aprendido. Lo que sucede con el ámbito de lo espiritual es una cuestión descartable.

            No se han tenido en cuenta las repercusiones emocionales del éxito o del fracaso escolar. No es fácil meterse "en la piel" del escolar que es comparado, humillado, interpelado públicamente.

            No se ha tenido en cuenta la vida emocional de los docentes: con qué actitudes llegan al ejercicio de la profesión, qué sentimientos genera en ellos la tarea, cómo son sus relaciones afectivas con los compañeros, con el alumnado, con los directivos, con las familias. No se ha estudiado la forma de envejecer del docente: cómo evoluciona su autoestima a lo largo del ejercicio de la profesión, cómo se va transformando la vida emocional de hombres y mujeres en las escuelas, qué etapas o crisis se atraviesan desde inicio hasta la jubilación y después de llegar al final del camino educativo.

            No deja de ser llamativo este silencio, esta condena, este mutismo de la vida emocional. Tanto la de los docentes como la de los alumnos. Parece que unos son máquinas de enseñar y los otros son artilugios para aprender y obtener buenos resultados. Algunas de esas máquinas son más potentes, están más engrasadas y funcionan mejor. Otras son de peor calidad. Eso es todo. Silenciar, ocultar, despreciar o castigar la esfera de las emociones es un grave error. Porque estamos hechos de sentimientos.

            Es necesario, pues, ser conscientes del enorme potencial que tiene para cada individuo y para la institución escolar ese incalculable tesoro de los sentimientos y de las emociones. Hay sentimientos hacia uno mismo, hacia los otros, hacia la escuela, hacia la sociedad. Hay emociones generadas y desarrolladas por la escuela. Hay emociones en la relación de todos los integrantes que están en ella.

            Los libros de Daniel Coleman (1996, 2000) constituyeron un aporte de gran importancia. La inteligencia se entendía solamente como una capacidad intelectual. La inteligencia emocional "es la capacidad de reconocer los propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos" (Coleman, 2000).

            El aumento de la conflictividad ha generado la preocupación por la convivencia en las escuelas, no sólo en la pretensión de solucionar los conflictos sino en el intento de enseñar respeto y solidaridad. En definitiva, el aprendizaje de la convivencia (Santos Guerra, 2003). Como la escuela no es una institución coercitiva sino educativa, el problema hay que plantearlo desde la vertiente más ambiciosa: ¿aprenden los alumnos a convivir en la escuela?, aprenden a respetarse a sí mismos, ¿aprenden a respetar a los demás?, ¿aprenden solidaridad y compasión con los más desfavorecidos?

            Al aumentar el conflicto (sobre todo cuando se entiende equivocadamente que todo conflicto es negativo y pernicioso) se pretende solucionarlo a través de vigilancia, amenaza y castigos. Suponiendo que de esta forma se erradicase la conflictividad, la pregunta básica seguiría sin respuesta: Cuando desaparezcan la vigilancia, la amenaza y el castigo, ¿habrán aprendido a convivir respetándose?

            La red de relaciones que se establece en la escuela,  no se teje solamente en el aula, aunque éste sea uno de los principales escenarios de la comunicación. Las entradas y salidas, los pasillos, los lugares de recreo, los talleres o laboratorios, etc. son también objetos importantes de relaciones y conflictos,  a tener en cuenta,  para plasmar los acuerdos de convivencia.


2.-La Escuela

            En el marco de la organización escolar se relacionan los individuos entre sí. No todas las relaciones son educativas. Es deseable que todas sean educativas.

            La escuela actual está cargada de relaciones que se articulan sobre el eje vertical de lo jerárquico. La autoridad se ejerce en la escuela de formas diversas y desde ella se estructuran muchas de las comunicaciones que es establecen entre sus miembros.

            El conocimiento que se imparte en la escuela es el establecido previamente por la autoridad académica o científica. En el aula, la naturaleza misma de la tarea y las estructuras de participación que se diseñan para llevarla a cabo, se configuran en torno a este hecho básico: el conocimiento lo tiene el profesor y él es el encargado de garantizar su transmisión a los alumnos y la comprensión del mismo por parte de éstos.

            Inevitablemente este hecho lleva consigo relaciones de sumisión, dependencia, subordinación y sometimiento. Si uno sabe y los demás aprenden, si uno habla y los demás escuchan, si uno tiene la verdad y los demás tienen que asimilarla, la relación que se deriva es de carácter vertical. La relación jerárquica está asfixiada o atrofiada en aras de la verticalidad que exige el conocimiento verdadero.

            En torno a la evaluación se producen numerosos momentos en los que se hace manifiesto el poder: decidir sobre su existencia, establecer los criterios, fijar las fechas, hacer comentarios, atribuir causas, imponer castigos, plantear exigencias, establecer comparaciones, atender reclamaciones, hacer rectificaciones...

            Son muchos las emociones que se desarrollan en torno a la evaluación. Tanto en los evaluadores (se angustian, disfrutan, se apesadumbran, se ensañan...) como en los evaluados (tienen miedo, sienten rabia, les duele el fracaso, sienten la alegría del éxito.).

            La cultura de la escuela está asentada sobre rituales, normas, costumbres que están previamente fijadas o que son modificadas de forma habitualmente jerárquica. Las normas no regulan a todos los integrantes de la comunidad educativa,  son para los alumnos y es a ellos a quienes se exige su cumplimiento y sobre quienes se aplican las sanciones. No conozco ni un solo caso en el que los directores y docentes hayan sido castigados por los alumnos,  ante el incumplimiento de una norma: un retraso injustificado, una falta de respeto, una equivocación importante, desmotivación y/o falta de interés.

            Los reglamentos de organización, funcionamiento  y/o convivencia no suelen estar elaborados democráticamente, ni con la participación y aprobación de toda la comunidad educativa.

            El contexto de la organización influye en el signo de las comunicaciones. En una cultura escolar en la que domine el autoritarismo es fácil que tengan lugar relaciones de esta naturaleza entre los miembros de la comunidad escolar.

            En la escuela, desde el punto de vista educativo sobre todo, aunque también desde la perspectiva del análisis social, nos importan las relaciones entendidas como auténticas comunicaciones interpersonales. Es decir, que una muestra de respeto (ponerse de pie, prestar al compañero los apuntes, saludar al encontrarse con el Director...) no siempre es reflejo de una actitud interior respetuosa. Hay partes de las relaciones que permanecen ocultas por la influencia de la cultura. ¿Qué importan las muestras de respeto si por dentro se producen sentimientos de rechazo, desprecio y odio?

            Muchas de las relaciones que se establecen en la escuela están centradas en la dimensión afectiva, no tanto como en la estricta dimensión intelectual que constituye el aprendizaje.

            Las emociones suelen ocupar la cara oculta de la organización escolar. No son objeto de interrogación y de análisis. La mayor parte de las preguntas que se realizan en la escuela está dirigida a la transmisión del conocimiento, no al cultivo de la espiritualidad. Lo que importa es si aprende, no si se es feliz.

            Las dimensiones intelectuales del aprendizaje han dejado sumidas en la penumbra las preocupaciones por el mundo de las emociones. La esfera ceñida a los sentimientos ha sido objeto de atención en la medida que obstaculizaba o impedía el aprendizaje, pero no como objeto directo de la atención educativa.

            El currículum oculto de la escuela tiene amarrados numerosos, subrepticios y omnímodos efectos sobre nuestro aprendizaje de la convivencia. Se pueden conseguir efectos positivos a través del currículum oculto de la escuela.

            No debe ser ésta una tarea exclusivamente encomendada a los Departamentos de Orientación o a los tutores de cada aula. Ha de ser una tarea compartida por todos los miembros de la comunidad. Y en ella incluyo a las familias. No hace falta ser un especialista en psicología para evitar las profecías de auto cumplimiento, para ayudar a que los alumnos se expresen, para exigirles respeto mutuo, para facilitarles la expresión pública de sus ideas y sentimientos, para felicitarles por algo bien hecho, para mostrarles afecto,  para cultivar la espiritualidad.

            La educación emocional exige intencionalidad (no se consigue el desarrollo pleno de forma espontánea o como fruto del azar), planificada (exige unas pretensiones claras, una metodología eficaz y un proceso de evaluación exigente), colegiada (no se consigue sin la colaboración de todos) y sin que esa participación de toda la comunidad educativa se plasme en los acuerdos de convivencia de la escuela.

            Se trata de alcanzar el conocimiento y la aceptación de cada uno, el conocimiento de los otros, una relación respetuosa y solidaria, la vivencia y la expresión plena de las emociones, el desarrollo de habilidades sociales, el conocimiento y desarrollo sano y equilibrado de la personalidad.

            Pero la formación no se logra sólo a través de conocimientos. Es necesario propiciar experiencias de comunicación abierta, sincera y auténtica que le ayuden a crecer en libertad y en el respeto a la propia dignidad y a la dignidad del otro.

            La persona está en todo y todo le afecta. Los sentimientos, las emociones y la sexualidad son parte esencial de cada individuo. Su desarrollo integral conlleva el cultivo de esta dimensión.


3.- El PDECE

            El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia escolar (PDECE) se propone que los individuos alcancen la felicidad a través de su desarrollo integral, de la aceptación de sí mismos y de la buena relación con los otros integrantes de la comunidad educativa por medio de las normas de convivencia.

            Hablar de educar emocionalmente por medio del PDECE;  significa que hay un plan, un proyecto, una planificación intencional que pretende alcanzar los fines a través de determinadas estrategias en el laboratorio escolar. No es todo espontáneo, sino a través del consenso en los acuerdos de convivencia.

            Decir que es sólo la familia el ámbito de la educación emocional significa dejar desamparadas y sin esa ayuda precisamente a los hijos de las familias más desfavorecidas, más desarticuladas, menos conscientes de la importancia de esa tarea. Significa que se vuelve a castigar a quienes ya estaban cultural, social y económicamente castigados.

            Por esa razón el PDECE plantea como eje principal de esa tarea a la escuela, y como generadora de la misma a la comunidad educativa, volcando toda su experiencia en las normas de convivencia escolar. Normas que tienen que ser consensuadas, abiertas y consentida por todos, como lo tenemos expresados en documentos anteriores.

            Hay que saber reconocer, afrontar y recibir las emociones de los otros. Somos seres en relación. El aprendizaje de la vida emocional exige la relación efectiva y afectiva con los otros. No hay yo sin tú.

            En un mundo culturalmente cada vez más diverso, es necesario saber qué sienten los otros y cuál su modo de expresarlo. Cada cultura tiene una forma de vivir y de expresar las emociones. Cada día más las escuelas se van a convertir en un crisol de culturas. Encerrarse en sí mismo es un empobrecimiento y un error.

            Hombres y mujeres compartimos una sociedad que hemos de hacer cada día mejor. Aprender a conocer al otro, a respetarlo, a escucharlo, a dialogar, a compartir, son exigencias de la comunidad educativa para poder lograr los acuerdos de convivencia.

            Si la escuela es una institución en la que se ejercita la democracia, los alumnos aprenderán a vivir los valores. Para ello hace falta que ésta no se conciba solamente como un mecanismo formal sino como un estilo de vida. La democracia se sustenta en el respeto, en la libertad, en la justicia, en el diálogo, y en la solidaridad. Esos han de ser valores acrisolados en la vida cotidiana de la institución.

            La educación emocional no consiste, pues, en incluir una nueva "asignatura" en el curriculum. Se trata de que una de las prioridades de la escuela sea el desarrollo emocional y el aprendizaje de la convivencia. Una prioridad sentida por todos, asumida por todos y en la que todos se sientan comprometidos. La educación espiritual cobra eficacia cuando es fruto de un planteamiento intencional y colegiado.

            La escuela tiene que ir modificando sus funciones y el modo de llevarlas a cabo a medida que nuevas necesidades, nuevas exigencias o nuevos descubrimientos hacen variar la clásica misión que venía desempeñando en la sociedad.

            La estrategia fundamental que hará posible el avance es construir democráticamente un proyecto educativo que contemple, de forma intencional, colegiada y progresiva el desarrollo emocional de los miembros de la comunidad educativa por medio de su participación en los acuerdos de convivencia.

            Un proyecto que permita, en la vida cotidiana, desarrollar relaciones enriquecedoras. Relaciones que respeten la diversidad, que tengan en cuenta las emociones y que persigan la felicidad de todos y de todas.

            En la medida que todos los integrantes de la comunidad compartan el propósito y sean fieles al compromiso, se conseguirá plasmar en los acuerdos de convivencia la educación emocional y volcar en las normas escolares la dinámica del cambio, que conduzcan a la mejora de las relaciones escolares.
http://www.derechoeducativo.mex.tl/980890_EL-DERECHO-EDUCATIVO--LA-ESCUELA-Y-LAS-EMOCIONES.html