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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



martes, 4 de marzo de 2014

El Derecho Educativo en el cambio institucional y vivencial.


La escuela de hoy esta compenetrada de un vivir puramente materialista.

Las normas que la sustentan tienen el mismo sentido de lo que creen sus protagonistas en general y dejan de al lado una visión distinta que reconozca un grado de espiritualidad y las emociones que se desarrollan en la comunidad educativa que la integra.

Es decir que se valora todo lo que provenga de la mente racional, está sumida en una sociedad que practica valores y creencia totalmente materialista, dejando de lado todo lo que sea inherente a la alma humana, por ejemplo enseñar a los alumnos a cuidar la naturaleza.

El educando de hoy vive y se desarrolla en esta sociedad. Crece en un desconocimiento de sí mismo.

El Sistema educativo e institucional vigente se nutre de una mirada superficial e incompleta, pues la sociedad que la compone, vive en esa misma realidad.

Esto se puede reformar en el futuro, si todos participamos en el espacio escolar, y modificamos las normas de convivencia que regulan la actividad de la escuela.

Si nos proponemos a participar diariamente en las escuelas y romper con las estructuras y mandatos sociales que nos impiden desarrollarnos como seres multidimensionales, que los somos, podremos introducir patrones de conductas diferentes en los acuerdos de convivencia, para lograr de esta manera una visión distinta a la que ahora nos está sumiendo en la apatía y la desesperanza.

Es el momento de cambiar una estructura institucional compenetrada en un modo de vivir puramente materialista y consumista. Por un paradigma que contemple lo espiritual y emocional en la sociedad educacional.

Muchos padres y docentes observan que se está produciendo un cambio en sus hijos y alumnos, sin embargo les cuesta salirse de lo tradicional y observar la vida desde otros paradigmas más evolucionados.

El modelo social vigente hoy, nos ha llevado a esperar todo de otros, a obedecer a otro, en definitiva a una sociedad débil espiritualmente, sin participación en las decisiones que nos comprenden, ni tampoco rica en valores que nutran nuestro Ser.

El Ser Humano debe reconocerse como un Ser Espiritual, para de esa forma poder corregir, encausar y educar a los alumnos en el espacio escolar.

El sistema escolar actual, está lleno de conceptos aprendidos de memoria, y de evaluaciones que persiguen el mismo objetivo, repetir de memoria cuestiones que entendemos es imprescindible para nuestro futuro, pero todo está vacío de esencia y sentimiento, dejando a la deriva al “Ser” que debemos formar en la escuela.

La nueva escuela debe estar sostenida -no en los que “sabemos”- sino en lo que emitimos como seres espirituales que somos.

Los educadores de hoy deben ser pioneros de una nueva educación, de una nueva mirada, de una concepción del hombre espiritual.


El derecho, la autoridad y el castigo.

Los nuevos tiempos hoy nos exigen a no aceptar más el autoritarismo. El derecho está concebido como un sistema autoritario que hay que rever y cambiar.

Está estructurado desde fuera del sujeto, basado en mandatos culturales y sociales, que nos fueron impuestos en forma arbitraria y cruenta a través del castigo.

Esto influye y transforma enormemente al ser humano, en su personalidad, animo, predisposición e incide en forma directa en la interrelación de los sujetos y en su convivencia.

Por eso es que las normas de convivencia escolar deben estar dispuestas para romper con ciertas estructuras sociales y culturales que nos conducen a la rebeldía y la violencia.

Debemos concebir normas de derecho escolar que coadyuven a una nueva educación; donde todos participen y den su consentimiento y donde el autoritarismo quede desechado definitivamente.

Los padres y educadores, como adultos, debemos enseñar con el ejemplo, no imponiendo nuestro punto de vista, sino ayudando al alumno a comprender que el contenido de lo normado es necesario en su aplicación para lograr el bien común.

No podemos enseñar a no ser agresivo y saber convivir, si el adulto –padre y/o educador- son agresivos en la escuela y en el hogar.

Los padres y educadores no pueden querer que el alumno no sea agresivo, si en su vida, en su forma de ser, se relacionan con violencia física o verbal y maltrato para sus semejantes. Tampoco pueden utilizar conductas que manipulen o condicionen a las personas.

Si el padre o educador no cambia en su forma de vida, no puede pretender que el alumno sea distinto y no refleje el accionar que percibe en el adulto que lo acompaña y le enseña.

Hasta ahora tenemos un derecho escolar construido con las indicaciones o imposiciones del afuera –del sujeto y de la escuela-; es decir obedecemos reglas de conducta determinadas por otros.

 El cambio que proponemos es  la construcción de normas de convivencia construida por la comunidad escolar, con la participación de todos, y basada en sus propias experiencias, con el objetivo de lograr la 
unidad y la concordia de todos, buscando siempre el bien común.

Si las normas nacen del “Ser” espiritual y de la conciencia comunitaria, se podrá lograr una convivencia escolar armónica, aceptando las reglas de conducta y haciéndose cargo de velar por su consolidación y respeto, sin necesidad de apelar al premio o castigo para su cumplimiento.

ara lograr esto, si por ejemplo la norma de convivencia dispusiera: “no tirar basura en el edificio escolar”, no basta con acatar dicho mandato, sino que debemos entre todo colaborar levantando la basura que alguien por descuido o negligencia haya dejado, sin buscar un culpable o el castigo, sino haciéndose cargo de ayudar con su accionar al mantenimiento de la limpieza y enseñando con el ejemplo al entorno.

Con la actitud desplegada en el ejemplo, no solamente no buscamos culpable, sino que evitamos juzgar al autor, manteniendo la armonía y convivencia en la escuela.

Debemos desacostumbrar al alumno de que cumpla con su deber, por el miedo al castigo y/o premiándolo con una nota de clasificación excelente; en cambio debemos educarlo para que en forma consiente respete la conducta prescripta, ante el convencimiento de que la misma, redundará en beneficio de su persona, de los que lo rodean y de toda la sociedad que integra.

La idea es que el cumplimiento provenga del adentro del sujeto, de darse cuenta que es lo mejor para todos, y producto de su participación, experimentando que pudo elegir y aceptar lo prescripto y no que la regla le fuera impuesta con autoritarismo, y basada en la obediencia por un beneficio o miedo al castigo.


En definitiva para poder lograr la autodisciplina y el acatamiento normativo sin premios ni castigos,  debemos educar la conciencia del sujeto, trabajando con la comunidad educativa, dándoles la oportunidad a todos de participar y de intercambiar punto de vista, hasta ponerse de acuerdo con vista al objetivo común, ofreciéndole la oportunidad de tomar decisiones y darles la posibilidad de poder ver y comprobar las consecuencias de sus actos.

domingo, 13 de octubre de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

EL DERECHO EDUCATIVO EN LA CONVIVENCIA

Un libro indispensable para comprender el momento actual.
Un libro que propone cambiar el paradigma social, en el día a día de la escuela.
Un libro que usa a las normas de convivencia para educar a la comunidad educativa.

Un libro indispensable para unir a los directivos, docentes, alumnos y padres en busca de un fin común afianzando los valores de la cultura de paz.


viernes, 27 de septiembre de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO COBRA IDENTIDAD ACADEMICA EN EL MUNDO

En el Congreso de Investigación Educativa realizado en México; el Doctor en Derecho Guillermo Pablo López Andrade  presento su trabajo, que luego convierte en tesis doctoral, sobre El Derecho Educativo –Paradigma de Defensoría Educativa- en dicho documento el eminente jurista sostiene que: “…coincidimos con las apreciaciones que sobre el Derecho Educativo, aportan al desarrollo de esta especialidad tanto el Dr. García Leiva, como el Dr. Soria Verdera, y si bien, podríamos diferir del primer autor citado, en el hecho de que en nuestra opinión, el derecho educativo sí representa una verdadera disciplina jurídica, me parece que no vale la pena detenerse a cuestionar en este momento si el derecho educativo es o no autónomo, puesto que lo relevante, es reafirmar su importancia y carácter estratégico en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.”.

El citado autor pone especial énfasis cuando entiende que: “…resulta indispensable formar especialistas en derecho educativo que se puedan desempeñar en los distintos ámbitos que éste involucra. Desde luego, se requieren abogados especialistas en derecho educativo que se desempeñen en la escuela, en el gobierno, en la judicatura, en los sindicatos de maestros, e incluso, en las organizaciones empresariales y agrupaciones de la sociedad civil.”

Concluye diciendo que “…en algunas naciones, se ha incluso desarrollado la figura del defensor educativo, y que ello ilustra la pertinencia de que estos roles se realicen por quienes verdaderamente cuentan con una formación exhaustiva en la ciencia jurídico-educativa.”

En el mencionado trabajo su autor hace un estudio pormenorizado del avance en todo el mundo del Derecho Educativo, como ciencia que se aplica y que necesita su especialización.

En definitiva tengo que destacar que me congratula felicitar y agradecer al mencionado jurista por sus apreciaciones y por contribuir fervientemente a la evolución y difusión del Derecho Educativo, con una propuesta relevante que reafirma la importancia y el carácter estratégico de esta materia en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.

Por lo expuesto es que recomiendo la lectura del documento presentado en el Congreso de Investigación Educativa y para ello a los fines de facilitar que se puedan reunir con tan excelente trabajo, he colocado el mismo en mi pagina Web, para que cada interesado lo pueda bajar sin inconvenientes.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO Y EL MALTRATO ESCOLAR

I.- Introducción:
El Derecho Educativo al desarrollar su plan para la convivencia escolar (PDECE) debe tener como ejes rectores del mismo realizar acuerdos de convivencia que prevengan la violencia en el entorno escolar, con la meta de preservar los intereses superiores de los niños, niños y adolescentes, la focalización en los derechos humanos y la promoción de la cultura de paz.
En numerosos documentos anteriores expresamos que la violencia no se puede combatir con la violencia que genera la sanción de las normas del derecho actual, sino que debemos rechazar todos los medios represivos y/o gratificante para lograr el acatamiento de los acuerdos de convivencia; debiendo trabajar en la concientización de la comunidad educativa para que se haga cargo de la responsabilidad de su cumplimiento.
El maltrato escolar, incluye al personal docente y administrativo, directivos de escuelas, padres, madres de familia y, en su caso, tutores, como posibles generadores de maltrato escolar y como parte de una comunidad educativa.
El maltrato entre escolares que permite enfocar la atención de un problema que se presenta en específico entre miembros de la comunidad educativa, conocido como bullying.
Se debe reconocer varios tipos de maltrato entre escolares: el psicoemocional; el físico directo; físico indirecto; relacionado con las pertenencias del estudiante; sexual; verbal y por medio de las tecnologías de la información y comunicación o cyberbullying, a través de la difusión de mensajes, fotos o videos en celulares, Internet, fotografías o videos.
Por lo tanto es necesario hoy incorporar como principales normas de convivencia, acuerdos que contemple la erradicación de la violencia en las escuelas, fenómeno que impacta directamente en el rendimiento escolar y salud física y psico-emocional de quienes están expuestos a ella.

II.- Antecedentes
La Convención sobre los Derechos del Nino, en su Articulo19, se refiere al maltrato infantil, como: “toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquiera otra persona que le tenga a su cargo”.

El Consejo Europeo, en 1981, define maltrato como “los actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico, afectivo y moral del niño o niña, ejecutados por los padres o cuidadores o personas adultas alrededor de él o ella”.

La existencia de creencias y prácticas culturales inapropiadas, pero consideradas normales y/o validas, permitirían la reproducción en el tiempo de conductas como el maltrato (ejemplo: el castigo como forma de aprendizaje).

Se tiende a confundir educación con la aplicación de conductas violentas, considerando que si no hay violencia, no se está educando ni estableciendo una adecuada disciplina.

Es muy importante aprender a educar en vez de castigar, identificar cuáles son las emociones que nos mueven hacia el castigo y, por lo tanto, a la aplicación de cualquier tipo de violencia.

La violencia no es una consecuencia inevitable de la condición humana. Nuestra meta debe ser crear entornos positivos, no violentos para y con los niños, niñas y adolescentes, en sus hogares, escuelas, instituciones y en la comunidad.

Protegerlos contra la violencia tiene un inmenso potencial para reducir todas las formas de violencia en la sociedad

Recuerden: En las situaciones de maltrato hay una persona que se siente acosada y maltratada por otro (u otros). El maltratador se hace el fuerte y obtiene poder ante los demás. A pesar de ello, una persona que actúa así -con desprecio y falta de respeto hacia otro- realmente no es valorada, respetada o admirada sino temida. Lo único que conseguirá será el miedo de los demás, no su respeto.


III.- Leyes sobre mal trato escolar
En los últimos tiempos están elaborándose numerosas leyes y proyectos de leyes tanto en los ámbitos nacionales como provinciales, sobre el maltrato escolar. Si bien estos dispositivos legales pueden servir como marco jurídico para las comunidades educativa, creemos más conveniente que se trabaje diariamente en los acuerdos y normas de convivencia como medida eficaz para poder combatir el mal trato escolar.
El objetivo de las leyes es garantizar el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica, como también orientar la educación hacia criterios que eviten la discriminación, fomenten la cultura de la paz y la ausencia de maltrato físico o psicológico, conocido con el término de "Bullying".
Se considera especialmente graves los hechos de violencia ya sea física o sicológica, que cometan adultos a alumnos miembros de la comunidad educativa.
La agresión puede ser por medios tecnológicos o cualquier otro medio, por tanto las normas deben  incluir al hostigamiento realizado por medios virtuales. Por ejemplo: el o los alumnos que insultan o amenazan reiteradamente por Facebook a un compañero, desde el computador de su casa o desde un ciber café, también realizan acoso escolar, aunque no se encuentren en el ámbito de la escuela.
Hoy ya no solo es la agresión y el acoso físico de frente, sino a través de las redes sociales y correos electrónicos, es decir, el acoso ya no solo es exclusivo de la escuela, ahora se da en la vida y hogar de los niños, niñas y jóvenes acosadores y víctimas, por lo que se ha extendido el daño que causa.
Si bien el maltrato escolar no es un fenómeno nuevo, recientemente, la tecnología y las redes sociales han multiplicado exponencialmente el alcance y el impacto de este problema. El acoso cibernético (o cyberbullying) se lleva a cabo en Internet y con teléfonos celulares y puede tener, como el acoso escolar, consecuencias negativas en la salud mental: el abuso de sustancias y el suicidio. 
Un niño que se siente intimidado y maltratado por sus compañeros de forma repetida y sostenida, expuesto a agresiones físicas, verbales o sociales, es un niño en riesgo. El bullying es inaceptable, afecta tanto al niño acosado, al acosador y al espectador. No es “cosa de chicos’ y desde ya que no es un juego. 

IV.- Recursos del Derecho Educativo para sensibilizar y concienciar contra los malos tratos en la escuela
Acciones:
Es conveniente comenzar a tratar el tema del bullying, acoso escolar o maltrato de forma positiva. Es decir, trataremos de favorecer los buenos tratos y las relaciones positivas entre todas las personas que conviven en la escuela.
Ayudemos a la comunidad educativa a participar y acordar normas de convivencia que logren poner de manifiesto su voluntad para erradicar todo mal trato escolar.

Medidas para aplicar en la escuela:
  • Formación del docente para el conocimiento, detección y actuación ante situaciones de acoso escolar.

·        Crear un grupo de docentes comprometido con la mejora de la convivencia

  • Reuniones con padres y tutores, charlas sobre el tema y sobre aspectos de la educación familiar relacionados.

Medidas para aplicar en el aula:

·       Acordar normas de aula sobre agresiones y amenazas: Ejemplos: “No intimidaremos a otros compañeros”, “Intentaremos ayudar a los que sufran alguna agresión”, “Nos esforzaremos en integrar al alumno que se aísla con facilidad”… Analizar situaciones: estudios de casos, role-playing o vídeos. Favorecer la empatía.
·       Prestar atención a las conductas positivas y reforzarlas: Valor del elogio.
·       Establecer las consecuencias que correspondan por el incumplimiento de las normas: reparaciones. Los mejores resultados se obtienen con elogios generosos.
·       Realizar "Asambleas de Clase" para el seguimiento de las normas.
·       Favorecer el aprendizaje cooperativo y el trabajo en grupo.
·       Crear un clima positivo: Organizar actividades colectivas de dinámicas de grupo, excursiones tutoriales, actividades festivas...
·       Realizar reuniones con las familias.
·       Crear la Comisión o el Observatorio de Convivencia del Aula: Constituida por el docente tutor y el Alumno Ayudante o Mediador del grupo (en el caso de que lo hubiese). Revisar el ambiente de convivencia y las relaciones sociales en el grupo-clase, analizar problemas y situaciones individuales...




Medidas individuales:
·       Hablar con la víctima: Importancia de comunicar su situación. Garantizar su protección y seguimiento del problema. Informarle de los pasos que se van a dar.
·       Hablar seriamente con el alumnado agresor: Actuar con rapidez. Mensajes claros. Hablar por separado con agresores, después reunir en grupo. Si la actitud del alumnado agresor no es positiva, implicar a la Comunidad Educativa. 
·       Hablar con los padres: ¿Qué pueden hacer los padres del alumno agresor? ¿Qué pueden hacer los padres de la víctima? 
·       Ayudar a la víctima a integrarse en el grupo. 
·       Trabajar con las familias del alumno agresor y víctima. 


V.- Orientaciones al docente sobre el maltrato escolar:

Debe sospechar que un alumno sufre maltrato cuando:

- Observó cambios de actitud: tristeza, depresión, falta de autoestima, aislamiento, poco comunicativo...
- No quiere mantener relaciones con compañeros, o éstas son escasas o nulas.
- Le desaparece material, libros... con frecuencia
- Se queja de ser insultado, burlado, agredido...
- Rehúye encontrarse por la calle con personas del entorno escolar.
- Recibe abucheos repetidos.
- Le roban objetos: ropa, mochilas, cuadernos, libros, etc.
- Se produce una sumisión incondicional a otros alumnos.
- Absentismo escolar.
- No participa en salidas del grupo en actividades extraescolares.
- Aparecen pintadas del nombre de un alumno en puertas y paredes.
- Muestra evidencias físicas de violencia y de difícil explicación.


Debe fijarse en:
- La relación en los pasillos.
- La relación en el patio.
- El momento de entrar y salir de la escuela.

Qué debe hacer:

- Intervenir sin dilación sobre los protagonistas y sus sentimientos: sobre la víctima, el agresor y los espectadores.
- Hacer conscientes a los involucrados desde el primer momento del daño y perjuicio que actos humillantes pueden causar en una persona.
- Comunicar los hechos a la comunidad educativa, en su caso, para que se canalicen a través de ella todas las medidas.
- Trabajar con la comunidad educativa, en su caso, los temas siguientes:
     • La violencia escolar, pasando al principio un cuestionario, realizar un test socio métrico. A los alumnos, anónimo, para que podamos conocer la actual y, en su caso, prevenir esta problemática.
    • Reacción ante las situaciones conflictivas.
    • Favorecer las relaciones positivas.
-- Derivar inmediatamente hacia el estamento que mejor pueda resolverlo, Jefatura de estudios o Departamento de orientación, para que tome las medidas oportunas.

Debe sospechar que un alumno está ejerciendo maltrato cuando:

- Mantiene comportamientos agresivos:
        . Ejerce maltrato
        . Realiza bromas pesadas
        . Manifiesta ira descontrolada por razones poco significativas
       .  Insulta y amenaza a sus compañeros.

- Ignora los derechos de los demás.
- Mantiene una intolerancia y actitudes prejuiciosas a las diferencias de los demás.
- Se muestra enfadado con frecuencia, impaciente y emplea tonos despreciativos en sus             valoraciones sobre los demás.
- Se siente con frecuencia insatisfecho, sin motivación para trabajar con los demás.
- Trata de imponer sus criterios utilizando la agresividad verbal o física.
- No controla sus reacciones.
- Tiene un historial previo de problemas de disciplina y de violencia.
- Pertenece a pandillas violentas.
- Tiene peleas con los compañeros y/o familiares.
- Destruye el material de los compañeros o de la escuela.
- Posee objetos que pueden ocasionar violencia.
- Realiza amenazas para hacerse daño así mismo o suicidarse.
- Suele ser fuerte físicamente.
- Posee escasas habilidades sociales.
- Tiene dificultades para seguir normas.
- Mantiene relaciones negativas con los adultos.
- Ofrece bajo rendimiento escolar.
- Nula capacidad autocrítica y alta autoestima en aspectos no escolares.

Qué puede hacer:

- Hablar directamente sobre lo que está pasando.
- No ocultar la información o la sospecha que se tiene y afrontar la situación.
- Informarle claramente y sin concesiones de que estas situaciones deben pararse y que es su deber reparar los daños y cambiar su actitud.
- Ponerte en contacto con el instituto, a través del tutor, departamento de orientación, Jefatura de Estudios, para conocer con detalle su actitud en relación con los compañeros.
- Indagar sobre su participación en grupos que actúan impunemente y comunicarle que debe romper ese tipo de vínculos, saliendo del grupo si es necesario.
- Ofrecerle tu ayuda para que pueda modificar la situación social en la que se encuentra.
- Hacerle ver que esas conductas son dañinas y peligrosas tanto para las víctimas como para él y que este problema nos preocupa tanto o más que el rendimiento académico y que nos sentimos en la obligación de atajarlo.
- Nuestra actitud debe de ser firme y decidida de rechazo hacia esos comportamientos, sin necesidad de incluir la amenaza ni la violencia.
- Dejarle claro que los pasos que damos son precisamente porque nos preocupa y porque nos sentimos obligados a hacerlo para mejorar su desarrollo personal.
- Hay que obligarle a reparar los daños.
- Una vez puestas las medidas, observar cuidadosamente los posibles cambios.