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LA CREACIÓN DE LA RED INTERNACIONAL

En 2018 CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO EN BRASIL



jueves, 25 de julio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO DEBE CAMBIAR PARA ADAPTARSE A LA CONVIVENCIA.

Del dialogo nace el consenso. La imposición es un monologo que solo tiene eficacia con la sanción (miedo al castigo).
               El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismo, y no para ser gobernados por los demás.
               El informe Delors nos indica que debemos “aprender a ser” para luego “aprender a convivir”.
               Teniendo en cuenta estas premisas, el Derecho Educativo debe cambiar para adaptarse y poder crear y modificar las normas de convivencia en la escuela.
               El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) aconseja que el derecho en la escuela, representado por las normas de convivencia, tenga las siguientes características:
               1) No debe ser impuesto por ningún tipo de mandato –social y/o cultural- sino que debe ser consensuado y aceptado por toda la comunidad educativa. Si tenemos en cuenta que se indicó que amaras a tu prójimo como a ti mismo, nos daremos cuenta de inmediato que debemos tener un absoluto respeto con nosotros mismos y nos entrega la tarea de amar a los otros de la misma manera, cuando logremos hacerlo resultará inconcebible el autoritarismo, la imposición y la menor falta de respeto en nuestras relaciones con los otros integrantes de la comunidad escolar.
               2) Debe ser una normativa abierta que se pueda cambiar en cualquier momento cuando las circunstancias así lo ameriten con el solo requisito de que todos los integrantes de la comunidad educativa la acepten y la crean conveniente para el bien de todos.
               3) Que cuando se cree una norma o se la modifique, que esta contemple las necesidades de cada uno de los participantes y siempre el regulador puesto en el bien común.
               4) Para formular las normas de cada escuela se debe desterrar por completo las verdades absolutas, estas existen desde los principios del tiempo, por ello siguen siendo determinantes de la interferencia en la convivencia. Las definiciones absolutas, verdades reveladas, dicotomías impuestas, no  nos permite la posibilidad del aprendizaje, del dialogo y de la armonía para la vida en convivencia.
               5) Como dice el informe Delors eduquemos a aprender a “Ser” y no a “tener” para que no se confundan convicciones que generan el consumo, dejando de lado al ser humano. Es decir que debemos construir normas de convivencia que valoricen a la persona humana y no a lo que esta posea como bien material.
               6) Debemos contemplar los intereses de los menores, que deben ser tratados y comprendidos como sujetos; y no como objeto de nuestros intereses.
               7) Debemos entender que somos seres únicos e incomparables. Hay que evitar toda competencia, no debemos compararnos con los otros, debemos tener la suficiente autoestima para poder crecer en convivencia, la competencia es desigual, frustrante y no nos permite nuestro desarrollo.
               8) Todo integrante de la comunidad educativa debe participar con libertad para elegir lo que considere más importante para sí y para toda la comunidad, sin admitir que otros o una mayoría decida por él; en una decisión ajena a su persona y su sentir.

DEBEMOS APRENDER A SER PARA PODER CONVIVIR
               Si queremos realizar normas de convivencia eficaces debemos prepararnos aprendiendo a ser para luego aprender a convivir. En lugar de perseguir alcanzar metas debemos conseguir crecer como comunidad escolar.
               No debemos buscar afuera los valores para incorporarlos a nuestro ser, porque no lo vamos a alcanzar. Los valores están en nosotros y su aprendizaje permite nuestro crecimiento personal y la interacción con el otro que es parte de nuestro ser.
               En nuestra sociedad actual se valora mucho mas el tener algo material que evolucionar como persona, es decir desarrollar nuestro propio ser.
               El contenido de las normas de convivencia deben trasmitir conocimientos y valores para que cada individuo la use como herramienta para desarrollarse y desplegar su potencialidad y no deben “adoctrinar”, sirviendo para que todos los integrantes de la comunidad responda de la misma manera, por el contrario debe formarse para ser responsable y responder por las elecciones realizadas con su participación, responsabilizándose por sus decisiones y asumiendo las consecuencias de las mismas.
               Debemos tener libertad para elegir en las normas escolares lo que consideramos importante practicar, aprender y/o saber. No debemos permitir que otros decidan dictando normas que son ajenas a nuestro ser y sentir.

LAS NORMAS DE CONVIVENCIA SON PRODUCTO DE LA PARTICIPACIÓN.
                              Los integrantes de la comunidad deben participar creando las normas ejercitando la libertad en la elección y consenso de los contenidos al momento de crear las normas de convivencia, para después observar en la práctica, los aspectos que se deben reformar para mejorar lo establecido.
               Todo aquel integrante de la comunidad escolar que no participe de la creación y consenso de las normas escolares, sea padre, alumno, docente, directivo etc.; deberán soportar que las mismas sean impuestas por terceros de la propia escuela o lo que es peor por individuos ajenos a la unidad educativa, como sucedió hasta ahora en las estructuras de la educación.
               La participación consiente en la formulación de los mandatos que contengan las normas de convivencia de conformidad con los valores que cada comunidad resuelva introducir, concluirá con la escuela autoritaria de hoy en día que impone mandatos sociales y culturales contenidas en “códigos” de convivencia elaborados por personas ajenas a la escuela y a la comunidad educativa. Hoy no dejan lugar para la participación, ya que solo se requiere el conocimiento y la adhesión a normas impuestas por el sistema jerárquico y no por la sociedad escolar.
               Estamos acostumbrados a vivir en forma automática y rutinaria, no admisible en estos tiempos de cambios rápidos y vertiginosos que hace que lo aprendido ayer no sirva para mañana, por lo que son necesarias normas abiertas, que puedan modificarse cuando surja la necesidad de adaptarlas, manteniendo un compromiso de participación y estudio de lo normado en forma continuada,  como modo de vida en la convivencia escolar comunitaria.
               Además de participar en forma continua la comunidad educativa debe seleccionar y elegir sus propios valores, lo que serán volcados a la letra de las normas a elaborar o reformar, con  total libertad para plasmar el estilo de vida que entre todos acuerden practicar.
               Muchos se preguntaran que hacer para que participen todos los integrantes de la comunidad educativa en la conformación de las normas de convivencia que regirán en el ámbito escolar; aconsejamos que para ello se usen los medios tecnológicos de uso social, como el internet, redes sociales, mail y/o mensajes por teléfono celulares, para conocer, consensuar y armonizar entre todos los integrantes de la comunidad, los contenidos de cada norma de convivencia que se vaya elaborando.
               Con el sistema propuesto, no habrá excusas para que padres con poco tiempo, participen y acuerden las normas de su escuela.
               El mundo hoy, con sus cambios vertiginosos, exige que las normas escolares sean revisadas permanentemente y modificadas mediante la vigencia de un sistema práctico y rápido, es decir un derecho abierto y flexible, que permita adaptar las normativas vigentes a los cambios que se producen en la sociedad y en la escuela.

ELIMINAR LAS NORMAS QUE SE NUTREN  EN LA VIOLENCIA REPRESORA
               Lo que hoy debemos trabajar en el laboratorio escolar, es en eliminar las sanciones para el incumplimiento de lo prescripto en las normas de convivencia, ya que el castigo obliga, al comprendido por el mandato de la norma, a someterse al cumplimiento de la regla por miedo (emoción negativa ¿Mal trato escolar?) a la consecuencia represiva y no por asumir la responsabilidad consciente de que acatan lo establecido por estar convencido de que contribuyen al bien común y a la paz social (valores positivos y altruistas).
               La comunidad educativa debe asumir la responsabilidad de sus decisiones plasmada en las normas de convivencia sin utilizar la dualidad del premio y castigo.
               Cuando participo en la conformación de las normas que nos rigen y acepto su contenido en forma consciente -no impuesta u obligado-  ejerciendo la libertad para conformarla y el consenso para acordarla, asumo en forma inmediata la consecuencia de su elección y de su cumplimiento.
               Es decir que cambiar el miedo al castigo o un premio para el cumplimiento de la norma, por la concienciación del valor de su cumplimiento, significa ser consciente de que lo prescripto en la misma, es lo mejor para mi persona y todos los otros integrantes de la comunidad escolar que intervinieron en su composición.
               En un momento en que las viejas estructuras y las antiguas tradiciones se están desintegrando, docentes y padres advierten a diario la pérdida de autoridad y ven que sus órdenes son menos respetadas, por lo que debemos basar el cumplimiento de lo normado en vivir conscientemente y comprometernos respetar lo acordado y normado como forma de vida.
               Debemos practicar y ser consciente que el respeto a las normas de convivencia no se fundamenta en la motivación emocional del premio o el castigo, sino en la responsabilidad de asumir las consecuencias de su acatamiento.
               La violación de las normas que libremente elegimos, debe llevarnos al arrepentimiento de haber obrado como lo hicimos y el deseo consiente de no repetirlo para que funcione este método propuesto que elimine el premio o el castigo como factor esencial para que se cumpla lo normado por la comunidad escolar.
               En el arrepentimiento del no cumplimiento a lo prescripto debe estar presente en nosotros la voluntad de transformarnos en personas responsables, de agradarnos y no defraudarnos.

               Hoy se entiende por responsabilidad hacer lo que se “debe” por un mandato externo; pero para el derecho que proponemos; ser responsable es hacerse cargo de las decisiones propias y asumir las consecuencias.

lunes, 10 de junio de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO EN LA CAPACITACIÓN EMOCIONAL



Hasta ahora la escuela y el Derecho Educativo no utilizaron la inteligencia emocional como herramienta fundamental para cambiar el paradigma estructural que sigue vigente en nuestras escuelas y en la formación de los alumnos.

El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) propone usar la inteligencia emocional para lograr tener éxito en el cumplimiento de las normas de convivencia por parte de toda la comunidad educativa.

Entendemos que trabajar con las emociones en el ámbito escolar nos ayudará a la hora de hacer los acuerdos de convivencia, aprendiendo a relacionarnos y vivir mejor en comunidad.

La trama de las emociones y de los afectos se ha mantenido oculta en la escuela. Sin embargo, todos sabemos que es una parte fundamental de la vida de la institución y de cada uno de sus integrantes.

La escuela ha sido tradicionalmente el dominio de lo cognitivo. En la escuela se pregunta, casi obsesivamente: ¿tú qué sabes? No es tan frecuente escuchar esta pregunta: ¿tú qué sientes?

La convivencia se ha planteado exclusivamente como un modo de conseguir un clima o un ambiente propicio para el aprendizaje. Por eso se ha sobredimensionado la disciplina.

Es necesario, pues, ser conscientes del enorme potencial que tiene para cada individuo y para la institución escolar ese incalculable tesoro de los sentimientos y de las emociones.

Hay sentimientos hacia uno mismo, hacia los otros, hacia la escuela, hacia la sociedad. Hay sentimientos generados y desarrollados por la escuela. Hay sentimientos en la relación de todos los integrantes que están en ella.

Las teorías sobre la inteligencia emocional han abierto una brecha en la monolítica visión cognitiva de la inteligencia, del aprendizaje y de la institución escolar.

Daniel Coleman, en su libro “La inteligencia emocional” expresa que: “la alfabetización emocional amplia la visión que tenemos de la tarea que debe cumplir la escuela, convirtiéndola en un agente más concreto de la sociedad para asegurarse de que los niños aprendan estas lecciones esenciales para la vida”.

El autor citado concluye expresando que: “el optimo desarrollo de un programa de alfabetización emocional se da cuando comienza tempranamente, cuando es apropiado a cada edad, se lo sigue a lo largo de toda la etapa escolar y aúna los esfuerzos de la escuela con los de los padres y los de toda la comunidad”. Termina preguntándose “¿No deberíamos estar enseñando estas habilidades esenciales para la vida a todos los niños ahora más que nunca? Y si no es ahora ¿Cuándo?”.


Un cambio del derecho escolar necesario y urgente

La cultura de la escuela actual está asentada sobre rituales, normas, costumbres que están previamente fijadas o que son modificadas de forma habitualmente jerárquica.

El cambio de paradigma se estructura por la transformación de una norma basada en la coerción y la coacción; que es impuesta por el miedo a la sanción;  por otra normativa escolar cuyo cumplimiento se produce por la concientización de todos los sujetos intervinientes, sobre la necesidad de su cumplimiento para el objetivo del bien común.

La misión del Derecho Educativo y su plan de convivencia se centraliza en el objetivo de cambiar el paradigma del miedo en las normas escolares.

Cuando estamos con miedo se genera una violencia que puede ser dirigida hacia uno mismo o a otros.

Debemos aprender y enseñar que no necesitamos establecer el miedo (por la sanción) en las normas para su cumplimiento para disfrutar de una vida sin violencia.

Debemos ser conscientes que las fuentes del miedo provienen de un sistema normativo autoritario, sancionatorio y represivo, que debemos cambiar para erradicar la violencia que existe actualmente en la escuela y en la sociedad.

El miedo expulsa de tu vida, a la inteligencia, la bondad, la belleza y la verdad y al final llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Debemos aprender a que podemos descartar este tipo de normativa y reemplazarla por normas nuevas que nos ayude a convivir en paz y armonía.

Cuando tomemos consciencia de ello y logremos practicarlo, podremos gozar de la mejor convivencia escolar y social.

Aprender a ser

Es uno de los cuatros pilares que contiene el informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI (Delors 1996), aprender a ser, para poder vivir juntos y aprender a vivir con los demás.

Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Debemos recordar que la paz empieza por uno mismo, cuando nosotros hayamos logrado alcanzar la paz interior, podremos producir armonía a nuestro alrededor.

El miedo debe ser superado una y otra vez.

El principal valor a inculcar a cada uno de los integrantes de la comunidad educativa es el de honrar los compromisos que establezcan en los acuerdos de convivencia, paso fundamental para evitar la sanción y la pena como medio eficaz del cumplimiento de la norma.

Debemos prestar especial atención a los compromisos que establecemos en las normas de convivencia y cuando –por algún motivo- no podamos cumplirlo, honremos nuestra acuerdo haciéndonos cargo y restableciendo un nuevo compromiso.

En definitiva el Derecho Educativo debe propiciar que las normas de convivencia fomenten el compromiso para lograr la cooperación, la empatía, la conciencia social de su cumplimiento.


Aprender a convivir aprendiendo a ser

            Para lograr normas de convivencia cuyas características sean la de su acatamiento automático sin mediar ningún premio o sanción, debemos aprender a expresar nuestras emociones en forma no violenta.

            La paz empieza por uno mismo.

            Debemos dejar de al lado la tendencia de seguir a una sociedad cada vez más consumista y narcisista; creando una conciencia de esfuerzo y tolerancia y formar una unidad escolar que acompañe a sus integrantes a conocer, entender y aprovechar las emociones, capacitándose diariamente en lograrlo.

            Para lograrlo debemos entrenar a la comunidad educativa mediante cursos y talleres que lo capaciten en conocer las emociones negativas (enojo, miedo, tristeza,  odio, envidia etc.) alejándose de ellas para poder controlarlas y cambiarlas por emociones positivas de amor y paz.

            Ha llegado la hora de cambiar de paradigma moviéndonos del miedo (a la sanción) al amor incondicional para vivir mejor.

            El temor (al castigo) es la ausencia del amor.

            Albert Einstein expresaba que: “Todos tenemos dos elecciones: estar llenos de miedo o llenos de amor”.

            Las emociones como el amor, la compasión y la felicidad son habilidades que pueden ser aprendidas.

            Debemos adueñarnos de nuestras emociones positivas, antes de que las emociones negativas se adueñen de nosotros.
           
            La comprensión y la concientización de que en cada uno de nosotros existen semillas de violencia, de rencor, de envidia, y de odio que deben ser combatidas y expulsadas de nuestro interior, para poder trabajar con las semillas de perdón, de amor, de comprensión y de paz, que también existen en nuestro interior y que debemos cuidar y cultivar para lograr que sean las que den frutos en las normas de convivencia que realicemos como meta principal de la institución escolar.

            Es imprescindible enseñar a cada una de las personas integrantes de la comunidad escolar a buscar y encontrar dentro de él las barreras que han construido en contra del amor.

            Para ello podemos usar en la escuela una antigua leyenda Cheroque que transcribimos a continuación:


Dos lobos en el corazón

Un viejo indio decía a su nieto: "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."
 
El nieto preguntó: "Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón?"
 
EL abuelo contestó: Aquel lobo al cual alimentéis.

Hoy sabemos que una cantidad enorme de enfermedades (depresión, ansiedad, fobias) y un sin fin de conflictos (laborales, familiares, personales), no están causados por lo que nos ocurre, sino por el monologo que día tras día enviamos a nuestro interior. Si nuestros pensamientos y decisiones desbordan pesimismo y desesperanza, si no dejamos de criticar y evaluar a los demás y a nosotros mismos, y si solo percibimos defectos, errores, etc...

Entonces nos sentiremos terriblemente desgraciados. Nuestra manera de pensar y decidir provoca sentimientos y actitudes similares a quien nos rodea. Nuestro reto en la vida debe consistir en decidir qué actitud tomar para no enfermar, para relacionarnos con los demás, para vivir. Si decidimos vestirnos con pasión, alegría, optimismo, ilusión, no solo nos beneficiaremos, sino que todos aquellos que nos rodean se dejarán arrastrar por una vida más intensa y productiva.

La tragedia humana sin duda, es tener que elegir durante todos los días de la vida y tener que renunciar a todo aquello que no se elige. Siempre tenemos que enfrentarnos a dos alternativas igualmente interesantes a la hora de escoger. Pero podemos decidir cambiar nuestros valores, ser dueños de nuestro estado de ánimo a cada instante, y sobre todo: reflexionar sobre nuestra existencia. Pues dependiendo de nuestras decisiones y de nuestra actitud positiva: "así será nuestra vida"


Conclusión
            Si sembramos pensamientos destructivos, cosecharemos discordia y caos, si sembramos pensamientos de confianza y seguridad, podemos crear una nueva realidad en nuestras vidas.

            Cuando dejemos de confrontar con la realidad, podemos comenzar a transformarla.

            Por ello es que trabajar con nuestras emociones, entrenándolas para que las mismas logren dar un amor incondicional, hacia los otros integrantes de la comunidad escolar, volcando este contenido emocional en el espíritu normativo de la escuela, no tenemos dudas que se logrará conformar el Derecho Educativo que necesita imperiosamente nuestra sociedad.

miércoles, 29 de mayo de 2013

EL DERECHO EDUCATIVO Y UNA ESCUELA DEMOCRATICA PARA CATAMARCA (ARGENTINA)



Para construir una escuela democrática en la provincia de Catamarca; República Argentina;  se analiza en este documento: la conformación de los Consejos Escolares Consultivos; la propuesta de ejecución de las normas de convivencia escolar y la implementación de las Leyes Provinciales Nº  5.189 y  Nº 5.194 en las Unidades Educativas de toda la provincia de Catamarca.
La aplicación y puesta en marcha de las Leyes Provinciales 5.189 Creación del programa provincial de prevención de la violencia escolar y 5.194 Creación del programa de prevención y atención del maltrato infantil, y de lo dispuesto en sus textos normativos, coadyuvará a la concreción  de una escuela democrática,  donde los conflictos son resueltos en estrecha colaboración con todos los miembros de la comunidad educativa, de una manera constructiva y sin violencia, preparando al personal y alumnos para la prevención  y la resolución de los problemas que se presentan a diario.
La comunidad educativa debe estar preparada para garantizar que todos sus miembros conozcan las normas de convivencia elaboradas y que les otorgue derechos y responsabilidades.
Para el logro de estos objetivos se hace necesario realizar talleres reflexivos con los padres, docentes y no docentes,  sobre los mecanismos de control y resolución de conflictos en la educación (articulo 8 inciso “d”) de la Ley 5.194 y Articulo 3º de la Ley 5.189.
Al implementar ambas leyes se deben dirigir las acciones principales al objetivo de que todo caso de violencia sea investigado y tratado con la mayor prontitud posible y  que sea examinado en profundidad, ya que sean alumnos o cualquier otro miembro que integre  la comunidad educativa, los implicados en el hecho.
De  conformidad a lo establecido en ambas normas se crean programas tendientes a la prevención de la violencia escolar y del maltrato infantil  en la totalidad de los servicios educativos de los distintos niveles y modalidades del sistema educativo provincial.
Se entiende por prevención toda acción social o educativa dirigida a la consecución de los objetivos fijados por ambas normas en su articulado.
En el caso de la Ley 5.194, además de la prevención se pretende la detección y atención del mal trato infantil en el ámbito de las instituciones  escolares.   
A los fines de poner en marcha el plan de acción que se determinan en ambas  leyes es necesario ejecutar los siguientes pasos:
·        Creación en forma inmediata del Comité contemplado en el artículo 4to. De la Ley 5.194 y el Consejo Consultivo permanente establecido en el artículo 5º de la Ley 5.189, ambos organismos serán rectores de las acciones y estrategias que se desarrollen para lograr los objetivos fijados en ambas normas.
·        Urgente articulación de los programas existentes en el ámbito provincial y nacional sobre el desarrollo de la convivencia escolar, formación ciudadana, consejos escolares, formación en valores, cultura de paz, etc.
·        Sensibilizar y concientizar a alumnos, padres, docentes, directivos, supervisores y en general a todos los estamentos que conforman el concepto de Comunidad Educativa (Articulo 2º Inc. “b”) de la Ley 5.189.

Para lograr este objetivo “concientización “es necesario implementar las siguientes acciones:
ü Realizar talleres reflexivos con los padres, docentes y no docentes, sobre convivencia, valores de la cultura de paz; resolución de los conflictos por medio de la mediación y el consenso; la problemática del mal trato infantil, y la acción para detectarla y prevenirla.
ü Formar y capacitar docentes, directivos y supervisores mediante cursos, seminarios, talleres y jornadas de reflexión en políticas, estrategias y técnicas tendientes a prevenir y eliminar la violencia escolar y el mal trato infantil.
ü Promover medidas de índoles técnicas-pedagógicas-didácticas; administrativas y culturales, que faciliten la eliminación de la violencia escolar en sus múltiples expresiones y proporcionen información y herramientas al educando para identificar el posible mal trato hacia su persona.
ü Detectar y trabajar en forma concreta sobre las conductas que distorsionan  la convivencia en la escuela y analizar sus problemáticas mediante encuestas y talleres realizados con ese fin.
ü Crear en cada comunidad educativa un centro de atención a las víctimas y apoyo a denuncias de casos de maltrato infantil, promoviendo el trabajo conjunto de la familia y de la escuela en la tarea de prevención.
ü Realización de eventos y actividades para educar a toda la comunidad educativa en valores de la cultura de paz (programar charlas, conferencias, seminarios, cine-debates, teatro, etc.).Con ello se logra también la formación ciudadana democrática, por medio de la participación en el ámbito escolar; y al involucrar a todos los sujetos  de la comunidad educativa en distintas actividades programadas.
ü Revisión y reforma de las normas de convivencia vigente y/o creación de nuevas normas con la participación de todos los sectores  e integrantes de la Comunidad Educativa. El objetivo es plantear líneas de reflexión y análisis partiendo de los problemas de la práctica cotidiana y concluir en nuevas propuestas de normas alternativas.
ü Concientizar a todos los integrantes de la comunidad educativa que la construcción de las normas de convivencia y valores que la sustentan, se logran solamente en un marco de diversidad , aceptación y respeto mutuo entre todos y cada uno de los sujetos involucrados ; y sostenidas sobre acciones reciprocas y no sobre acciones coactivas y competitivas.

A los efectos de lograr la participación de los padres y comunidad educativa en la concreción y puesta en marcha de los Consejos Escolares Consultivos y la formación ciudadana aconsejo:
ü Se conforme en cada escuela, asociaciones de padres y asociaciones de cada sector de la comunidad educativa, para que procedan a elegir sus autoridades y representantes en las distintas actividades a desarrollar en el ámbito escolar.
ü Para ello es necesario se contemple la creación en cada uno de los establecimientos de una Comisión de orientación encargada de llevar adelante las acciones del plan propuesto en las leyes.
ü Por último todo centro educativo forma parte de la comunidad local, por lo que la cooperación y el intercambio de información  con otras entidades locales  políticas-culturales, sobre la implementación de ambas leyes, serán  esenciales para la prevención y resolución de la violencia escolar y el Maltrato Infantil.
NOTA: Los textos completos de las Leyes Provinciales Nº 5.189 y 5.194; se encuentran en la zona de descarga de la pagina Web: www.derechoeducativo.mex....Derecho Educativo


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