El Derecho Educativo es el principal Derecho Humano, porque sin el no se pueden ejercer los otros derechos. Hoy es considerado la herramienta motor para el desarrollo de la Nueva Escuela y para lograr la formación ciudadana en la democracia y la Cultura de Paz. En la Actualidad el estudio, la investigación, el perfeccionamiento y el desarrollo del Derecho Educativo es esencial para la transformación de la sociedad actual.
DIPLOMADO EN DERECHO EDUCATIVO
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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL
En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL
lunes, 7 de julio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
El Derecho Educativo en el cambio institucional y vivencial.
La escuela de hoy esta
compenetrada de un vivir puramente materialista.
Las normas que la
sustentan tienen el mismo sentido de lo que creen sus protagonistas en general
y dejan de al lado una visión distinta que reconozca un grado de espiritualidad
y las emociones que se desarrollan en la comunidad educativa que la integra.
Es decir que se valora
todo lo que provenga de la mente racional, está sumida en una sociedad que
practica valores y creencia totalmente materialista, dejando de lado todo lo
que sea inherente a la alma humana, por ejemplo enseñar a los alumnos a cuidar
la naturaleza.
El educando de hoy vive y
se desarrolla en esta sociedad. Crece en un desconocimiento de sí mismo.
El Sistema educativo e
institucional vigente se nutre de una mirada superficial e incompleta, pues la
sociedad que la compone, vive en esa misma realidad.
Esto se puede reformar en
el futuro, si todos participamos en el espacio escolar, y modificamos las normas
de convivencia que regulan la actividad de la escuela.
Si nos proponemos a
participar diariamente en las escuelas y romper con las estructuras y mandatos
sociales que nos impiden desarrollarnos como seres multidimensionales, que los
somos, podremos introducir patrones de conductas diferentes en los acuerdos de
convivencia, para lograr de esta manera una visión distinta a la que ahora nos
está sumiendo en la apatía y la desesperanza.
Es el momento de cambiar
una estructura institucional compenetrada en un modo de vivir puramente
materialista y consumista. Por un paradigma que contemple lo espiritual y
emocional en la sociedad educacional.
Muchos padres y docentes
observan que se está produciendo un cambio en sus hijos y alumnos, sin embargo
les cuesta salirse de lo tradicional y observar la vida desde otros paradigmas
más evolucionados.
El modelo social vigente
hoy, nos ha llevado a esperar todo de otros, a obedecer a otro, en definitiva a
una sociedad débil espiritualmente, sin participación en las decisiones que nos
comprenden, ni tampoco rica en valores que nutran nuestro Ser.
El Ser Humano debe
reconocerse como un Ser Espiritual, para de esa forma poder corregir, encausar
y educar a los alumnos en el espacio escolar.
El sistema escolar
actual, está lleno de conceptos aprendidos de memoria, y de evaluaciones que
persiguen el mismo objetivo, repetir de memoria cuestiones que entendemos es imprescindible
para nuestro futuro, pero todo está vacío de esencia y sentimiento, dejando a
la deriva al “Ser” que debemos formar en la escuela.
La nueva escuela debe
estar sostenida -no en los que “sabemos”- sino en lo que emitimos como seres
espirituales que somos.
Los educadores de hoy deben
ser pioneros de una nueva educación, de una nueva mirada, de una concepción del
hombre espiritual.
El derecho, la autoridad y el castigo.
Los nuevos tiempos hoy
nos exigen a no aceptar más el autoritarismo. El derecho está concebido como un
sistema autoritario que hay que rever y cambiar.
Está estructurado desde
fuera del sujeto, basado en mandatos culturales y sociales, que nos fueron
impuestos en forma arbitraria y cruenta a través del castigo.
Esto influye y transforma
enormemente al ser humano, en su personalidad, animo, predisposición e incide
en forma directa en la interrelación de los sujetos y en su convivencia.
Por eso es que las normas
de convivencia escolar deben estar dispuestas para romper con ciertas
estructuras sociales y culturales que nos conducen a la rebeldía y la
violencia.
Debemos concebir normas
de derecho escolar que coadyuven a una nueva educación; donde todos participen
y den su consentimiento y donde el autoritarismo quede desechado
definitivamente.
Los padres y educadores,
como adultos, debemos enseñar con el ejemplo, no imponiendo nuestro punto de
vista, sino ayudando al alumno a comprender que el contenido de lo normado es
necesario en su aplicación para lograr el bien común.
No podemos enseñar a no
ser agresivo y saber convivir, si el adulto –padre y/o educador- son agresivos
en la escuela y en el hogar.
Los padres y educadores
no pueden querer que el alumno no sea agresivo, si en su vida, en su forma de
ser, se relacionan con violencia física o verbal y maltrato para sus
semejantes. Tampoco pueden utilizar conductas que manipulen o condicionen a las
personas.
Si el padre o educador no
cambia en su forma de vida, no puede pretender que el alumno sea distinto y no
refleje el accionar que percibe en el adulto que lo acompaña y le enseña.
Hasta ahora tenemos un derecho escolar
construido con las indicaciones o imposiciones del afuera –del sujeto y de la
escuela-; es decir obedecemos reglas de conducta determinadas por otros.
El cambio que proponemos es la construcción de normas de convivencia
construida por la comunidad escolar, con la participación de todos, y basada en
sus propias experiencias, con el objetivo de lograr la
unidad y la concordia de
todos, buscando siempre el bien común.
Si las normas nacen del
“Ser” espiritual y de la conciencia comunitaria, se podrá lograr una
convivencia escolar armónica, aceptando las reglas de conducta y haciéndose
cargo de velar por su consolidación y respeto, sin necesidad de apelar al
premio o castigo para su cumplimiento.
ara lograr esto, si por
ejemplo la norma de convivencia dispusiera: “no tirar basura en el edificio
escolar”, no basta con acatar dicho mandato, sino que debemos entre todo
colaborar levantando la basura que alguien por descuido o negligencia haya
dejado, sin buscar un culpable o el castigo, sino haciéndose cargo de ayudar
con su accionar al mantenimiento de la limpieza y enseñando con el ejemplo al
entorno.
Con la actitud desplegada
en el ejemplo, no solamente no buscamos culpable, sino que evitamos juzgar al
autor, manteniendo la armonía y convivencia en la escuela.
Debemos desacostumbrar al
alumno de que cumpla con su deber, por el miedo al castigo y/o premiándolo con
una nota de clasificación excelente; en cambio debemos educarlo para que en
forma consiente respete la conducta prescripta, ante el convencimiento de que
la misma, redundará en beneficio de su persona, de los que lo rodean y de toda
la sociedad que integra.
La idea es que el
cumplimiento provenga del adentro del sujeto, de darse cuenta que es lo mejor
para todos, y producto de su participación, experimentando que pudo elegir y
aceptar lo prescripto y no que la regla le fuera impuesta con autoritarismo, y
basada en la obediencia por un beneficio o miedo al castigo.
En definitiva para poder lograr
la autodisciplina y el acatamiento normativo sin premios ni castigos, debemos educar la conciencia del sujeto,
trabajando con la comunidad educativa, dándoles la oportunidad a todos de
participar y de intercambiar punto de vista, hasta ponerse de acuerdo con vista
al objetivo común, ofreciéndole la oportunidad de tomar decisiones y darles la
posibilidad de poder ver y comprobar las consecuencias de sus actos.
domingo, 13 de octubre de 2013
PRESENTACIÓN DEL
LIBRO
EL DERECHO
EDUCATIVO EN LA CONVIVENCIA
Un libro
indispensable para comprender el momento actual.
Un libro que
propone cambiar el paradigma social, en el día a día de la escuela.
Un libro que usa
a las normas de convivencia para educar a la comunidad educativa.
Un libro
indispensable para unir a los directivos, docentes, alumnos y padres en busca
de un fin común afianzando los valores de la cultura de paz.
viernes, 27 de septiembre de 2013
EL DERECHO EDUCATIVO COBRA IDENTIDAD ACADEMICA EN EL MUNDO
En el Congreso de
Investigación Educativa realizado en México; el Doctor en Derecho Guillermo Pablo López Andrade presento su trabajo, que luego
convierte en tesis doctoral, sobre El Derecho Educativo –Paradigma de
Defensoría Educativa- en dicho documento el eminente jurista sostiene que: “…coincidimos con las
apreciaciones que sobre el Derecho Educativo, aportan al desarrollo de esta
especialidad tanto el Dr. García Leiva, como el Dr. Soria Verdera, y si bien,
podríamos diferir del primer autor citado, en el hecho de que en nuestra
opinión, el derecho educativo sí representa una verdadera disciplina jurídica,
me parece que no vale la pena detenerse a cuestionar en este momento si el
derecho educativo es o no autónomo, puesto que lo relevante, es reafirmar su
importancia y carácter estratégico en el desarrollo de las sociedades
contemporáneas.”.
El citado autor pone especial énfasis cuando entiende que: “…resulta indispensable formar especialistas en derecho educativo que se puedan desempeñar en los distintos ámbitos que éste involucra. Desde luego, se requieren abogados especialistas en derecho educativo que se desempeñen en la escuela, en el gobierno, en la judicatura, en los sindicatos de maestros, e incluso, en las organizaciones empresariales y agrupaciones de la sociedad civil.”
Concluye diciendo que “…en algunas naciones, se ha incluso desarrollado la figura del defensor educativo, y que ello ilustra la pertinencia de que estos roles se realicen por quienes verdaderamente cuentan con una formación exhaustiva en la ciencia jurídico-educativa.”
En el mencionado trabajo su autor hace un estudio pormenorizado del avance en todo el mundo del Derecho Educativo, como ciencia que se aplica y que necesita su especialización.
En definitiva tengo que destacar que me congratula felicitar y agradecer al mencionado jurista por sus apreciaciones y por contribuir fervientemente a la evolución y difusión del Derecho Educativo, con una propuesta relevante que reafirma la importancia y el carácter estratégico de esta materia en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.
Por lo expuesto es que recomiendo la lectura del documento presentado en el Congreso de Investigación Educativa y para ello a los fines de facilitar que se puedan reunir con tan excelente trabajo, he colocado el mismo en mi pagina Web, para que cada interesado lo pueda bajar sin inconvenientes.
El citado autor pone especial énfasis cuando entiende que: “…resulta indispensable formar especialistas en derecho educativo que se puedan desempeñar en los distintos ámbitos que éste involucra. Desde luego, se requieren abogados especialistas en derecho educativo que se desempeñen en la escuela, en el gobierno, en la judicatura, en los sindicatos de maestros, e incluso, en las organizaciones empresariales y agrupaciones de la sociedad civil.”
Concluye diciendo que “…en algunas naciones, se ha incluso desarrollado la figura del defensor educativo, y que ello ilustra la pertinencia de que estos roles se realicen por quienes verdaderamente cuentan con una formación exhaustiva en la ciencia jurídico-educativa.”
En el mencionado trabajo su autor hace un estudio pormenorizado del avance en todo el mundo del Derecho Educativo, como ciencia que se aplica y que necesita su especialización.
En definitiva tengo que destacar que me congratula felicitar y agradecer al mencionado jurista por sus apreciaciones y por contribuir fervientemente a la evolución y difusión del Derecho Educativo, con una propuesta relevante que reafirma la importancia y el carácter estratégico de esta materia en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.
Por lo expuesto es que recomiendo la lectura del documento presentado en el Congreso de Investigación Educativa y para ello a los fines de facilitar que se puedan reunir con tan excelente trabajo, he colocado el mismo en mi pagina Web, para que cada interesado lo pueda bajar sin inconvenientes.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
EL DERECHO EDUCATIVO Y EL MALTRATO ESCOLAR
I.-
Introducción:
El Derecho Educativo al desarrollar su plan para la
convivencia escolar (PDECE) debe tener como ejes rectores del mismo realizar
acuerdos de convivencia que prevengan la violencia en el entorno escolar, con
la meta de preservar los intereses superiores de los niños, niños y
adolescentes, la focalización en los derechos humanos y la promoción de la
cultura de paz.
En numerosos documentos anteriores expresamos que la
violencia no se puede combatir con la violencia que genera la sanción de las
normas del derecho actual, sino que debemos rechazar todos los medios
represivos y/o gratificante para lograr el acatamiento de los acuerdos de
convivencia; debiendo trabajar en la concientización de la comunidad educativa
para que se haga cargo de la responsabilidad de su cumplimiento.
El maltrato escolar, incluye al personal docente y
administrativo, directivos de escuelas, padres, madres de familia y, en su
caso, tutores, como posibles generadores de maltrato escolar y como parte de
una comunidad educativa.
El maltrato entre escolares que permite enfocar la atención de un
problema que se presenta en específico entre miembros de la comunidad
educativa, conocido como bullying.
Se debe reconocer varios tipos de maltrato entre escolares: el
psicoemocional; el físico directo; físico indirecto; relacionado con las
pertenencias del estudiante; sexual; verbal y por medio de las tecnologías de
la información y comunicación o cyberbullying, a través de la difusión de mensajes,
fotos o videos en celulares, Internet, fotografías o videos.
Por lo tanto es necesario hoy incorporar como principales
normas de convivencia, acuerdos que contemple la erradicación de la violencia en las escuelas, fenómeno que impacta
directamente en el rendimiento escolar y salud física y psico-emocional de
quienes están expuestos a ella.
II.-
Antecedentes
La Convención sobre los Derechos del Nino, en su
Articulo19, se refiere al maltrato infantil, como: “toda violencia,
perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o
explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus
padres, de un tutor o de cualquiera otra persona que le tenga a su
cargo”.
El Consejo Europeo, en 1981, define maltrato como “los
actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico,
afectivo y moral del niño o niña, ejecutados por los padres o cuidadores o
personas adultas alrededor de él o ella”.
La existencia de creencias y prácticas culturales
inapropiadas, pero consideradas normales y/o validas, permitirían la
reproducción en el tiempo de conductas como el maltrato (ejemplo: el castigo
como forma de aprendizaje).
Se tiende a confundir educación con la aplicación de
conductas violentas, considerando que si no hay violencia, no se está educando
ni estableciendo una adecuada disciplina.
Es muy importante aprender a educar en vez de castigar,
identificar cuáles son las emociones que nos mueven hacia el castigo y, por lo
tanto, a la aplicación de cualquier tipo de violencia.
La violencia no es una consecuencia inevitable de la
condición humana. Nuestra meta debe ser crear entornos positivos, no violentos
para y con los niños, niñas y adolescentes, en sus hogares, escuelas,
instituciones y en la comunidad.
Protegerlos contra la violencia tiene un inmenso
potencial para reducir todas las formas de violencia en la sociedad
Recuerden: En las situaciones de maltrato hay una persona
que se siente acosada y maltratada por otro (u otros). El maltratador se hace el
fuerte y obtiene poder ante los demás. A pesar de ello, una persona que actúa
así -con desprecio y falta de respeto hacia otro- realmente no es valorada,
respetada o admirada sino temida. Lo único que conseguirá será el miedo de los
demás, no su respeto.
III.- Leyes
sobre mal trato escolar
En los últimos tiempos están elaborándose numerosas leyes
y proyectos de leyes tanto en los ámbitos nacionales como provinciales, sobre
el maltrato escolar. Si bien estos dispositivos legales pueden servir como
marco jurídico para las comunidades educativa, creemos más conveniente que se
trabaje diariamente en los acuerdos y normas de convivencia como medida eficaz
para poder combatir el mal trato escolar.
El objetivo
de las leyes es garantizar el derecho a una convivencia pacífica, integrada y
libre de violencia física y psicológica, como también orientar la educación
hacia criterios que eviten la discriminación, fomenten la cultura de la paz y
la ausencia de maltrato físico o psicológico, conocido con el término de "Bullying".
Se considera
especialmente graves los hechos de violencia ya sea física o sicológica, que
cometan adultos a alumnos miembros de la comunidad educativa.
La agresión
puede ser por medios tecnológicos o cualquier otro medio, por tanto las normas
deben incluir al hostigamiento realizado
por medios virtuales. Por ejemplo: el o los alumnos que insultan o amenazan
reiteradamente por Facebook a un compañero, desde el computador de su casa o
desde un ciber café, también realizan acoso escolar, aunque no se encuentren en
el ámbito de la escuela.
Hoy ya no solo es la agresión y el acoso físico de frente, sino a través
de las redes sociales y correos electrónicos, es decir, el acoso ya no solo es
exclusivo de la escuela, ahora se da en la vida y hogar de los niños, niñas y
jóvenes acosadores y víctimas, por lo que se ha extendido el daño que causa.
Si bien el
maltrato escolar no es un fenómeno nuevo, recientemente, la tecnología y las
redes sociales han multiplicado exponencialmente el alcance y el impacto de
este problema. El acoso cibernético (o
cyberbullying) se lleva a cabo en Internet y con teléfonos
celulares y puede tener, como el acoso escolar, consecuencias negativas en la
salud mental: el abuso de sustancias y el suicidio.
Un niño que
se siente intimidado y maltratado por sus compañeros de forma repetida y
sostenida, expuesto a agresiones físicas, verbales o sociales, es un niño en
riesgo. El bullying es inaceptable, afecta tanto al niño acosado, al acosador y
al espectador. No es “cosa de chicos’ y desde ya que no es un juego.
IV.- Recursos del Derecho Educativo para
sensibilizar y concienciar contra los malos tratos en la escuela
Acciones:
Es conveniente comenzar a tratar
el tema del bullying, acoso escolar o maltrato de forma positiva. Es decir,
trataremos de favorecer los buenos tratos y las relaciones positivas entre
todas las personas que conviven en la escuela.
Ayudemos a la comunidad educativa
a participar y acordar normas de convivencia que logren poner de manifiesto su
voluntad para erradicar todo mal trato escolar.
Medidas para aplicar en la escuela:
- Formación del docente para el conocimiento, detección y actuación
ante situaciones de acoso escolar.
·
Crear un grupo
de docentes comprometido con la mejora de la convivencia
- Reuniones con padres y tutores, charlas sobre el tema y sobre aspectos de la
educación familiar relacionados.
Medidas para
aplicar en el aula:
·
Acordar normas
de aula sobre agresiones y amenazas: Ejemplos: “No intimidaremos a otros
compañeros”, “Intentaremos ayudar a los que sufran alguna agresión”, “Nos
esforzaremos en integrar al alumno que se aísla con facilidad”… Analizar
situaciones: estudios de casos, role-playing o vídeos. Favorecer la empatía.
·
Prestar
atención a las conductas positivas y reforzarlas:
Valor del elogio.
·
Establecer las
consecuencias que correspondan por el incumplimiento de las normas: reparaciones. Los mejores resultados se obtienen con elogios generosos.
·
Realizar "Asambleas
de Clase" para el seguimiento de las normas.
·
Favorecer el aprendizaje
cooperativo y el trabajo en grupo.
·
Crear un clima positivo: Organizar actividades colectivas de dinámicas de
grupo, excursiones tutoriales, actividades festivas...
·
Realizar
reuniones con las familias.
·
Crear la
Comisión o el Observatorio de Convivencia del Aula: Constituida por el docente tutor y el Alumno Ayudante o Mediador del
grupo (en el caso de que lo hubiese). Revisar el ambiente de convivencia y las
relaciones sociales en el grupo-clase, analizar problemas y situaciones
individuales...
Medidas individuales:
·
Hablar con la
víctima: Importancia de comunicar su
situación. Garantizar su protección y seguimiento del problema. Informarle de
los pasos que se van a dar.
·
Hablar
seriamente con el alumnado agresor: Actuar con
rapidez. Mensajes claros. Hablar por separado con agresores, después reunir en
grupo. Si la actitud del alumnado agresor no es positiva, implicar a la
Comunidad Educativa.
·
Hablar con los
padres: ¿Qué pueden hacer los padres
del alumno agresor? ¿Qué pueden hacer los padres de la víctima?
·
Ayudar a la
víctima a integrarse en el grupo.
·
Trabajar con
las familias del alumno agresor y
víctima.
V.- Orientaciones al docente sobre el maltrato escolar:
Debe sospechar que un alumno sufre maltrato
cuando:
- Observó
cambios de actitud: tristeza, depresión, falta de autoestima, aislamiento, poco
comunicativo...
- No quiere mantener relaciones con compañeros, o éstas son escasas o nulas.
- Le desaparece material, libros... con frecuencia
- Se queja de ser insultado, burlado, agredido...
- Rehúye encontrarse por la calle con personas del entorno escolar.
- Recibe abucheos repetidos.
- Le roban objetos: ropa, mochilas, cuadernos, libros, etc.
- Se produce una sumisión incondicional a otros alumnos.
- Absentismo escolar.
- No participa en salidas del grupo en actividades extraescolares.
- Aparecen pintadas del nombre de un alumno en puertas y paredes.
- Muestra evidencias físicas de violencia y de difícil explicación.
- No quiere mantener relaciones con compañeros, o éstas son escasas o nulas.
- Le desaparece material, libros... con frecuencia
- Se queja de ser insultado, burlado, agredido...
- Rehúye encontrarse por la calle con personas del entorno escolar.
- Recibe abucheos repetidos.
- Le roban objetos: ropa, mochilas, cuadernos, libros, etc.
- Se produce una sumisión incondicional a otros alumnos.
- Absentismo escolar.
- No participa en salidas del grupo en actividades extraescolares.
- Aparecen pintadas del nombre de un alumno en puertas y paredes.
- Muestra evidencias físicas de violencia y de difícil explicación.
Debe fijarse en:
- La
relación en los pasillos.
- La relación en el patio.
- El momento de entrar y salir de la escuela.
- La relación en el patio.
- El momento de entrar y salir de la escuela.
Qué debe hacer:
- Intervenir sin dilación sobre los protagonistas y sus sentimientos: sobre la víctima, el agresor y los espectadores.
- Hacer conscientes a los involucrados desde el primer momento del daño y perjuicio que actos humillantes pueden causar en una persona.
- Comunicar los hechos a la comunidad educativa, en su caso, para que se canalicen a través de ella todas las medidas.
- Trabajar con la comunidad educativa, en su caso, los temas siguientes:
• La violencia escolar, pasando al principio un cuestionario, realizar un test socio métrico. A los alumnos, anónimo, para que podamos conocer la actual y, en su caso, prevenir esta problemática.
• Reacción ante las situaciones conflictivas.
• Favorecer las relaciones positivas.
-- Derivar inmediatamente hacia el estamento que mejor pueda resolverlo, Jefatura de estudios o Departamento de orientación, para que tome las medidas oportunas.
- Intervenir sin dilación sobre los protagonistas y sus sentimientos: sobre la víctima, el agresor y los espectadores.
- Hacer conscientes a los involucrados desde el primer momento del daño y perjuicio que actos humillantes pueden causar en una persona.
- Comunicar los hechos a la comunidad educativa, en su caso, para que se canalicen a través de ella todas las medidas.
- Trabajar con la comunidad educativa, en su caso, los temas siguientes:
• La violencia escolar, pasando al principio un cuestionario, realizar un test socio métrico. A los alumnos, anónimo, para que podamos conocer la actual y, en su caso, prevenir esta problemática.
• Reacción ante las situaciones conflictivas.
• Favorecer las relaciones positivas.
-- Derivar inmediatamente hacia el estamento que mejor pueda resolverlo, Jefatura de estudios o Departamento de orientación, para que tome las medidas oportunas.
Debe sospechar que un alumno está ejerciendo
maltrato cuando:
- Mantiene comportamientos agresivos:
.
Ejerce maltrato
. Realiza bromas pesadas
. Manifiesta ira descontrolada por razones poco significativas
. Insulta y amenaza a sus compañeros.
. Realiza bromas pesadas
. Manifiesta ira descontrolada por razones poco significativas
. Insulta y amenaza a sus compañeros.
- Ignora los derechos de los demás.
- Mantiene una intolerancia y actitudes prejuiciosas a las diferencias de los demás.
- Se muestra enfadado con frecuencia, impaciente y emplea tonos despreciativos en sus valoraciones sobre los demás.
- Se siente con frecuencia insatisfecho, sin motivación para trabajar con los demás.
- Trata de imponer sus criterios utilizando la agresividad verbal o física.
- No controla sus reacciones.
- Tiene un historial previo de problemas de disciplina y de violencia.
- Tiene
peleas con los compañeros y/o familiares.
- Destruye el material de los compañeros o de la escuela.
- Posee objetos que pueden ocasionar violencia.
- Realiza amenazas para hacerse daño así mismo o suicidarse.
- Suele ser fuerte físicamente.
- Posee escasas habilidades sociales.
- Tiene dificultades para seguir normas.
- Mantiene relaciones negativas con los adultos.
- Ofrece bajo rendimiento escolar.
- Nula capacidad autocrítica y alta autoestima en aspectos no escolares.
- Destruye el material de los compañeros o de la escuela.
- Posee objetos que pueden ocasionar violencia.
- Realiza amenazas para hacerse daño así mismo o suicidarse.
- Suele ser fuerte físicamente.
- Posee escasas habilidades sociales.
- Tiene dificultades para seguir normas.
- Mantiene relaciones negativas con los adultos.
- Ofrece bajo rendimiento escolar.
- Nula capacidad autocrítica y alta autoestima en aspectos no escolares.
Qué puede hacer:
- Hablar directamente sobre lo que está pasando.
- No ocultar la información o la sospecha que se tiene y afrontar la situación.
- Informarle claramente y sin concesiones de que estas situaciones deben pararse y que es su deber reparar los daños y cambiar su actitud.
- Ponerte en contacto con el instituto, a través del tutor, departamento de orientación, Jefatura de Estudios, para conocer con detalle su actitud en relación con los compañeros.
- Indagar sobre su participación en grupos que actúan impunemente y comunicarle que debe romper ese tipo de vínculos, saliendo del grupo si es necesario.
- Ofrecerle tu ayuda para que pueda modificar la situación social en la que se encuentra.
- Hacerle ver que esas conductas son dañinas y peligrosas tanto para las víctimas como para él y que este problema nos preocupa tanto o más que el rendimiento académico y que nos sentimos en la obligación de atajarlo.
- Nuestra actitud debe de ser firme y decidida de rechazo hacia esos comportamientos, sin necesidad de incluir la amenaza ni la violencia.
- Dejarle claro que los pasos que damos son precisamente porque nos preocupa y porque nos sentimos obligados a hacerlo para mejorar su desarrollo personal.
- Hay que obligarle a reparar los daños.
- Una vez puestas las medidas, observar cuidadosamente los posibles cambios.
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